Breve reaparición
Breve reaparición para congratularme -aunque tardíamente- de la última "Carta a los amigos y benefactores" de Mons. Fellay, de una ponderación y una Fe inquebrantables.
Si en algún momento de "calentura" creímos que los Obispos de la FSSPX se habían "desacreditado para siempre", lo rectificamos ahora. Ya "reahabilité" en su momento, pese a su imprudencia que era sólo eso y nada más que eso, al Obispo Williamson. Ahora pretendo hacerlo con Mons. Fellay. En cambio, mantengo en un todo lo dicho respecto al celo amargo colado entre las filas de la FSSPX, al igual que mi concepto estricto del "estado de necesidad".
Se ha insinuado que la explicación de las "olas" es contradictoria. Esto para nada es así. Veamos lo que dice Mons. Fellay al inicio de su carta: "La situación de la Iglesia se parece cada vez más a un mar agitado en todo sentido. En él se observan olas que, de más en más, tratan hacer zozobrar la barca de Pedro, arrastrándola hacia abismos sin fin": tal cual, olas que son externas e internas (así lo puso de manifiesto el mismo Benedicto XVI en su reciente viaje a Fátima). Luego agrega: "Volviendo a la imagen, todo indica que desde hace algún tiempo, más o menos desde el ascenso al pontificado del Papa Benedicto XVI, ha aparecido una nueva ola, mucho más modesta que la primera, aunque bastante persistente como para que la podamos percibir, y que contra todo pronóstico aparenta ir en sentido opuesto a la primera": recalquemos lo de "modesta", es la pequeña piedrita de David contra el gigante Goliat...
Y en esta confrontación de las olas -a no dudar escatológica- contamos con la ayuda de dos testigos o candeleros "que están en pie delante del Señor de la tierra" (Ap. 11,4) De uno (la FSSPX) ya hablamos en esta nota, del otro, hablaremos en el momento oportuno.
Si en algún momento de "calentura" creímos que los Obispos de la FSSPX se habían "desacreditado para siempre", lo rectificamos ahora. Ya "reahabilité" en su momento, pese a su imprudencia que era sólo eso y nada más que eso, al Obispo Williamson. Ahora pretendo hacerlo con Mons. Fellay. En cambio, mantengo en un todo lo dicho respecto al celo amargo colado entre las filas de la FSSPX, al igual que mi concepto estricto del "estado de necesidad".
Se ha insinuado que la explicación de las "olas" es contradictoria. Esto para nada es así. Veamos lo que dice Mons. Fellay al inicio de su carta: "La situación de la Iglesia se parece cada vez más a un mar agitado en todo sentido. En él se observan olas que, de más en más, tratan hacer zozobrar la barca de Pedro, arrastrándola hacia abismos sin fin": tal cual, olas que son externas e internas (así lo puso de manifiesto el mismo Benedicto XVI en su reciente viaje a Fátima). Luego agrega: "Volviendo a la imagen, todo indica que desde hace algún tiempo, más o menos desde el ascenso al pontificado del Papa Benedicto XVI, ha aparecido una nueva ola, mucho más modesta que la primera, aunque bastante persistente como para que la podamos percibir, y que contra todo pronóstico aparenta ir en sentido opuesto a la primera": recalquemos lo de "modesta", es la pequeña piedrita de David contra el gigante Goliat...
Y en esta confrontación de las olas -a no dudar escatológica- contamos con la ayuda de dos testigos o candeleros "que están en pie delante del Señor de la tierra" (Ap. 11,4) De uno (la FSSPX) ya hablamos en esta nota, del otro, hablaremos en el momento oportuno.
1 comentarios:
Le rogaría a usted el favor de colocar un enlace a nuestro humilde weblog de Irlanda en su weblog: www.catholicheritage.blogspot.com.
Que el Dios Santo y la Virgen los bendiga!
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