miércoles, 10 de febrero de 2016

Parábolas y signos de actualidad


A propósito de la última entrada, queremos aclarar que existen dos dimensiones a tener en cuenta, por un lado la de los criterios de actuación en base a la moral y al derecho canónico y por el otro, los designios de la Providencia.

Que en el supuesto de un reconocimiento unilateral de las facultades del poder de orden  sin marco canónico o bien con el ofrecimiento de marco canónico "favorable" (e. g.  Patriarcado de rito latino tradicional) los súbditos deban recibirlo en virtud del deber de obediencia en lo que es legítimo, es un criterio de actuación; que de ello se siga que un reconocimiento u ofrecimiento con esas características representen lo que la Providencia tiene determinado para la Tradición católica, no es posible asegurarlo.

En relación al supuesto mencionado en primer término, desde ya debemos desmontar la parábola-cuento de Mons. Williamson el cual, a fin de justificar su cisma, recurre a la comparación de la Iglesia como una madre leprosa y critica tanto a los que se alejan de ella a causa de su enfermedad (sedevacancia) como a los que se "acercan demasiado" con el consiguiente riesgo de contagio. Podríamos continuar la parábola diciendo que que a fin de no ser hijos tan distantes, deberíamos acercarnos de manera de ser reconocidos por la madre enferma  desde una distancia donde no haya peligro ("reconocimiento unilateral")  o que en tales casos un hijo podría acercarse protegido por trajes especiales y ese "traje especial" es el marco canónico favorable...

Dicho esto, la Providencia puede tener reservado algo mejor. Ya hemos dicho que la FSSPX no es una comunidad más, otro grupo con su "carisma",  sino la Iglesia en su prístina expresión, la "Mujer en el desierto" de Ap 12, 6. De allí que seguirá su suerte, en concomitancia con los demás acontecimientos esjatológicos dentro del así llamado "Día de Yahvé". 

Estos no son para un futuro incierto, lejano, sino a más tardar para seis años, pudiendo tener su comienzo en cualquier momento con su punto álgido hacia 2017-2018. Esa es la conclusión a la que hemos llegado después de analizar detenidamente las profecías.  Y si no se convencen, lean atentamente las conclusiones a las que arriba el autor de "Le grand réveil",  que desmistifican a la mayoría de las ideas preconcebidas de muchos católicos con respecto a estos temas, en concreto sobre la necesidad de la implantación previa de un "gobierno mundial", de una "moneda única", de una "paz mundial" y de una "religión universal"...

viernes, 29 de enero de 2016

Conferencia de Mons. de Galarreta y nuestra puesta a punto

El sitio amigo "Hacia la verdadera cristiandad" nos aporta un resumen de una conferencia de Mons de Galarreta en francés sobre el tema de las relaciones Roma-FSSPX.

El resumen aclara algún punto,  en cuanto a constatar la imposibilidad de la ocurrencia de cierta situación ("acuerdo") y deja planeando alguna seria duda en cuanto a la ocurrencia de otra situación ("reconocimiento unilateral").

Por un lado tenemos lo que se dice un "acuerdo", que implica: la firma de un documento doctrinal o un marco canónico o ambas cosas. Dice Mons. de Galarreta que es imposible que tal acuerdo sobrevenga por cuanto Roma sigue empeñada en que la FSSPX acepte el Concilio Vaticano II o bien porque el acuerdo deja a la FSSPX al arbitrio de las autoridades modernistas. Dice él que aún si el marco canónico fuera favorable habría que someter la decisión de su firma al Capítulo General de la FSSPX. En este punto pensamos que quienes están en mejores condiciones que nosotros para evaluarlo son los propios Obispos y Sacerdotes de la FSSPX. Hay aspectos que son insoslayables, como por ejemplo una imposible participación de la FSSPX en las nefastas "Conferencias episcopales", lo que hace casi imposible la concreción de un acuerdo sin concesiones.

Por otro lado tenemos lo que se dice un "reconocimiento unilateral". Pensamos que  éste no debe ofrecer ninguna objeción de parte de un fiel que se diga católico. Es lo que deseaba Mons. Lefebvre y todos los católicos detrás de él. Es lo que ocurrió con el otorgamiento de facultades para confesar, sin que hubiese supuesto concesión alguna ni cualquier otra situación perjudicial para la FSSPX. Aquí queremos precisar lo que nos parece -si captamos bien su alcance- una inexactitud de Mons. Fellay al decir que este otorgamiento de facultades para confesar  es incompatible con alguna sanción canónica, puesto que la "suspensión a divinis" puede ser parcial y no referida a todos los Sacramentos:  Canon 1333 § 1: "La suspensión, que sólo puede afectar a los clérigos, prohibe: 1 todos o algunos de los actos de la potestad de orden..."

Claro que la sanción que pesa sobre los sacerdotes de la FSSPX es nula pero lo decimos en relación a lo que oficialmente se cree, que es en definitiva lo que nos interesa en aras al apostolado: que los más de los fieles se puedan acercar a la FSSPX sin ningún escrúpulo de conciencia. 

Y por ello mismo es preocupante que Mons. de Galarreta diga que un reconocimiento unilateral pueda causar algún "problema real"  y -peor aún- que algunos sacerdotes "no lo acepten y se vean tentados con irse de la FSSPX" ...

Pero en todo caso, tenemos certeza, como dice el propio Mons. de Galarreta, que "la Providencia cuidará una vez más sobre la obra de Mons. Lefebvre".

lunes, 25 de enero de 2016

El cisma williamsoniano ya tiene varias "denominaciones"



Lo decíamos, la Revolución no se detiene. El cisma williamsoniano (neo re$i$tencia) ya tiene varias "denominaciones": el "cardocisma" (del nombre del agrio P. Cardozo); "palidez de ideas"; la "contra la Inmaculada"; el "faiferismo"; el "apostolado cismático", etc. Como defensores del luteranismo williamsoniano original quedaron "Non serviam" y "Compendio de errores". 

Los partidarios de Girolamo Savonaméramo  (de la sedevacancia) esperan con ansias que alguien les reconozca que han sido los primeros en la disidencia...

sábado, 23 de enero de 2016

Superlativo falacioso


Se ha publicado una transcripción en video de unas declaraciones de Mons. Fellay el cual contesta, entre otras preguntas, una que concierne a las relaciones con Roma. La respuesta es clara, no ofrece lugar a dudas y se limita a exponer una contradicción en el Pontífice reinante, que por una lado denosta a la Tradición en dichos y actitudes y por la otra se acerca a su estructura más genuina (la FSSPX).

Estas declaraciones, sin embargo, provocan el ya reiterado rasgarse las vestiduras en los del cisma williamsoniano y afines. Uno de ellos reproduce el video y como único argumento se limita a colocar un gif pretendidamente irónico. Los otros, la conocida pareja de "Non serviam" y "Compendio de errores", recurren a una calificación superlativa del Papa Francisco al tildarlo de "el gran destructor de la Iglesia" con la finalidad de justificar el juicio a Mons. Fellay.

Ya hemos demostrado que el Papa Francisco no es peor que sus predecesores conciliares, ni siquiera diríamos que los iguala en su actividad de demoler a la Iglesia. Recientemente se conoció la disposición del Papa de modificar el rito de lavatorio de pies del Jueves Santo, permitiendo que entre los participantes se hallen mujeres. Pues bien, alguien notó que peor había sido la permisión de monaguillas en el altar, obra de Juan Pablo II. Lo mismo podría decirse del video en el cual se coloca a todas las religiones en pie de igualdad, el cual no sobrepasa el escándalo causado por las convocatorias de Asís que incluyeron la colocación de "Buda" en el altar de la Basílica de San Francisco, obra de Juan Pablo II y que continuó Benedicto XVI.

¿Es peor Francisco que Pablo VI, el cual modificó todos los ritos multiseculares de la Iglesia al grado que muchos discurren hasta hoy sobre su validez y que proclamó que tenía el "culto del hombre"? ¿Es peor Francisco que Juan Pablo II, el cual excomulgó a la Tradición, proclamó la "divinización" de todo hombre, presidió los escándalos de Asís, besó el Corán y se dejó marcar en su frente por "Shiva"? No parece, y por añadidura, las invectivas de Francisco en contra de la Tradición carcen de ese trasfondo teológico del cual eran portadores los Papas conciliares anteriores.

¿Porqué es falaz el calificativo de los cismáticos? porque pretende ver una contradicción o una ofensa en que Francisco reconozca a la Tradición tal cual es, siendo a su vez "el gran destructor de la Iglesia" (ya no "un" destructor). Estos cismáticos no se oponían a que Mons. Lefebvre mantuviera contactos con Juan Pablo II. El problema para ellos es Francisco porque es el que más cerca ha estado de reconocer a la FSSPX (si es que ya no la ha reconocido). 

También el Papa recibe críticas sistemáticas por parte de los neocones devenidos en tradis. Las críticas son justas, pero también aquí se cae en el exceso al tildar al Papa de "insuperable" (¿realmente supera en maldad el Papa Francisco a Juan Pablo II? ¿o será que como el Magno está "canonizado" el ex neocon no debe tocarlo?). Llama la atención cómo en esa nota se contrapone al Papa actual a Pablo VI y a Benedicto XVI como para reforzar la idea de que Francisco es peor que aquéllos. Es bueno recalcar que hay excepciones y que algunos de éstos destacan los pocos aciertos del Pontífice, como en este caso, salvando así la objetividad.

Por este lado, la calificación superlativa conjeturamos que puede encubrir una defensa velada a Juan Pablo II y sobre todo a Benedicto XVI, siendo que ninguno de los dos puede ser considerado "tradicional" y quizás también una envidia por el acercamiento con la FSSPX y no con otros grupos más o menos tradicionales (¿?)

Esto no es una defensa del Papa Francisco, es simplemente un poner las cosas en su lugar. En el "Falso profeta" conciliar -ente colectivo- no hay graduación en el mal. Pertenecen a él todos los que usando de su poder y autoridad -simbolizado por los "cuernos"- se permiten trasmitir errores doctrinales -"hablan como el Dragón"- pervirtiendo la Fe. Donde sí hay graduación es en la culpabilidad individual que sólo Dios conoce y que nosotros podemos inferir por los actos externos. Y repetimos que de ellos no se extrae que Francisco sea peor que sus predecesores al tiempo de deber calificarlo de "el gran destructor de la Iglesia".

sábado, 16 de enero de 2016

Recordatorio sobre las indulgencias y las intenciones del Papa

Tomado del blog "Biblia y Tradición"  (punto 8.3) y reproducido por los blogs cismáticos "Non serviam" y "Compendio de errores":

8.3. Oración por el Papa y por la Iglesia:
¿Podríamos decir que, debido a las enseñanzas heréticas del Papa Juan Pablo II, los católicos tradicionales no están obligados a orar por él? Primero que todo, diría que el negarse a orar por el papa no es un comportamiento católico. Cuando San Pedro fue encarcelado por el Rey Herodes, toda la Iglesia estuvo rezando por él:
pero la Iglesia oraba insistentemente a Dios por él”. (Hechos XII, 5)
Nos encontramos hoy en una situación diferente, aunque podemos decir que los papas del Vaticano II son como prisioneros de sus falsas ideas. Su liberalismo está evitando que ellos lleven a cabo plenamente su misión de confirmar a sus hermanos en la Fe:
y tú, una vez convertido, confirma a tus hermanos”. (Lucas XXII, 32)
Necesitamos rezar por el papa, para que tenga la fortaleza de llevar a cabo su misión como sucesor de San Pedro, como lo definió el I Concilio Vaticano:
“Porque el Espíritu Santo no sólo prometió que los sucesores de Pedro pudiesen, por su revelación, hacer saber alguna nueva doctrina, sino que con su asistencia, ellos la pudiesen guardar religiosa y fielmente, y exponer la revelación o el depósito de la fe trasmitido por los apóstoles.” [42]
También, si deseamos ganar indulgencias, necesitamos rezar por las intenciones del papa. Si nos negamos a rezar por las intenciones del papa, no seremos capaces de ganar indulgencias y tendremos que permanecer más tiempo en el fuego del Purgatorio por esta razón. Canon 934 §1:
Para ganar indulgencias puede prescribirse una oración general por la intención del Supremo Pontífice, la sola oración mental no es suficiente, debe realizarse una oración vocal y es aceptable que sea a opción del fiel, a menos que se le asigne alguna en particular.
[Nota de B&T: Fr. Nicholas Mary, C.SS.R., en su artículo de marzo de 2002 en la revista Catholic dice lo siguiente sobre las intenciones del Santo Padre, respondiendo a su vez a una objeción sedevacantista: Cuando rezamos por las intenciones de nuestro Santo Padre estamos rezando por algo objetivo, algo determinado por la Iglesia y establecido hace mucho tiempo: 1. La exaltación de la Iglesia; 2. la propagación de la Fe; 3. la extirpación de la herejía; 4. la conversión de los pecadores; 5. la concordia entre los príncipes o gobernantes cristianos y 6. El bienestar de la Cristiandad. Estas son las intenciones del Soberano Pontífice por las cuales rezamos y como condición necesaria para ganar indulgencias.”]


jueves, 3 de diciembre de 2015

¿Buena nueva?



¿Será cierta la buena nueva que anuncia el foro cismático "Cath info"? La reproducimos con las debidas cautelas, "for the record":

LISTEN UP FOLKS: 


The following comes directly from the mouth of a Resistance priest I know well: 



A diocesan priest, very recently, told him: "At a meeting of diocesan priests, last month, Bishop Athanasius Schneider told us that Bishop Fellay signed an agreement with Rome last July. This agreement will be made public and official this coming December 8th. It will be shown as a good fruit from the Jubilee of Mercy. This agreement was made possible because both Pope Francis and Bishop Fellay recognized that not all the documents of Vatican II have the same weight on the doctrinal level, and that there is therefore room for future discussion on problematic issues." 



This diocesan priest asked the Resistance priest not to mention his name, as this news was supposed to be kept secret until Dec. 8th. 


Therefore, in order to protect his identity, I am not mentioning the name of the Resistance priest he talked to, neither those of the country and diocese where the meeting took place, and neither its exact date. 



Nevertheless, I can tell you that both priests are trustworthy and serious. 



Now, it is possible that a last minute glitch (our prayers?) will scrap the July agreement before it is publicized on Dec. 8th. But Bishop Schneider really said these things at a diocesan priests meeting, and he was not making a supposition or spreading a rumor. He was speaking from first hand knowledge. 



Please, do not ask me for further information, as this is all I have. 



Let us pray for a glitch to come, like in June 2012. We do not want the death of the Society. 



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Se impone, una vez más, explicar porqué un reconocimiento unilateral sería, "prima facie" (dependiendo de los contenidos) una "buena nueva" para todo católico:

1- Es un deber y es de justicia que la Iglesia reconozca a la Tradición tal cual es.
2- Es un deber el aceptar una orden legítima emanada de la autoridad.
3- Es lo que pretendía Mons. Lefebvre cuando pedía que se le dejara hacer "la experiencia de la Tradición" (obviamente se refería a un ejercicio regular y no al que se vió obligado por las circunstancias)
4- Supone el cese de "estado de necesidad de Mons. Lefebvre" esto es, la necesidad de dar continuidad a la Tradición mediante el reconocimiento de Obispos plenamente católicos.
5- Ad extra: constituye un aliciente para el apostolado, teniendo presente que muchas personas no se acercan a la Tradición por temores (infundados) en relación a la licitud de los Sacramentos impartidos por la FSSPX.
6- Ad intra: constituye una forma de purificación, una división clara entre los que queremos permanecer católicos y los cismáticos de celo amargo. Lamentablemente, no podemos decir que esa separación entre el trigo y la cizaña se haya completado aún.

viernes, 27 de noviembre de 2015

Contundente respuesta a los Dominicos de Avrillé

Nuevo panfleto de los cismáticos "Dominicos de Avrillé" y nueva necesidad de impugnarlo por nuestra parte.

Brevitatis causae, los Dominicos de Avrillé, sostienen que la FSSPX no debe recepcionar las indulgencias previstas para el "Año de la Misericordia" por enmarcarse el mismo en el quincuagésimo aniversario del Concilio Vaticano II y la "respuesta" que ellos formulan es la que sigue:

"La moralidad de un acto humano se juzga no sólo por su objeto, sino también por lascircunstancias (I-II, q. 18, a. 3). Por ejemplo, llevar un mango de picota de camino al campo de cultivo tiene una moralidad diferente a llevar el mismo mango de picota de camino a una manifestación.

El Año Jubilar de la misericordia se ve manchado por las siguientes circunstancias: la fecha del jubileo fue elegida para celebrar los 50 años del concilio, y la "misericordia" promovida por Francisco es una misericordia laxista que impulsa al pecado.

La participación en el Jubileo no puede ignorar estas circunstancias, por lo que esa participación es inmoral" (según traducción del blog cismático "Syllabus")

Pues bien, lo que parece tan simple no lo es. Citamos de los "Documentos" de Antonio Pardo (Universidad de Navarra): 

El hombre, si ha sido adecuadamente previsor antes de actuar, conoce los efectos que van a derivarse de su acción, y sabe, si es el caso, que algunos son poco o nada deseables: son los efectos tolerados. Los efectos tolerados son voluntarios. No son intentados, pues no son el fin pretendido. Pero no puede decirse coherentemente que son involuntarios. Si fueran absolutamente involuntarios serían, sin más, no imputables al sujeto (66).

Por tanto, el hombre, al actuar, los quiere, los hace objeto de la intencionalidad de su voluntad. No es que los pretenda (no son su intención). Pero los quiere. Si no los quisiera de ninguna manera, no emprendería la acción que realiza. Tolerar es precisamente eso: aceptar con el acto de la voluntad unos efectos de la acción, que no son lo directamente pretendido (67).

Una voluntad buena se manifiesta en que desarrolla actos buenos, en que pone su intencionalidad en objetos adecuados al hombre. Por tanto, unos efectos malos serán tolerables siempre que el conjunto de cosas que quiere la voluntad del que actúa se pueda valorar como bueno (siempre dentro de la hipótesis de que la intención y la decisión son buenas, como hemos visto).

Dentro de este contexto, para ver si la voluntad es globalmente buena, tenemos que comparar si quiere, en conjunto, más bienes que males. Esto sólo se puede hacer comparando el acto de la voluntad que mueve toda la acción (la intención) con la aceptación voluntaria de los efectos tolerados. Lo que se tolera deberá ser, por tanto, proporcionado a lo que se intenta (73). Si, para conseguir un bien se tolera un mal mayor que ese bien, esa voluntad será mala. Si para conseguir un bien se tolera un mal menor, esa voluntad será buena.

Los estudios de moral clásicos, siguiendo la sistematización de Santo Tomás en la Summa Theologiae(83), analizan en el acto moral el objeto, el fin y las circunstancias. Para examinar la licitud de acciones que tienen efectos buenos y efectos malos, estos tres elementos no bastan, y tienen que recurrir a la elaboración de unas reglas que permitan determinar si una acción con efectos buenos y malos puede realizarse sin culpa moral. Estas reglas constituyen el llamado principio de la acción de doble efecto.

En sede de Bioética  -por tanto, insospechado de querer favorecer a los "acuerdistas"- se menciona el principio de doble efecto, según el cual es posible realizar un acto que produzca o pueda producir un resultado malo, siempre que se cumplan los siguientes requisitos:

1. Que la acción en sí misma, prescindiendo de sus efectos, sea buena o al menos indiferente.
2. Que el fin del agente sea obtener el efecto bueno y se limite a permitir el malo.
3. Que el efecto primero e inmediato que se sigue sea el bueno.
4. Que exista una causa proporcionalmente grave para actuar

Queda claro que la recepción de las indulgencias por la FSSPX es en sí misma buena (1) el fin es aprovechar la gracias anexas a la obtención de las indulgencias, tolerando que su recepción sea en ocasión del "Año de la misericordia" que conmemora el Concilio Vaticano II (2) el efecto primario e inmediato de la acción es la remisión de la pena debida por el pecado, por tanto bueno (3) y existe causa grave en la medida que refiere al fin último del hombre (4).

En definitiva, la ocasión en este caso no es medio (si no no sería circunstancia), y el mal estaría no en la aceptación del Concilio o de la concepción laxa de la misericordia (que, como va dicho, no se quiere) sino en que los demás pudieran pensar que tal aceptación ocurre. Todo ello frente a la certeza de obtener, eventualmente, el Cielo sin tener que pasar por el Purgatorio.


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El autor del blog "Compendio de errores" ha debido salir en defensa de los monjes de Avrillé los cuales veladamente (claro, se trata de piadosos monjes incapaces de agraviar a alguien) acusan a la FSSPX de aceptar el Concilio Vaticano II o una concepción laxa de la "misericordia" en aras de un inconfesable "acuerdo" con las autoridades romanas. Lo cual es completamente difamatorio y agresivo, por contrario a la verdad, tal como se demuestra aquí.

Difama también el compendiador al menospreciar nuestros estudios exegéticos, siendo incapaz de refutarlos o creyendo, tal vez, que los Profetas Enoc y Elías no han venido todavía o porqué no, que son el P. Chazal (por la barba) y el P. Tomás OSB (?)...

El cisma (objetivo) de los mencionados monjes y de sus acólitos se puso de manifiesto cuando no aceptaron por principio el recibir un reconocimiento unilateral de parte de Roma para regularizar la situación canónica de la FSSPX (cisma material) y luego, al apoyar la ilícita consagración del P. Faure al episcopado, sin estar amparada en causa de justificación alguna (cisma formal).

Pedimos disculpas a la autora del blog "Non possumus"  por confundir la autoría de la traducción del panfleto, pero es que como el "Compendio de errores" y el "Non serviam" son reflejo uno del otro, se hace difícil determinar autorías.

Sobre los requisitos enunciados en nuestrar refutación:

Acerca del primer requisito: no hay contradicción respecto del objeto de la acción. Se “participa” del Jubileo, recibiendo las indulgencias que prescribe (de hecho,  se solía decir que uno de los géneros de indulgencia era la llamada “Jubileo”).  Esa es la “participación” que se ataca. La convocatoria del Jubileo y su oportunidad no son imputables a la FSSPX.

En cuanto al segundo requisito: tampoco hay contradicción alguna. Modificamos antes de conocer el “libelo”, el término "obtener" por "aprovechar" a efectos de no ser redundantes. El fin por el cual se reciben es para obtener las "gracias anexas" (podrá ser español antiguo -basta googlear la expresión-  pero se entiende que es ganar la indulgencia). Ese es el fin de la acción. 

Respecto del cuarto requisito: estamos hablando claro está del "fin último" que es la salvación:
"Tomás de Aquino acepta del aristotelismo que la felicidad es el fin úl­timo del hombre, y que el conocimiento de la naturaleza humana per­mite especificar un conjunto de normas morales que constituyen la ley natural. Aquino, pues, se vuelve a un análisis de la naturaleza humana. Platón y Aristóteles interpretan la naturaleza humana como fuente de nor­mas morales. Se preguntan cuál es el fin a cuyo cumplimiento está orientado el ser humano, dónde se hallan el perfeccionamiento y la plenitud humanas. Este planteamiento da lugar a una ética de los fines, a una ética basada en la perfección o cumplimiento de las exigencias de la naturaleza humana. Tomás de Aquino, siguiendo a Aristóteles, se adhiere a esta concepción finalista, teleológica, de la naturaleza. El fin último del hombre en la tierra es la felicidad, que consiste en la actividad contemplativa. Pero si consideramos nuestra inmortalidad, la felicidad última consiste en la contemplación de Dios" 

Ahora bien, con respecto a las “circunstancias” (que constituyen todo el argumento contra la “participación” de la FSSPX en el Jubileo), es dable precisar con Santo Tomás de Aquino que "no se tiene por circunstancia a la condición de la causa de la que depende la sustancia del acto, sino otra condición añadida; así, en el objeto no se dice que sea circunstancia de un robo lo ajeno, porque esto pertenece a la sustancia del robo, sino que sea de mayor o menor cantidad. Lo mismo ocurre con las demás circunstancias que surgen de las otras causas. Pues no es circunstancia el fin que da la especie al acto, sino un fin sobre añadido; por ejemplo: no es circunstancia que un hombre fuerte actúe con vigor por el bien de la fortaleza, pero sí lo es que lo haga por la liberación de una ciudad o del pueblo cristiano o por algo semejante. Lo mismo ocurre también a propósito de qué, pues no es circunstancia de una mojadura que alguien, al echar agua sobre otro, lo moje; lo es, en cambio, que al mojarlo lo enfríe o lo caliente, lo cure o le haga daño." El festejar un evento (a través de la "participación") que se supone feliz para la Iglesia pertenece a la sustancia del Jubileo, ergo, el hecho de que se conmemore el Concilio Vaticano II o que se quiera poner énfasis en la “misericordia” no constituyen “circunstancia” a tener en cuenta (en contra lo que se dice en la respuesta a la objeción 6). Y por ello, siendo todas las indulgencias iguales, es indiferente que existan “otras maneras” de lograrlas.

Así pues, repasando los requisitos enunciados en nuestra refutación:

Queda claro que la recepción de las indulgencias por la FSSPX (“participación”) es en sí misma buena (1) el fin es aprovechar la gracias anexas a la obtención de las indulgencias (“ganar las indulgencias”), tolerando que su recepción sea en ocasión del "Año de la misericordia" que conmemora el Concilio Vaticano II  [esto no cuenta, porque no es “circunstancia”] (2) el efecto primario e inmediato de la acción es la remisión de la pena debida por el pecado, por tanto bueno (3) y existe causa grave en la medida que refiere al fin último del hombre [pero no interesa porque no estamos ante una acción de dobe efecto] (4).

En definitiva: el sofisma de los monjes de Avrillé  consiste en trasladar una responsabilidad -un “abuso de poder”-  de la autoridad al querer justificar la convocatoria de un Jubileo en una causa mala, a la FSSPX, la que simplemente se limita a “participar de un Jubileo” sin ninguna connotación moral para ella.  

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Parece que el autor del blog "Compendio de errores" no quiso reconocer su error al salir a defender a los sofistas monjes de Avrillé y en su lugar soltó una perorata apta para "convencer" a algún "Jerónimo" que circula por ahí o para ¿autoconvencerse?

Nuestra refutación consistió en dos partes: una primera, sin apercibir el sofisma (como le pasó al bueno de Mons. Fellay... tengamos en cuenta que un sofisma es un argumento capcioso que se pretende hacer pasar por verdadero...) pero que igualmente destruía el razonamiento, recurriendo a que se trataba de una acción de "dobe efecto" donde el bien era infinitamente mayor que el mal que pudiera causarse que consistiría en "lo que los demás pudieran pensar" siendo que ésto ni siquiera podría constituir un "escándalo", ya que los modernistas no necesitan de la participación de la FSSPX en el Jubileo para estar seguros de las bondades del Concilio...una segunda parte, habiendo descubierto el sofisma, que el contradictor NO pudo contradecir.