octubre 24, 2014

Precisiones sobre una trasnochada

Comentamos (en azul) el texto divulgado por el P. Méramo "Una visión trasnochada de Fátima":

Lamentablemente, y muy lamentablemente, bajo aspectos de cierta piedad, pero sin doctrina, lo cual es una falsa piedad, o lo que podríamos llamar: pietismo, se enfocan muchas veces mal, grandes verdades; y esto es al parecer el problema, desdichadamente, de Mons. Williamson con su último Eleison n°379 del 18 de Octubre del 2014, en el cual peca por un doble o triple error, valiéndose de lo que Nuestra Señora manifestó en Fátima: “Al fin mi Inmaculado Corazón triunfará” y la consagración de Rusia, al punto de afirmar la necesidad de que Mons. Fellay debe realizar una Cruzada del Rosario, para que Francisco (el Grande) consagre a Rusia y se acaben los males y toda esta crisis.

La necesidad de realizar una Cruzada del Rosarios para  que el Papa consagre a Rusia se enmarca en la tradición de la viejas Cruzadas contra los musulmanes, los comunistas, etc y responde al pedido exacto de la Virgen María en Fátima al cual todavía no se dio cumplimiento en la forma pedida.

La expresión “al fin mi Inmaculado Corazón triunfará”, si se mira bien, es incondicional, como incluso en su momento, el mismo Mons. Fellay afirmaba con cierta lucidez; y digo cierta, pues quizás el mismo no medía la envergadura que sus palabras cobijaban. Si es incondicional, no depende ese triunfo, de ninguna consagración, lo cual vendría a estar reflejado en lo que también por otra parte dice Michel de la Sainte Trinité en su obra en tres tomos que fueron resumidos en uno solo por el Hermano François de Marie des Anges, bajo el título “Fátima, Joie intimes, evénémant mondiale, e de CRC, Francia 1993; Nos dice: “La locución temporal ‘por fim’ en portugués, que significa ‘al final’, o también ‘finalmente’, ‘por fin’…” (Ibídem, p.430).
“Igualmente, cuando el P. McGlynn quería saber si la promesa de la conversión de Rusia era absoluta o condicional, Lucía responde: ‘Al fin, en el texto del secreto, significa que es absoluta” (Ibídem, p.435).
Evidentemente se está asociando indebidamente en la pregunta, el triunfo del Inmaculado Corazón con la conversión de Rusia, identificándolas, y la verdad que este es un error, porque textualmente “al fin”, se refiere al triunfo del Inmaculado Corazón, que no está necesariamente supeditado ni condicionado a la conversión de Rusia, sino que está por encima de la conversión de Rusia. Y la conversión de Rusia sí es lo que estaba supeditado a la consagración al Inmaculado Corazón, para que se diera un tiempo de paz (cierto tiempo).

La expresión “al fin mi Inmaculado Corazón triunfará” no debe separarse de “el Santo Padre me consagrará Rusia, la que se convertirá y le será dado al mundo un cierto tiempo de paz”. No lo decimos nosotros, lo dice Nuestro Señor. En el libro “Toute la vérité sur Fatima- Le secret et l’ Eglise” del Frère Michel de la Sainte Trinité (CRC) en las p. 399-399 se lee que,  en una carta fechada el 18 de mayo de 1936 en respuesta al P. Gonçalves, alarmado por la situación en España, la Hermana Lucía le dice (traducción nuestra del francés):  “De una manera intima hablé a Nuestro Señor sobre este asunto y hace poco, le preguntaba porqué no convertía a Rusia sin que su Santidad realice esta consagración: ‘Porque [dice Nuestro Señor] quiero que toda mi Iglesia reconozca esta consagración como un triunfo del Corazón Inmaculado de María, a fin de propagar acto seguido su culto y colocar, junto a la devoción a mi divino Corazón, la devoción a ese Corazón Inmaculado’ “Pero, mi Dios [le dije], el Santo Padre no me creerá , si no lo mueves por una inspiración especial” “El Santo Padre! Rueguen mucho por el Santo Padre. El la hará, pero será tarde!” “Sin embrago, el Corazón Inmaculado de María salvará a Rusia, le está confiada”

El triunfo del Inmaculado Corazón, no puede ser efímero, pasajero, transitorio, circunscrito a un período de algunos años (25 o más), sino a un triunfo pleno y total que se identifica con el triunfo total de Cristo Rey y esto sólo y únicamente se puede dar, después de su gloriosa Parusía, no antes.
Esto sería además como confundir una merienda o tentempié con una cena y peor aún con un banquete, un gran banquete de bodas incluso con octava; con el agravante que ese reino, además de efímero, sería pisoteado, vilipendiado por el reino del Anticristo, lo cual sería prácticamente hasta blasfemo si se quiere, además de absurdo.

Sin dudas, el triunfo no será efímero, porque nada tiene que ver con el falso mensaje de La Salette versión 1879 -muy del gusto de los amargos- donde se mencionan los pseudo “25 años” sino con un triunfo que antecede, prepara, la Parusía. “Es por por María que comenzó la salvación del mundo y es por María que debe ser finalizada” dice San Luis María Grignon de Montfort en el Tratado de la Verdadera devoción  Nº 49. Para luego precisar que Dios quiere hacer que se conozca mejor a María en los últimos tiempos, entre otros motivos “porque habiendo sido la vía por la cual vino Jesucristo por primera vez, lo sea también cuando venga la segunda, aunque no del mismo modo”.

Y todo el problema viene por no tener una contextualización conforme con la hora presente, en la cual nos encontramos en una crisis de dimensiones verdadera y exclusivamente apocalípticas, tanto por la intensidad, cuanto por la universalidad del mal que sacude a la Iglesia y a sus cimientos (la fe y los sacramentos) sobre los cuales está fundada. Pero a esto lleva esa alergia, tirria y hasta odium theologicum antiapocalíptico.
Para decirlo de una vez por todas, hay que ser muy estulto para no entrever por lo menos, si es que no se ve por rudeza mental, que después del año 1948, la diáspora se termina creándose el Estado de Israel, el cual fue inaugurado por David ben Gurión el 14 de Mayo de ese mismo año, lo cual fue el fruto de la II Guerra Mundial.
Negar esto es negar la historia, así como la exégesis cual interpretan todos los exégetas, estando de acuerdo sobre el texto de San Lucas 21, 24 que dice: “Y caerán a filo de espada, y serán deportados a todas la naciones y Jerusalén será pisoteada por los gentiles, hasta que el tiempo de los gentiles sea cumplido”. Y esto siempre fue interpretado que acontecerá hacia el fin de los últimos tiempos apocalípticos, próximos y antesala de la misma Parusía. Y esto es lo que en la nota al pie de la página correspondiente a este pasaje, Mons. Straubinger indica: “El tiempo de los gentiles (v.24) va a cumplirse, ésto es, va a terminar con la conversión de Israel (Rom. 11,24), y el advenimiento del supremo Juez”.

Correcta esta contextualización, por más que conviene aclarar que la conversión de los hebreos -“Israel según la carne” como precisa Mons. Straubinger citando a I Cor10, 18- implica o supone la conversión de los gentiles (los que deban convertirse y entre ellos –porque nos lo dice Fátima-  los rusos): “el endurecimiento ha venido sobre una parte de Israel hasta que la plenitud de los gentiles haya entrado; y de esta manera todo Israel será salvo; según está escrito: De Sión vendrá el Libertador…” (Romanos 11, 25)

Mons. Williamson se aferra a que toda esta crisis descomunal, donde si no son abreviados los tiempos –como dice Nuestro Señor– prácticamente no encontraría fe cuando Él vuelva; y para colmo piensa con ingenuidad anglosajona que todo se arreglaría con la consagración de Rusia hoy. Esto es un desfase de una mente algo trasnochada y responde a una mala interpretación (lectura) de Fátima; como si no estuviéramos viviendo, desde la II Guerra Mundial y hasta ahora, los errores de Rusia esparcidos por el mundo. Eso es como querer parar la bala después de que ya se disparó con un acto de arrepentimiento del criminal que accionó el gatillo; es decir, que todo lo que estamos tragando es crema chantillí y toda la atmósfera excremental que respiramos es perfume francés. Al buen entendedor pocas palabras.

La crisis es descomunal –es la “gran tribulación”- pero no es ingenuidad que todo se arreglará con la consagración de Rusia. El triunfo final es el “aplastamiento de la cabeza del Dragón” por la Santísima Virgen que evoca el Génesis  y ya vimos que ese triunfo  implica –para Nuestro Señor- la consagración de Rusia y la conversión de esa nación. Es lo que por otra parte deja en claro la Hermana Lucía a una pregunta del P. Alonso en relación a la frase de Nuestro Señor: “El Papa consagrará Rusia pero será tarde”: "la consagración de Rusia y también el triunfo final del Corazón Inmaculado de María que le seguirá son absolutamente ciertos y se realizarán a pesar de todos los obstáculos” (en revista “Soul” de enero-febrero de 1976, citado por Frère François en “Fatima joie intime evénément mondial, p 435)

Que la segunda Guerra Mundial fue consecuencia del castigo ya iniciado por no haberse consagrado a tiempo Rusia, lo dice el Hermano Michel: “En 1929-1931, todo dependía del Papa, si Rusia hubiera sido consagrada al Corazón Inmaculado de María, ella se habría convertido y ni la Segunda Guerra Mundial, ni la relampagueante expansión del comunismo se habrían producido. Pero como esto no se había hecho, en lugar de las promesas, fueron los castigos que comenzaron a realizarse” (Ibídem, p.217).
Debe quedarnos claro que hoy, si se hace la consagración, ella no podría impedir los efectos, las consecuencias de todo lo que estamos viviendo y sufriendo, mirado a la luz de la doctrina y de la fe. Incluso si la consagración se hubiese hecho en el mismo año 1938, habiéndose cumplido el signo (la llamada aurora boreal del 25 de enero de ese año), ya era tarde, pues justamente cuando éste se diera, sería la señal de que los males anunciados comenzarían irremediablemente. Luego, a partir de esa fecha, la consagración ya sería tardía y por lo tanto, no podría impedir los efectos desencadenados por los motivos que no fueron quitados a tiempo, como era lo que pretendía nuestra Señora con la advertencia de Fátima, es decir, que por una gracia exclusiva de la Madre de Dios, Nuestro Señor, en virtud de la devoción del Inmaculado Corazón de María, impediría el mal que se había enquistado en su forma satánica, a través del comunismo ateo y humanista que muchos confundían estultamente con los cañones rusos.

Los males que ya pasaron y que todavía pasan (en relación o no a “Rusia”)  fueron consecuencia de no haber obedecido el mensaje de Fátima. Si se hace la consagración hoy, será ciertamente “tarde” como dice Nuestro Señor a la Hermana Lucía en Rianjo en 1931: “No han querido atender mi pedido! Como el rey de Francia se arrepentirán y lo harán, pero será tarde…” Pero “tarde” no quiere decir inútil: dice también Nuestro Señor en la misma ocasión: “Haz saber a mis ministros que siendo que siguen el ejemplo del rey de Francia demorando el cumplimiento de mi pedido, que lo han de seguir en la desgracia. Nunca será muy tarde para recurrir a Jesús y a María” (ob. Cit , p. 344-345)

El signo que marcaba el comienzo de los males anunciados, si no se cumplía la voluntad divina expresada en el llamado Tercer Secreto de Fátima, que consistió en una noche esclarecida por una luz desconocida (que se le llamó o asoció a una aurora boreal inusitada) era la advertencia de que los males irremediablemente comenzarían, por no haber acatado la voluntad divina. Luego, la consagración sería tardía, pues ha debido ser antes, y no después de esa fecha, para que se cumpliera el efecto prometido en aras de que el mundo entero se percatara del poder glorioso del Inmaculado Corazón de María, es decir, que en virtud de su santo nombre y a través de Ella, Dios, el Verbo Eterno, diera un tiempo de paz impidiendo que se expandieran por el mundo los errores del comunismo ruso, lo cual es hoy un hecho más que consumado.
Pero esta paz, jamás se puede confundir, con la paz plena y total que sólo podía venir después de la Parusía. Entonces no había que confundir un tiempo de paz efímero, en honor al Inmaculado Corazón de María, con la paz de la Iglesia reunida bajo un solo pastor, formando un solo rebaño en el reino de Cristo Rey aquí en la tierra, después de la Parusía, que es el que pedimos muy inconscientemente sin darnos cuenta cada día que rezamos el Padre Nuestro diciendo Adveniat Regnum Tuum, –Venga a nos el tu Reino– y que se haga la voluntad del Padre Eterno aquí en la tierra como en el cielo.
Reino claro está, incoado por la Iglesia militante en este mundo, pero que será única y exclusivamente plenificado en el reino de Cristo después de su Parusía y de que haya sido destruido el Anticristo en su doble aspecto: la versión política, la Bestia del Mar con siete cabezas (lo que indicaría una gran coalición política universal de las naciones), y la versión religiosa, la Bestia de la Tierra con dos cuernos de cordero, pero que habla como el Dragón, siendo esta mucho peor que la otra y que hasta nombre propio tiene, pues se le llama pseudo profeta y no es como la otra que mata el cuerpo sino que llega hasta matar el alma, por la perfidia, el error, el engaño, la falsificación y la apostasía, y así se precipiten en el infierno condenándose eternamente.

Esa paz parusíaca es la misma que se promete en Fátima, porque luego (acto seguido) de anunciar el triunfo del Corazón Inmaculado se menciona “el Santo Padre me consagrará Rusia…” Ya vimos que esa es la voluntad de Nuestro Señor (asociar la consagración pública con el triunfo) y entonces debemos preguntarnos: ¿ocurrió en la historia la conversión de Rusia y el cierto tiempo de paz en el mundo? La respuesta claramente es no: ni Rusia se convirtió (la interpretación restringida de algunos en cuanto a que se refiere a la "persecución en Rusia" no se sostiene) ni hubo paz en el mundo. Ergo, el triunfo (y la consagración) todavía no han tenido lugar y es bueno que Mons. Fellay convoque Cruzadas de Rosarios a ese fin.

He aquí lo que decía el mensaje de Fátima al respecto: “Habéis visto el infierno, a donde van las almas de los pobres pecadores; para salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. Si hicieran lo que os voy a decir, se salvarán muchas almas y tendrán paz. La guerra va a acabar, pero si no dejan de ofender a Dios, en el reinado de Pío XI comenzará otra peor. Cuando veáis una noche alumbrada por una luz desconocida, sabed que es la grande señal que Dios os da de que va a castigar al mundo por sus crímenes, por medio de la guerra, del hambre y de persecuciones a la Iglesia y al Santo Padre. Para impedirla, vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la comunión reparadora de los primeros sábados. Si atendieran mis peticiones, Rusia se convertirá y habrá paz; si no, esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia, los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá que sufrir mucho, varias naciones serán aniquiladas. Por fin, mi Inmaculado Corazón triunfará. El Santo Padre me consagrará a Rusia, que se convertirá, y será concedido al mundo algún tiempo de paz. En Portugal se conservará siempre la doctrina de la Fe, etc. Esto no se lo digáis a nadie, a Francisco si podéis decírselo”(Memorias de la hermana Lucía, 3 ed. Octubre de 1988, ed. Vice-postulação, Fátima Portugal, p.165).
Esto prueba y comprueba que después de ese signo luminoso excepcional, comenzarían irremisiblemente los castigos anunciados y la segunda Guerra Mundial, que, aunque comenzó con Pío XII, de hecho, ya estaba iniciada en sus causas, bajo el reinado de Pío XI, como lo afirman los fatimólogos y entre ellos el mismo Michel de la Sainte Trinité.
Hay que precisar también, ateniéndonos a la lengua del escrito original en portugués, que en esta traducción al español hay dos fallas (o errores): una que no dice doctrina sino dogmala otra, que no dice que se consagrará a Rusia indefectiblemente en un futuro, sino que se ha traducido mal, pues el texto dice: “O Santo Padre consagrar me á a Russia que se convertirá e será concedido ao mundo algum tempo de páz”. Como se ve, no dice que indefectiblemente se consagrará a Rusia por un Papa, sino que deberá consagrarme Rusia, para que se otorgue ese tiempo de paz que es muy distinto, es decir, que si no se consagra a Rusia, no habrá ese tiempo de paz, pero aun así, al fin y al cabo, con consagración o sin consagración y todo lo que pase, mi Inmaculado Corazón triunfará por encima y a pesar de todo.
Entonces queda claro, que es: ha de consagrarme, deberá de consagrarme, y no como erróneamente interpretan y traducen: me consagrará. He ahí la pequeña y gran diferencia.

La traducción corriente nos parece acertada. En efecto, si dijera “ha de consagrarme”, la frase quedaría así: “el Santo Padre ha de consagrarme Rusia que se convertirá”. No tiene sentido un condicional seguido de una afirmación.

Además, como lo hace ver Michel de la Sainte Trinité, el triunfo es universal: “Así está claro, cuando Nuestra Señora anuncia solemnemente: ‘Mi Corazón Inmaculado triunfará’, se trata de un triunfo universal” (Fátima, Frére Francoise de Maríe des Angels. Joie intime evénément mundial, ed. Contre-reforme Catholique, France, 1993, p.438).
A la objeción que se puede hacer que la guerra comenzó, no con Pío XI, sino en la época de Pío XII, en el mismo libro vemos: “Es notable que la Virgen haya anunciado que la guerra comenzaría bajo el reino de Pío XI y no bajo el de Pío XII. El P. Jongen interroga
a Sor Lucía sobre esta sorprendente anomalía: ‘la Santísima Virgen María, ha verdaderamente pronunciado el nombre de Pío XI?’ – ‘Sí. Nosotros no sabíamos entonces lo que era un Papa o un rey. Pero la Santísima Virgen habló de Pío XI’ -‘Pero la guerra no comenzó bajo Pío XI?’ –’La anexión de Austria fue la ocasión. Cuando el acuerdo de Múnich fue concluido, las hermanas jubilosas se alegraban porque la paz se había salvado. Yo sabía mejor, por desgracia’ –’Pero ese Padre jesuita [Dhanis] hizo notar que la ocasión de una guerra no es la misma cosa que su comienzo’. Esta observación no hizo ninguna impresión sobre la hermana”. “Esta respuesta de sor Lucía, no tiene nada de sutileza verbal para salirse con la suya. Puesto que los historiadores han a menudo señalado el hecho: ‘La segunda Guerra Mundial había ya comenzado mucho antes que ella fuese declarada sobre el papel’ ” (Ibídem, p.227-228).
Podrá además parecer curioso y contradictorio afirmar que la consagración sería tardía, habiendo puesto sor Lucía por escrito con fecha posterior en sus memorias, que después de la luz misteriosa de la noche del 25 de Enero de 1938, de ese signo, ya comenzarían los males; pero hay que aclarar que una cosa es poner el mensaje por escrito y otra cosa es haber advertido la necesidad de la consagración como lo había hecho mucho antes en 1930.
“Después de la Teofanía de Tuy, al inicio del año 1930, Nuestro Señor hace saber a la vidente que las dos peticiones de la consagración de Rusia y de la devoción reparatriz, debían ser dirigidas conjuntamente al Santo Padre mismo” (Ibídem, p.206).
Por otra parte, cuando se le interroga a sor Lucía por qué no dijo lo del secreto antes, por qué no fue publicado antes, ella responde, porque nadie se lo había pedido, como podemos ver: “Es lamentable, decía el P. Jongen a Lucía en 1946, que el Secreto no había sido publicado antes de la guerra. Así la predicción hubiera tenido más valor. Por qué no lo había hecho conocer antes? –’Porque nadie me lo había pedido’. En efecto, sus confesores no le habían todavía autorizado a revelar el Secreto. La vidente de Fátima no le escribirá sino en una carta al Papa Pío XII, en 1940, después de haber recibido la orden expresa de su confesor. Sin embargo, en este año de 1938, sor Lucía hará todo lo posible de sí, para prevenir a quien corresponda de la inminencia del castigo” (Ibídem, p.225).
Es evidente, para los que no tengan alergia ni tirria antiapocalíptica, que Fátima se refiere a un contexto eminentemente apocalíptico, a tal punto que nuestro autor subtitula: “Un apocalipsis para el siglo XX” y dice: “Nosotros sabemos de fuentes seguras, que sor Lucía, interrogada sobre el contenido del tercer Secreto por una de sus parientes, dio un día esta respuesta: ‘Está en el Evangelio y en al Apocalipsis, leedlos’. Y la vidente indica incluso en otra ocasión, los capítulos VIII a XIII del Apocalipsis. El último secreto se sitúa luego en el cuadro apocalíptico de la lucha final entre la Virgen Inmaculada y el Dragón infernal, tal como se nos describe en el Apocalipsis…” (Ibídem, p.422).
Y en la página siguiente puntualiza: “El combate apocalíptico entablado entre la virgen María y el Dragón, constituye la textura dramática de las tres partes del secreto de Fátima” (Ibídem, p.423).
De otra parte, conviene señalar que una de las grandes razones por la que quizás no se publicó en tiempo de Pío XII el Tercer Secreto y que además no se realizara debidamente la consagración de Rusia, fue porque instintivamente se percibía que ya había sido demasiado tarde, pues la segunda Guerra Mundial había comenzado cual lo había anunciado Nuestra Señora, si no se hacía lo que pedía y se había dado el signo infalible del comienzo de los males del castigo de la misteriosa luz de la noche del 25 al 26 de enero de 1938.
Vemos como Mons. Williamson es poco apocalíptico exegéticamente hablando de una parte, y muy aparicionista de otra. Es evidente que cuando no se tiene como referencia principal la Palabra de Dios manifiesta en las Escrituras, y particularmente en materia de profecías neotestamentarias, el libro del Apocalipsis, no queda más que recurrir a un desmedido aparicionismo por falta de teología exegética. Porque aunque fueran verdad, en el mejor y supuesto de los casos, toda profecía privada debe interpretarse conjugándose armónicamente con la Revelación pública y su Apocalipsis.
De todos modos vemos como Mons. Williamson en el fondo está muy de acuerdo con Mons. Fellay y lo incita a que continúe con la farsa cubierta de piedad, bajo las cruzadas del Rosario y seguir de manera muy sutil haciéndole ver a los fieles que hay que esperar algo de estos apóstatas y herejes que ocupan Roma, volviéndola la sede del Anticristo y que así, por esperar la conversión de Rusia efectuada por esta autoridad deslegitimizada, se afloje la verdadera resistencia, táctica sutil que no puede provenir sino en el fondo de la luz negra de Satanás que ha convertido a Roma en apóstata y en cátedra de pestilencia.
Estamos en pleno y definitivo plano apocalíptico, y Mons. Williamson sigue con sus ilusiones aparicionistas y antiapocalípticas, pleno de un quijotismo restaurador, no hay derecho a despreciar las Escrituras ni el Apocalipsis, que es la gran revelación profética del Nuevo Testamento.
Es ridículo que Mons. Williamson nos dé ahora, como solución de esta crisis de fe, que hay que pedir y esperar de la Gran Ramera o prostituta babilónica (asentada sobre la Roma que ha perdido la fe, convirtiéndose en la sede del Anticristo, como ya nos advirtió Nuestra Señora en la Sallette), de esa cátedra de error y pestilencia, la consagración de Rusia, para que todo se restablezca, cuando son ellos mismos los responsables y artífices de esta crisis apocalíptica de la cual sólo Cristo el día de su Parusía nos puede sacar.
La verdad es que Roma Apóstata y el Príncipe de este Mundo, no podrán encontrar hoy un mejor aliado. Creo que está de más anotar, que Mons. Fellay podrá decir hoy también que están los cuatro Obispos perfectamente de acuerdo. ¡Eureka!
No, Mons. Williamson, esta crisis es total, última y definitiva, es apocalíptica, es la Gran Tribulación, cual nunca se ha visto ni jamás se verá y la Gran Apostasía de las Naciones de los Gentiles anunciada para los últimos tiempos apocalípticos, a tal punto que si Dios no abrevia estos días, nadie se salvaría, todos caerían seducidos y arrastrados por el error hecho cátedra desde la Sede de Pedro, convertida como lo advirtió Nuestra Señora en La Sallette, en Sede del Anticristo por haber perdido la fe.
No queda más que decir al unísono, todos los fieles del pequeño rebaño disperso por el mundo y casi prácticamente sin pastores, pues esto ya no tiene remedio humanamente hablando: ¡Ven Señor Jesús!

Que Fátima se refiere a un contexto apocalíptico, ciertamente es así. Que Mons. Williamson es dado a falsas apariciones y mensajes (La Salette versión 1879, Valtorta, Garabandal, Akita y ahora “Dawn Marie”…) también. Pero que el triunfo final del Corazón Inmaculado de María representa una misma cosa con la consagración de Rusia lo afirma  Nuestro Señor mismo. Claro que deberá buscarse al Pontífice que llevará a cabo dicha consagración (quizás sin el concurso de los Obispos por desobediencia de éstos, ya que sólo se menciona al "Santo Padre") 



Post scriptum: Sugerencia: ¿no le gusta Padre sustituir  la “sede del Anticristo" por “se sentará en el Templo de Dios”?  Es mejor recurrir a las Escrituras y no a un falso mensaje privado. Y me olvidaba, la “ramera” nada tiene que ver con Roma, revise la exégesis…   

octubre 23, 2014

¿Hacia la isla o reserva de indios tradicional?



Un hilo de discusión muy interesante es el que propone Le Forum catholique aquí.

Comienza con la denuncia por parte del participante "New Catholic" (según entendemos, el editor del blog estadounidense "Rorate Caeli") de un nuevo ataque a un Obispo de tendencia tradicional en Italia (diócesis de Albenga).

Continúa luego con la pregunta, formulada por el mismo "New Catholic", de porqué quiere la FSSPX llegar a un acuerdo justo en este momento.

A lo cual, el participante "Athanase" responde recordando que fue el Cardenal Muller [nota del blogger: posicionado hoy entre los defensores de la sana doctrina en lo atinente a la moral familiar] quien recibiera a Mons. Fellay y no otros miembros de la Curia y sosteniendo en síntesis que cuanto más se degrade la situación, la FSSPX tendrá un rol que jugar y que Francisco lo sabe, el tiempo es corto...Todo ello considerando que la existencia misma de la FSSPX es providencial tanto como su misión, en un momento extraordinario de la historia, como subraya el participante "Pol".

"New Catholic" responde que "keep cool" (mantener la calma, y, agregaríamos,  los contactos con Roma...) es una cosa pero llegar a un acuerdo es otra...

Se menciona al pasar la posibilidad -ventilada en la prensa italiana- de que el Cardenal Muller sea depuesto de su cargo en la Congregación para la doctrina de la Fe y enviado a alguna diócesis en Alemania, a saber, Berlin o Maguncia. Y no obstante sus antecedentes contrarios a la Tradición, significar cómo -vía las "gracias de estado" u otras- los sanos pueden converger en algo y la FSSPX encontrar nuevos aliados ("Athanase") [nota del blogger: tener en cuenta no obstante que el punto de convergencia se limita, por ahora, a la doctrina moral...]

"Gabriel" estima que, en previsión de una partida de Francisco, anunciada por él mismo para 2016, será necesaria la unión de todas las fuerzas tradicionales para llevar un combate desde dentro.

"Athanase" vuelve a la carga y como otra lectura de los acontecimientos propone que este pontificado se hunde, que el Papa Francisco intentó imponer sus ideas en el Sínodo y que esto no fue así y que como resultado, cuanto más un sistema entra en pánico más se hunde en una euforia que lo lleva a abrirse por un lado y por otro a aparentar que tiene autoridad...

Luego conviene detenerse en el comentario de Luc Perrin: dice él que causa sorpresa que durante el pontificado de Benedicto, más proclive a lo tradicional, no se haya llegado a ningún acuerdo con el segmento tradicionalista y en cambio bajo este pontificado inédito, donde el lobby neo-liberal y neo-modernista es apoyado por el Papa, la FSSPX retome los contactos con Roma. Es cierto que Muller no es el brazo derecho del Papa. Sin embargo -prosigue este participante- me  parece que a Mons. Fellay le asiste razón en continuar, contra viento y marea, las conversaciones. La política adoptada por Benedicto de querer alcanzar un acuerdo rápido condujo al fracaso. En cambio, la política "bergogliana" es proceder por etapas, así por ejemplo en la depuración de los partidarios de la hermenéutica de la continuidad. Franciscanos de la Inmaculada, Paraguay, ahora Italia...luego Burke, etc. Y he aquí lo importante: la Roma de Francisco, habiendo destruído a sus enemigos del catolicismo post conciliar  wojtyliano-ratzingeriano podría pensar en conceder una reserva de indios lo bastante generosa para la FSSPX. Y del lado de ésta, pensar que del hundimiento general podría abrirse un espacio para ella  en tanto balsa salvavidas del Titanic católico neo- liberal kasperiano destinado a hundirse aun cuando se encuentra en el mayor de los "progresos" y se cree que nadie lo puede hundir. Claro, será necesario que el estatuto canónico se encuentre bien blindado, mejor concebido que el buque crucero.

El mismo participante resume su pensamiento acto seguido: podría existir la tentación en Roma de desembarazarse de todos los "tradicionalistas" según el Papa concediéndoles una isla, quizás relativamente grande pero en todo caso muy alejada del continente "Iglesia" donde podrían ir a parar todos los denunciados por los comisarios apostólicos como muy propensos a continuar las ideas de la Iglesia tradicional (una suerte de "Sapinière" de San Pío X pero al revés) 

Para finalizar, el comentarista "Vassilissa" sugiere que el marco canónico mejor blindado sería parecido al de las Iglesias orientales, en resumen un estatuto que lo aleje de la influencia de los Obispos ("Athanase").

[nota final del blogger: todas estas conjeturas apuntan bien, son católicas, no rehuyen los contactos con Roma. Una "isla" o "reserva de indios" no es mala en sí, siempre y cuando se tenga conciencia del momento en que vivimos, que no es de reconquista o de restauraciones sino de testimonio y de mantenimiento de la Fe. De hecho,  en uno de los mensajes del hilo se da cuenta que Roma se sabe ante los "signos de los tiempos", que son el final de este estado de cosas]

octubre 16, 2014

El Sínodo y la caída del sol


Resulta llamativo que tanto el milagro del sol de Fátima como la  “Relatio post disceptationem” del presente "Sínodo extraordinario de la Familia" hayan tenido lugar un trece de octubre.

Parecería ser que la caída del sol y el cambio de color de éste hayan tenido un significado profético, además de haber supuesto el milagro que sería la prueba fehaciente de la realidad de las apariciones. Extraigo un relato de lo acontecido por el P. Formigao, citado por el P. de Marchi: "“Como si echasen a correr del cielo, las nubes fueron arrinconadas a un lado y el sol apareció en el zenit con todo su esplendor, comenzó a girar vertiginosamente sobre su axis, como la más magnifica bola de fuego que pueda imaginar alguien, tomando sobre sí todos los colores del arco iris y desprendiendo rayos de luz multicolores, produciendo el más asombroso efecto, este sublime e incomparable espectáculo, que fue repetido tres veces, duró aproximadamente diez minutos, la inmensa multitud, abrumada por la evidencia de tremendo prodigio, se tiró sobre sus rodillas.”

Si bien se han propuesto diversas aplicaciones para el Sol, una de ellas la identifica con la Iglesia: La Iglesia, es el sol en que Dios ha puesto su tabernáculos (Salmo XVIII, 5). 

Se puede leer asimismo en "La religión demostrada" (P. A Hillaire): 198: P. ¿Puede engañarse la Iglesia en su enseñanza?
R. No, la Iglesia no puede engañarse en su enseñanza, porque Jesucristo le ha prometido estar siempre con Ella para preservarla de todo error; por eso es infalible.
La infalibilidad es el privilegio de no poder equivocarse. Resulta de este privilegio, que los fieles tienen la seguridad de no caer jamás en el error cuando creen en las enseñanzas de la Iglesia.
La Iglesia es sol que nos alumbra y guía; el que escucha su voz no se extravía.
(esto último debe entenderse de las definiciones "ex-cathedra" y de las definiciones del magisterio ordinario que se basan en la Revelación)

Esto viene a cuento desde que, no obstante lo "relacionado", entre lo que se incluye el permitir la comunión a los divorciados vueltos a casar y la valorización del "matrimonio" homosexual, no ha quedado plasmado en un documento oficial del Magisterio, constituye una muestra del ideario de algunos de los Obispos participantes. 

Así pues, el trece de octubre pasado, como el del año 1917, el sol no dejó de alumbrar pero se salió de su lugar, pareció caer a tierra y cambió de color (para alejar cualquier suspicacia, los colores del arco iris que adoptó el sol en aquella ocasión nada tienen que ver con los colores de cierta colectividad...el Cielo no se prestaría para ello ni siquiera para dar a entender los cambios -de eso trata el signo- que suponen las doctrinas nuevas)


octubre 03, 2014

Secamiento del Eufrates


En nuestro estudio de los cuatro septenarios del Apocalipsis en base a la exégesis del P. Castellani ubicamos el tiempo presente en la Iglesia de Laodicea (la "Iglesia" tibia contemporánea del Anticristo en la cual Cristo "está a las puertas"), en el quinto Sello (el del "clamor de los mártires debajo del altar" que, según el parecer de Straubinger citando a S. Gregorio Magno, lo que desean es la "resurrección de sus cuerpos"), en la sexta Trompeta (en su parte final, luego de la guerra de los continentes -IIGM- que no le sirvió de escarmiento a la humanidad y por ello sobrevino la gran tribulación espiritual de nuestros días) y presumiblemente ya, en la sexta Copa ("secamiento del Eufrates" en su simbolismo de precedente de la "caída de Babilonia": Dn 5, 1-35).

Si tomamos las "señales en el sol, las luna y las estrellas" del sexto Sello como figurativas de la gran tribulación y de la caída de los Pastores (lo cual es improbable porque Mat 24, 29  ubica estas señales para "inmediatamente después de la tribulación de aquellos días") estaríamos pues en vísperas del cumplimiento de cada septenario  y por tanto de la Parusía en su fase de "juicio de vivos" (en realidad el sexto Sello es la Parusía y el séptimo Sello del "silencio como de media hora" sería a nuestro juicio el tiempo de paz post juicio de las naciones).

Alguno se preguntará dónde está el cumplimiento de aquellas profecías que debieran tener lugar en un tiempo inmediato anterior a la Parusía  y que es indicado en las Escrituras con la preposición o locución adverbial de tiempo "antes de": la apostasía, el Anticristo, los dos Testigos, el Falso profeta, Gog. Y nosotros decimos que está a la vista, pero sólo visible para algunos: "Muchos serán limpios, y emblanquecidos, y purificados; mas los impíos obrarán impíamente, y ninguno de los impíos entenderá, pero entenderán los entendidos" Daniel 12,10. 

Nuestra discrepancia con el "milenarismo espiritual" es más que nada nominativa como claramente lo expresaron en el programa televisivo "Lágrimas en la lluvia" dirigido por Juan Manuel de Prada y consagrado al tema del Apocalipsis. En efecto, nosotros creemos en un "tiempo de paz" que se intercala entre el juicio de vivos y el juicio de muertos, esto es, un tiempo que formaría un mismo evento con la Parusía.  Y en la categorización del P. Van Rixtel seríamos "intervencionistas no milenaristas" : Dios interviene personalmente en la historia derrotando al Anticristo y al Falso profeta y luego reina desde Jerusalén transformada en centro de la catolicidad pero no en forma corporal-visible  sino quizás en la forma de nube o "shekinah". "Luego el fin (sin nuevo Gog) cuando Cristo entregue el reino al Padre" (1 Corintios, 15, 24)

La posibilidad de encontrarnos ya en el preámbulo de Armagedón es de lo más sugestivo y de hecho lo insinuamos en el blog esjatológico "le Grand réveil"  cuyo autor quizás inspirado en nuestro comentario, escribió una nota al respecto. Los acontecimientos actuales tienen por escenario la zona entre los ríos Eufrates y Tigris, la ciudad de Mosul con la desecración de la tumba del profeta Jonas (¿el "signo de Jonás"?) y se aproximan igualmente a la zona norte de Israel (meseta del Golan, monte Carmelo, monte de Meguidó...). 

Dijimos que los "espíritus inmundos" que salen de la boca de la trinidad satánica (Ap 16, 18) podían representar a los encuentros ecuménicos de Asís,  pero el P. Castellani les otorga carácter político (la convocatoria es  a los "reyes de la tierra") y los identifica con el liberalismo, el comunismo y el modernismo. Claro que estas tres ideologías se desarrollaron durante un lapso de tiempo extendido que no se condice con la postrer Copa. Un exégeta señala que esos tres espíritus "son las falsedades y el razonar en base a esas falsedades". La situación planteada con el movimiento islámico "Isis" se aparenta a ello, siendo que su origen parecería estar en occidente, tanto en su concepción como en su financiamiento, por lo que la convocatoria para perseguirlos se parece y mucho a un "razonar en base a una falsedad". Sea como fuere, el final de las fuerzas anticrísticas  nos es conocido de antemano: " y la bestia fue presa y junto con ella el falso profeta" (Ap 19, 20)


septiembre 28, 2014

Consideraciones al vuelo


En el blog amigo "Hacia la verdadera cristiandad" se ha hecho una advertencia, que compartimos en todos sus términos, respecto de los que cada vez que Mons. Fellay viaja a Roma a encontrarse con las autoridades romanas "hacen sentir su voz de insurrectos" en este caso bajo la sutil forma de una cita de Mons. Lefebvre.

En los comentarios a esa entrada dijimos: "En efecto, no se puede tomar una frase de Mons. Lefebvre pronunciada no sé si poco antes o poco después de las consagraciones episcopales de 1988, esto es de la decepción por las tratativas romanas, como si fueran el legado espiritual. De hecho, ese discurso no rehuye el encuentro con las autoridades romanas, de lo contrario no podría siquiera imponerles las condiciones que dice. Mons. Fellay, con otras palabras, bien pudo exponer la verdad católica en su último encuentro, previo al diálogo de aquí en más..."

Luego, nos gustaría dar la opinión sobre un comentario que se efectuó en el mismo contexto que comentamos y que nos involucra (mantenemos las minúsculas y las mayúsculas):

"Mas que hablar de "reconciliacion con Roma" hay que hablar de Restauracion de Roma. Pues siguen siendo tan modernistas, y más cuando estamos ad portas del Sínodo. Estos no son tiempos fáciles para nada, son tiempos apocalípticos. Como diría el gran Monseor Tissier, la irregularidad canónica verdadera la tienen ellos en Roma, no la FSSPX....Creo que es muy importante que todos los que simpatizamos con la FSSPX y adherimos a la obra de Monseñor Lefebvre, entendamos bien que es una obra de Iglesia, no un simple "¿carisma"? particular ni mucho menos una "ideología" o solo cercania con las doctrinas católicas contra--revolucionarias con las cuales simpatizo profundamente. Es muy importante que entendamos tanto los riesgos de un excesivo celo "fanatico" como los de un irenismo y "acuerdismo" o falta de parresía y pantalones cuando más debemos hablar y denunciar. NUNCA debemos menospreciar a quienes no estén ni simpaticen o incluso a quienes vean con malos ojos(bueno, salvo casos irrecuperables y lamentables como cierto director de cierta ACI...) a la FSSPX. Somos ante todo CATOLICOS y TRADICIONALES. Hay no pocos y gracias a Dios cada vez más catolicos que hasta hace unosaños veian muy mal a la FSSPX y la tradicion en general que cada vez se abren mas y mas. ESTO TOMA TIEMPO. No es facil aceptar la gigantesca hecatombe conciliar que ha venido....Eso es lo dificil y lo bello de la posicion prudencial de Monseñro Lefebvre. HAY DIFERENCIAS. Si.Y que las hayan. No podemos ni caer en un celo loco ni un optimismo como de acuerdo y espiritu casi de negociacion contractual. Sin ocultar las diferencias pero tampoco satanizando a todos los que no acepten la postura FSSPX... Eso es algo preocupante que he visto...Hay blogs de lado y lado. Non Possumus, La Honda de David, etc. Dios nos asista por medio de MARIA..OREMOS POR LA FORTALEZA A MONSEÑOR FELLAY Y PARA EVITAR UNA NEFASTA PRELATURA PERSONAL. Y POR UN RECONOCIMIENTO. SERIA UN ¿MILAGRO???! "

Veamos de disecar el comentario que contiene aspectos compartibles y otros no tanto:

Correcta la primera apreciación. No se trata, en la especie, de ninguna "reconciliación con Roma" sino de una regularización canónica.  Son tiempos apocalípticos, sin dudas. Y el final se nos viene tan encima que no valdría la pena ni siquiera el detenerse en la cuestión del "acuerdo". Pero sigamos.  La frase de Mons. Tissier no es feliz: decir que Roma está en “irregularidad canónica” equivale a decir poco más o menos que no es de constitución divina. Lo que hay en Roma es una “irregularidad doctrinal”. Y a la inversa, la FSSPX tiene “regularidad doctrinal” pero no tiene “regularidad canónica” (ya lo explicó Mons. Lefebvre: los Obispos de la FSSPX  no tienen misión canónica y poseen una jurisdicción de suplencia en virtud del pedido de los fieles). Es cierto que la FSSPX no es un simple “carisma” puesto que reúne en sí todo lo genuinamente católico pero si de ello vamos a sonsacar que no hay lugar para un marco canónico estamos equivocados. Lo católico necesita ser reconocido.Y si por causa de la crisis de la Iglesia debiera compartir aprisco con herejes o tibios ello no se traduciría en que la FSSPX se transforme en uno de ellos. El "celo loco" es celo amargo, que denunciamos desde esta bitácora casi desde sus comienzos, desde que asomó su cabeza en las filas de la FSSPX y es, a la larga, cismático.Ya hemos visto el derrotero de los que se salieron de ella (de hecho nos enteramos que dentro de los sacerdotes de la así llamada "resistencia" ya se encuentran quienes no pronuncian al Papa en el canon de la Misa).

Por lo que es del "irenismo" u optimismo o espíritu de negociación contractual (sic) que eventualmente nos estaría dirigido, diremos que lo esencial no está en adoptar posturas subjetivas. Lo que cuenta es que si se reconoce la autoridad del Papa Francisco, debemos estar sometidos a él en todo lo que no atente contra la Fe: Bula "Unam Sancta" de Bonifacio VIII : ('someterse al romano Pontífice es de toda necesidad para la salvación de toda humana creatura' ). Roma está obligada a otorgar un marco canónico a sus clérigos (“no se permitirán los vagus”) y éstos a aceptarlo si no pone en riesgo su Fe. Aquí estaría todo el problema: normalmente un marco canónico de la Iglesia debería ser neutro en esta materia (repercusión en la Fé) pero como los cargos están ocupados por modernistas  podrían valerse de las estructuras legales para imponer sus errores o establecer límites al accionar legítimo de la Tradición. Pero decimos bien “podrían”, no hay una relación causa-efecto. Allí tenemos el caso, que solemos invocar porque es paradigmático, del IBP, el cual siendo un grupo pequeño, sin la garantía de supervivencia, no ha claudicado en la Fe. Mis preferencias van por un simple reconocimiento, pero entre ello y la Prelatura personal hay opciones intermedias: Administración apostólica, Ordinariato, Patriarcado, etc. La forma importa, pero lo que cuenta es la obediencia y si “satanizamos” al que piensa distinto es porque se apartan de la Iglesia (negando ya no el marco canónico sino el mero responder al llamado de la autoridad). Luego, si vamos a ser "resistentes", seámoslo cuando se presente la "necesidad", se trate de "evitar un grave perjuicio" o se padezca un "miedo grave" que son las causales para una desobediencia legítima en el derecho canónico.

septiembre 23, 2014

A suivre...

Habíamos concluido el epílogo de las discusiones doctrinales Roma-FSSPX afirmando que sólo quedaba la intervención de la Providencia para resucitar al Testigo y que por tanto había que descartar todo proceso humano -aún aquél que tuviera por protagonistas a sus vicarios en la tierra- en calidad de mediatamente suscitado por Dios.

Hasta que, revisando las exégesis relativas a los dos Testigos, Olivos o Candeleros en fuentes no católicas -a manera de buscar una distancia de ciertos lugares comunes no tan infalibles como parecen a primera vista- pero aplicándolas luego a la realidad católica, advertimos que el "ponerse de pie" (y su secuela) podía no ser una literalidad sino representar una suerte de reivindicación seguida luego por un triunfo a la "vista de sus enemigos". Era un poco la idea original que teníamos, la que dejamos a un lado tras las "derrotas" sufridas, pero que ahora revive.

Y ya que mencionamos a las "derrotas", no debemos extrañarnos de ellas. Los que somos de Cristo, de su Tradición, tendremos derrotas hasta ser reivindicados ("les hará la guerra, los vencerá y los matará"). Los lugartenientes de la Bestia y del Falso profeta se felicitaron, junto con...los discípulos de Coré, Datán y Abiram en la FSSPX. Pero afortunadamente éstos ya no están más y aunque todavía no se los tragó la tierra no están en condiciones de subvertir nada, solo de vociferar (para verificación consultar los blogs "Compendio de errores que no se corrige mientras ríe", "Non serviam", "Apostolado del cisma" y hay más).

Lástima que dentro de la FSSPX quedan todavía indecisos que no tienen claro que el tema del reconocimiento canónico no es opcional ni materia de "gustos" o de "explicaciones" sino -dadas ciertas garantías de conservación de la Fé y de la liturgia que ya se practican- de sometimiento al poder de jurisdicción del Sumo Pontífice (sin el cual no hay salvación), en palabras del Obispo Williamson: "la preciada regularización que solamente Roma tiene la autoridad de otorgar".

Lo que siga será cuestión de "experiencia", sin descartar la vuelta a estadios anteriores de mediar "necesidad", sin que ello signifique enmienda alguna al principio de la obediencia en todo aquello que no atenta contra la Fe. Sólo que, en vistas de la situación actual, por los tiempos y porque la reivindicación opera en vísperas del final,  es muy factible que no haya siquiera posibilidad de mucho experimentar.

À suivre...

septiembre 09, 2014

Esjatológicas


Se ha publicado recientemente en el blog "Amor a la verdad" (sedevacantista) una serie de entradas de tenor apocalíptico y de suma importancia para la comprensión de los eventos parusíacos: "la Parusía" (transcripción de Radio Cristiandad sobre el trabajo del P. Rovira S.J), "la nube de langostas" (lo que pretende ser una exégesis de Ap 9),"¿un documento de Fátima hasta ahora inédito?" (documento que emana del libro "Um caminho sob o olhar de Maria" editado por el Carmelo de Coimbra) y la "conversión de los judíos" (en base a un trabajo de Michel Mottet).

Sobre el primer artículo, debemos decir que el trabajo del P. Rovira es una exposición muy clara de los eventos que preceden a la Parusía y de la Venida en gloria y majestad de Jesucristo.  Pero debemos hacerle dos precisiones. Una, referente al conocido tema del "arrebato": los exégetas no están de acuerdo si la frase "uno será tomado, el otro dejado" (Mt 24, 40) que refieren a la siega final, han de entenderse de la salvación o condenación eternas, de la supervivencia de los santos a los cataclismos finales o de la transformación (encuentro con Cristo en los aires) de los santos vivientes. La otra, el P. Rovira se inclina por el "milenarismo espiritual" cuando éste no es seguro: que habrá un reino de los santos después de la Parusía resulta claro en las Escrituras, pero ese reino no finaliza con (otra) rebelión de "Gog y magog" (Ap. 20, 8) . Si éste  es el mismo de Ezequiel 38 no podría sobrevenir al final de un largo tiempo de paz y de triunfo sin par como lo entienden los milenaristas.  Y ello por cuanto "Gog y magog" es la cabeza de la nación que invade la tierra de Israel "al cabo de muchos días" contra una "nación salvada de la espada" (la nación hebrea) esto es en este tiempo y que como resultado de la mencionada invasión y de la destrucción de Gog se produce la conversión de los hebreos: "y desde aquel día en adelante sabrá la casa de Israel que yo soy Yahvé, su Dios".  Si a ello le agregamos que la conversión se produce a causa de la intervención de Elías a quien se le encomendó el "restaurar las tribus de Jacob" (Ecl 48, 9-10) y éste (sea quien fuere) predica durante el Anticristo, entonces no es al final de un pseudo milenio que actúan "Gog y magog".  Se podría alegar que se trata de dos "Gog y magog" diferentes, pero tampoco es así ya que su intervención en Apocalipsis al finalizar el milenio consistiría en "rodear el campamento de los santos y de la ciudad amada" entendida como Jerusalén, lo cual se contradice con la promesa de que una vez restablecidos en su tierra los hebreos "habitarán seguros sin que nadie los espante" (como aclara Straubinger: "sin la amenaza o el peligro de otro Gog"). 

Sobre el segundo artículo, ya habíamos propuesto el significado de las "langostas" al presentar a los cuatro septenarios del Apocalipsis en base a la interpretación del P. Castellani. Al referirnos a la quinta trompeta dijimos: "La quinta son los filósofos del siglo XVIII:  Aunque Castellani no lo menciona, nos parece que refuerza esta aplicación el hecho de que el Magisterio, por medio de Gregorio XVI en su Encíclica "Mirari Vos" del 15 de agosto de 1832, denomina al indiferentismo  religioso y otros errores como  las "langostas que salen de la humareda del pozo del abismo". Castellani dice que los "cinco meses de años" son los 150 años que van desde la Revolución francesa  hasta la guerra del 39" Conviene tener presente que estas "langostas" no son las mismas a que alude el profeta Joel como antesala del "día del Señor" que son identificables con "Gog y magog", puesto que se aclara que simbolizan "el ejército que viene del Norte" (Joel II, 20)

Sobre el tercer artículo, comentar que se ha conocido una transcripción inédita de la hermana Lucía de Fátima que incluye una asistencia especial de la Virgen María para redactar la tercera parte del secreto de Fátima y una profecía sobre el cambio del eje de la tierra con su secuela de destrucción generalizada y luego sobre  el tiempo de paz  con el triunfo de la Iglesia católica previo al fin de todas las cosas o eternidad. El contenido de la parte del tercer secreto todavía oculto ya es posible determinarlo con claridad con toda la información y extractos de los relatos de quienes lo han leído. Es algo que lógicamente se enmarca entre la "apostasía" (mencionada por todos los expertos como uno de los temas del Secreto) y el castigo final ("juicio de las naciones") por lo que remitimos a la  2ª Carta a los Tesalonicenses , capítulo II...

Sobre el cuarto artículo: La identidad de la Bestia, para los que leen atentamente las Escrituras, en nada se relaciona con una pseudo persona con "carácter bestial" como supusieron algunos (la "Bestia", en el lenguaje bíblico, representa a poderes políticos, contrarios a la verdadera Fe). Lo expone claramente el autor de la nota que se trae a colación. Se trataría de un misterio compuesto donde cada integrante del total, en la medida de su negación de Cristo, es tan anticristo como el todo (I Juan 2,18). En cuanto a la conversión de los hebreos (descendientes por la sangre) y no de los "judíos" (entre los cuales se cuentan conversos de diversos orígenes), resulta también claramente de las Escrituras: Romanos 11; Ezequiel 37 ("huesos secos"); Isaias 66, 19 y podríamos multiplicar las citas. Se equivoca por tanto el autor al decir que no habrá tal conversión.


Ya lo hemos dicho, la Iglesia  (León X, Sess XI, "Constit. Supernae majestatis praesidio") prohibe dar fechas de los acontecimientos finales. Pero no prohibe dar aproximaciones sin más valor que las de una deducción personal, puesto que difícilmente Dios comunique ese dato a algún mortal siendo que, de los contrario, quedaría sin vigencia la advertencia de "velar y orar" en todo tiempo.

Pero si de aproximaciones se trata, los meses que nos separan del final del presente año, proporcionan base para eventos apocalípticos. Lo mismo el año 2017. Y esto  porque, en una manera imperfecta de hablar, Dios está "atado a las fechas" que El mismo, en su omnipotencia y sabiduría eternas, dispuso de antemano. 

En relación a los meses de octubre y noviembre de este año tenemos que se cumplirían 45 años de la Mujer en el desierto (Exodo 19, 4; Ap 12, 14)  y si asociamos esa Mujer al remanente fiel  y éste último a los fieles de la travesía del desierto de los hebreos que fueron dignos de poseer la tierra prometida,  nos da que las promesas de Moisés a Caleb se cumplieron en 45 años, tal como surge de la lectura de Josué 14.

En relación al año 2017  tenemos que ese año se  cumplirán  los 100 años de la aparición de Fátima. Esta aparición se encuentra significada en la "Mujer vestida de sol" de Ap 12, 1. Ese símbolo representa tanto a la Santísima Virgen como a la Iglesia que da a luz al "hijo varón" (remanente fiel) al punto de identificarse luego con ella en el desierto (por ser la porción de la Iglesia que, por excelencia, mantiene la Fe) y distinguiéndose del "resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y mantienen el testimonio de Jesús". Los 100 años se componen de dos jubileos de cincuenta años separados "a la mitad de la semana" (suponemos que estos 100 años podrían ser un único término con la última semana del profeta Daniel:  Dn 9, 27) por la "supresión del Sacrificio y de la oblación" ("misa normativa" de 1967). Y ser coincidentes, a su vez, con la visión de León XIII del 13 de octubre de 1884 por la cual Satanás pidió al Señor "de 75 a 100 años y más poder" para destruir a su Iglesia.