julio 08, 2007

Breve análisis del motu proprio Summorum Pontificum

A solicitud de uno de mis consecuentes lectores me pareció conveniente redactar estas líneas, todavía con la alegría que representó para todos nosotros este regalo de Su Santidad el Papa, ciertamente una obligación suya pero que no era nada fácil concretizar habida cuenta de los obstáculos que se presentaron.

Lo primero que quiero decir es que se trata de un documento muy bien estructurado, conciso, claro y sobre todo con la virtud de abarcar toda la temática, no dando lugar a lo que los juristas llamamos “lagunas” (más allá de algún concepto que merece cierto desarrollo).

Lo segundo que me propongo es definir lo que se entiende por “libertad de la misa tradicional”: es aquél derecho de todo sacerdote a oficiar la misa según el misal de 1962 y concomitantemente (pero dependiente en su formulación al anterior) el derecho de los fieles a oír esa misa. Digo que este último derecho depende del anterior por cuanto no es posible que un sacerdote se vea obligado a oficiar una de las dos variantes del rito de la misa, aun "a pedido".

Se derogan expresamente las normativas anteriores contenidas en "Quattuor abhinc annos" y "Ecclesia Dei", si bien no en su totalidad, como se desprende del art. 11 que mantiene en sus funciones a la Comisión Pontificia creada en el último de los documentos nombrados, aunque se deja abierta una posible reestructuración en el inciso segundo.

Ya no es posible hablar de “indulto” que implica un privilegio o una excepción a una normativa general (que era la de la prohibición o limitación del ejercicio del derecho a la misa tradicional) sino que ahora estamos en presencia de un derecho pleno. Si pareciera que no lo es, se debe a que la forma ordinaria y la forma extraordinaria no están en igualdad de condiciones desde el punto de vista fáctico (así lo reconoce el propio Benedicto XVI en su carta explicativa a los obispos), y el derecho debe “tratar igual a los iguales y desigual a los desiguales”.

Una primera duda surge con respecto a que debe entenderse por “misa celebrada sin el pueblo” o “misa privada”: es la que se celebra fuera de los horarios centrales y que no es anunciada públicamente. De ahí el porqué de la prohibición de celebrar el rito extraordinario en los días del triduo pascual, cuando las misas se celebran en forma pública, en torno a la figura del Párroco o del Obispo diocesano (consagración de óleos el Jueves santo, renovación de las promesas sacerdotales, encendido del cirio en la Vigilia pascual) y a fin de no perjudicar la unidad eclesial. Pero nada obsta a que esas misas se digan con presencia de fieles (art. 4)

La otra duda es la del “grupo estable” del art. 5 num 1: del conjunto de las normas se desprende que es un grupo –no interesa su número- que viene celebrando la misa tradicional bajo la égida de alguna de las fraternidades sacerdotales ya constituídas (de allí la referencia a los “fieles y el sacerdote que la soliciten” del numeral 3 del art. 5). Esto es, no se está pensando en este caso en obligar al párroco a que él mismo oficie la misa sino que se peticiona que otro sacerdote la dé. Claro está, hay una expresión jurídica que dice “quien puede lo más, puede lo menos” : si el párroco está en condiciones de concederle a otros esa petición, obviamente puede él mismo ser quien decida llevar adelante esas misas diarias o de los domingos y fiestas.

La referencia a las lecturas en lengua vernácula “usando ediciones reconocidas por la Sede Apostólica” (art. 6) se ha comentado que puede ser un esbozo de ese rito unificado que supuestamente tendría en mente el Papa para un futuro, pero no es para nada vinculante.

Luego se presenta el tema de los demás sacramentos según el ritual antiguo, y el “puede conceder la licencia” y la “facultad concedida al ordinario” del art. 9 num 1 y 2 respectivamente. Ambas disposiciones pueden representar prima facie una limitación a la libertad de la liturgia tradicional en sentido amplio pero no lo sería si consideramos que en el primer caso es posible su administración en los institutos mencionados en el art. 3 y en las parroquias personales que se constituyan en base al art. 10 y en el segundo, siendo que el sacramento de la Confirmación es potestad del obispo, sólo puede salvarse con el nombramiento o reconocimiento de obispos pertenecientes a la Tradición.

Y este último aspecto me introduce en la otra sugerencia de mi lector (considerar el estado de necesidad de la FSSPX a la luz de este motu proprio), que quedará para otro post.

10 comentarios:

+Crux Australis+ dijo...

Entonces, querido frater jurista, ¿Cómo debo interpretar "Una primera duda surge con respecto a que debe entenderse por “misa celebrada sin el pueblo” o “misa privada”: es la que se celebra fuera de los horarios centrales y que no es anunciada públicamente, la cual es oficiada, presumiblemente, en alas laterales o en altares menores. De ahí el porqué de la prohibición de celebrar el rito extraordinario en los días del triduo pascual, que se celebran una vez al día, en forma pública. Pero nada obsta a que esas misas se digan con presencia de fieles (art. 4)"?

¿Tendremos un bello tridúo pascual en la Parroquia Personal de mi barrio? (es una larga historia, pero tengo relativamente cerca a un bravo diocesano que siempre luchó por el decoro de la Santa Misa, pero no pudo ir más lejos del Canon I y la expulsión de las guitarritas)

Sinceramente, me parece que pocos actos más centrales y más propios de la Santa Misa que aquel tiempo. Le ruego que aclare ese confuso parrafo, que aún no logro comprender.

Muchísimas gracias, sepa que somos muchos los que abrevamos en su tranquera.

+Crux Australis+

Sergi dijo...

1. CORRECCIÓN DE MALES. El Motu Proprio, en mi opinión, empieza por corregir uno de los cuatro males de la aplicación del Concilio Vaticano II en el aspecto de la liturgia (los otros tres están en el orden de la fe, la disciplina y la moral).

"...en muchos lugares NO se celebraba de una manera FIEL a las prescripciones del nuevo Misal [...] lo cual llevó a menudo a DEFORMACIONES de la Liturgia al límite de lo soportable."

Ejemplo de la deformación se encuentra en la misa oficiada por Leonardo Boff en la parroquia de San Carlos Borromeo de Entrevías (Madrid): el pan eucarístico eran mendrugos de pan de panadería cortado en rebanadas, y fue tomado por personas que profesaban el ateismo anticatólico desde su vida pública.

2. UN RITO, UNA LENGUA. Desde que conocí la problemática de la liturgia de San Pío X, me pareció extraña la limitación de su uso, máxime cuando dicha Misa había regido durante 5 siglos, había sido instrumento de santificación y evangelización de millones de católicos y docenas de Papas, y había sido el rito universal por excelencia: una lengua, un rito (sin olvidar el rito especial de las órdenes religiosas).

3. ENSEÑANZA. Existe la problemática de la "re-enseñanza" de la misa de Pio V en los seminarios ante los nuevos futuros sacerdotes, el "reciclaje" de los sacerdotes que la oficiaron, y, evidentemente, de la necesaria formación de los católicos en la participación de este Rito.

4. PROSPECTIVA. En mi opinión, y a pesar de que el tiempo lo dirá, existe el riesgo de una mayor separación en el seno de la Iglesia latino-romana, y no por culpa de Benedicto XVI ni de la Misa de San Pio V, sino por el espíritu de cisma y de división interior que de facto se respira en la Iglesia.

La Iglesia tiene sus dos grandes ritos, el latino y el oriental. Pero la misa "boffiana" de Entrevías del 2007 me llevó a 1980, en Barcelona, cuando de joven participé en otra misa "boffiana" oficiada por un sacerdote de un colegio religioso: rebanadas de pan, vino de garrafas, rito "creativo-innovador" contrario al rito oficial, altar formado por un pupitre y manteles de cocina...

El rito suele ser indicio de la fe y moral, y una misa "boffiana" suele conducir a una fe, moral, eclesiología y teología "boffianas".

lhd dijo...

Estimado Crux australis:

Tiene Ud. razón en querer averiguar mas sobre el tema, de hecho hay que hilar mas fino para explicar esa prohibicion y me temo que escapa a lo estrictamente canónico.

Las misas privadas están previstas en el canon 904: "Los sacerdotes, teniendo siempre presente que en el misterio del Sacrificio eucarístico se realiza continuamente la obra de la redención, deben celebrarlo frecuentemente; es más, se recomienda encarecidamente la celebración diaria, la cual, aunque no pueda tenerse con asistencia de fieles, es una acción de Cristo y de la Iglesia, en cuya realización los sacerdotes cumplen su principal ministerio"

Pero la prohibición me parece que tiene que ver con el hecho de la centralidad de las ceremonias del triduo pasucal en torno al Obispo diocesano, así por ej. la del jueves santo, donde se realiza la consagración de los óleos, y la renovación de las promesas sacerdotales, ceremonia a la que se unen los demás saceredotes diocesanos, todo ello a fin de no perjudicar la unidad eclesial.

(ya amplié el tema en el post)


Atentamente

lhd dijo...

Que quede claro que esa prohibición es sólo pra las misas privadas, NO PARA LAS QUE se oficien en forma pública o en una parroquia personal con rito extraordinario.

Atentamente

+Crux Australis+ dijo...

Entonces solo resta que salgan a relucir la "Iglesia del Silencio" en Argentina... ¿Todavía existirá?

Dios lo quiera!!!

+Crux Australis+

AMDG dijo...

Hola no entiendo el razonamiento:

> Una primera duda surge con respecto a que debe entenderse por “misa celebrada sin el pueblo” o “misa privada”: es la que se celebra fuera de los horarios centrales y que no es anunciada públicamente. De ahí el porqué de la prohibición de celebrar el rito extraordinario en los días del triduo pascual, cuando las misas se celebran en forma pública, en torno a la figura del Párroco o del Obispo diocesano (consagración de óleos el Jueves santo, renovación de las promesas sacerdotales, encendido del cirio en la Vigilia pascual) y a fin de no perjudicar la unidad eclesial. Pero nada obsta a que esas misas se digan con presencia de fieles (art. 4)

¿El triduo pascual es con fieles o sin fieles? Me interesa por un debate sobre le "antisemitismo" de la misa.

http://noticiasdeeurabia.wordpress.com/2007/07/21/%c2%bfes-la-misa-tridentina-antisemita/

Lhd dijo...

Estimado AMDG:

Gracias por su pregunta que me permite aclarar alguna duda que haya podio quedar sobrevolando por allí.

En ese párrafo me refiero exclusivamente a las misas privadas, las que defino como aquellas que no son anunciadas publicamente (las que incluso podrían ser oficiadas fuera del ambito parroquial, en una casa por ejemplo).

La frase final del párrafo: "pero nada obsta..." debe entenderse en contraposición a esa definición inicial (reconozco que mi redacción puede dar lugar a confusión y es posible que cambie el orden de esa frase). Esto es, son misas "no públicas" que sin embargo pueden contar "con público" (valga la redundancia).

La relación entre esa "no publicidad" de las misas privadas y la prohibición de oficiar esas misas durante el triduo está clara: las misas que se celebran durante el triduo son precisamente públicas a efectos de tener una mayor participación de fieles ( y en su caso, de sacerdotes)

No veo que dicha prohibición tenga que ver con evitar que se pronuncien las palabras que piden porque sea "quitado el velo de los corazones" a los judíos en el oficio del Viernes Santo. Y ello por una sencilla razón: si fuera así, también la prohibición regiría para las "misas públicas" o que se den en parroquias personales de rito extraordinario y no es el caso, al menos a texto expreso.

Hay un punto en el que me confieso ignorante y es si necesariamente tiene que haber una sóla misa de Jueves Santo, un sólo oficio de Viernes Santo por parroquia.

Parecería que debería ser así, aunque en ese caso, teóricamente, (seguramente en la práctica no será así) el párroco podría decidir que esa única misa de Jueves Santo o ese único oficio de Viernes Santo lo sea en el rito extraordinario.

Repito, la prohibición es para las misas privadas por su carácter "no público", no para las misas u oficios de rito extraordianrio en forma "pública" que prevé el artículo quinto del motu proprio.

Atentamente

Anónimo dijo...

Gracias, aunque aun no me ha quedado claro del todo. Yo creo que lo que sobra es la última frase:

> Pero nada obsta a que esas misas se digan con presencia de fieles (art. 4), que parece que se refiere a las misas del triduo y se refere a las privadas, si he entendido bien.

amdg

Lhd dijo...

Estimado AMDG:

Ha entendido bien.

Atentamente

Juan Miguel Comas dijo...

Por si os interesa, podéis visitar mi nuevo blog. Saludos.
http://www.sectorcatolico.blogspot.com