"Rodearon el campamento de los santos..." (Ap 20, 9)
Si bien ese pasaje refiere a lo acontecido con la Iglesia desde aproximadamente 1960 en adelante su culminación bien puede estar cerca. Lo demuestran la misma propuesta del Vaticano hacia la FSSPX como sus recientes derivaciones. Y si a eso le sumamos la noticia sobre el "segundo milagro" de Juan Pablo II o la próxima reunión interconfesional de Asís, más otras cosillas un poco más complejas, el cuadro está completo.
La propuesta del Vaticano y una respuesta afirmativa a la misma, la que hace unos años podía haber levantado alguna esperanza, ya no tiene en quien escribe la misma expectación. Por lo que dijimos al principio, los tiempos son cada vez mas cortos. Y esto último no lo decimos como mera especulación, sino con una probabilísima posibilidad.
En principio, el tema de la propuesta vaticana es simple: la aceptación o no de una plataforma doctrinal -sea el Catecismo o su "Compendio", la "hermenéutica de la continuidad" o lo que fuere- seguida del otorgamiento de un marco canónico para la FSSPX. Digo simple porque desde que se reconoce la autoridad de Benedicto XVI, una propuesta que dejara las cosas como están debería ser aceptada, ya que se trata del poder de gobierno que el Papa posee. Si la propuesta contuviera una concesión para la Fé, la cuestión es igualmente simple: aquélla no debe ser aceptada.
El problema está en otro lado, en el mecanismo psicológico que supone que verificado un acuerdo éste conlleva un aflojamiento doctrinal y combativo por el simple hecho de acordar. Este punto si bien ha sido puesto en duda ( ¿se acuerdan del artículo de las "bocas cerradas" del extinto blog del Sacristán ?), tiene a su favor la experiencia vivida por los grupos "Ecclesia Dei". Claro está, de menor fuerza numérica y sin la existencia de Obispos respecto de lo que representa la FSSPX.
El asunto de la (supuesta) carta de Mons. Fellay a Mons. Williamson implica un peligro de eclosión en el seno de la FSSPX para nada deseable y que nos parece propiciada por el maligno.
Desde el Vaticano, el tema de la fomentada canonización de Juan Pablo II sería de gravísimas consecuencias, teniendo en cuenta que las canonizaciones son una definición por la que se manda creer aunque en materia conexa a la Fe (comunión de los santos) y eso encuadra en la definición del Concilio Vaticano I sobre las definiciones ex cathedra ( en esto discrepamos con la postura de que se requiere la "intención" de usar el don de la infalibilidad). En este caso, los escenarios que nos planteamos van desde que el Espíritu Santo impida dicha definición de manera trágica hasta que debamos estudiar el tema con mayor profundidad, pero es adelantarnos a los acontecimientos.
En cuanto a la reunión de Asís existen versiones diferentes de si el Papa se hará presente o no y de si implicará un rezo "común" o no. En cualquier caso, su misma convocatoria y el motivo de la misma (recordar Asís I y II) es de por sí un escándalo.
Por lo dicho: ¡Maranatha!
La propuesta del Vaticano y una respuesta afirmativa a la misma, la que hace unos años podía haber levantado alguna esperanza, ya no tiene en quien escribe la misma expectación. Por lo que dijimos al principio, los tiempos son cada vez mas cortos. Y esto último no lo decimos como mera especulación, sino con una probabilísima posibilidad.
En principio, el tema de la propuesta vaticana es simple: la aceptación o no de una plataforma doctrinal -sea el Catecismo o su "Compendio", la "hermenéutica de la continuidad" o lo que fuere- seguida del otorgamiento de un marco canónico para la FSSPX. Digo simple porque desde que se reconoce la autoridad de Benedicto XVI, una propuesta que dejara las cosas como están debería ser aceptada, ya que se trata del poder de gobierno que el Papa posee. Si la propuesta contuviera una concesión para la Fé, la cuestión es igualmente simple: aquélla no debe ser aceptada.
El problema está en otro lado, en el mecanismo psicológico que supone que verificado un acuerdo éste conlleva un aflojamiento doctrinal y combativo por el simple hecho de acordar. Este punto si bien ha sido puesto en duda ( ¿se acuerdan del artículo de las "bocas cerradas" del extinto blog del Sacristán ?), tiene a su favor la experiencia vivida por los grupos "Ecclesia Dei". Claro está, de menor fuerza numérica y sin la existencia de Obispos respecto de lo que representa la FSSPX.
El asunto de la (supuesta) carta de Mons. Fellay a Mons. Williamson implica un peligro de eclosión en el seno de la FSSPX para nada deseable y que nos parece propiciada por el maligno.
Desde el Vaticano, el tema de la fomentada canonización de Juan Pablo II sería de gravísimas consecuencias, teniendo en cuenta que las canonizaciones son una definición por la que se manda creer aunque en materia conexa a la Fe (comunión de los santos) y eso encuadra en la definición del Concilio Vaticano I sobre las definiciones ex cathedra ( en esto discrepamos con la postura de que se requiere la "intención" de usar el don de la infalibilidad). En este caso, los escenarios que nos planteamos van desde que el Espíritu Santo impida dicha definición de manera trágica hasta que debamos estudiar el tema con mayor profundidad, pero es adelantarnos a los acontecimientos.
En cuanto a la reunión de Asís existen versiones diferentes de si el Papa se hará presente o no y de si implicará un rezo "común" o no. En cualquier caso, su misma convocatoria y el motivo de la misma (recordar Asís I y II) es de por sí un escándalo.
Por lo dicho: ¡Maranatha!
2 comentarios:
Desde la defección por propia voluntad, de la iglesia visible,que es lo que queda acordar con el error, con la apostasía?
SI-SI, NO-NO y a aceptar la revelación y las necesarias ampliaciones de la misma, que cada época necesitó, la Tradición y a obedecer a Cristo y a su Iglesia sagrada, de la cual solo CRISTO, es cabeza,autoridad y dueño.
Por favor , menos derecho Canónico y más Teología, perdón, mas Amor y Temor a DIOS.
Gerardo
Mi estimado Gerardo, parece Ud. un protestante con eso de "solo Cristo es la cabeza". Cristo ciertamente es la cabeza del Cuerpo Místico, pero delegó en su Vicario el poder de atar y desatar . Y es de Fe que "habrá siempre sucesores en la Cátedra de Pedro".
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