diciembre 15, 2014

Una de cal y otra de arena (Papa Francisco)

Sobre el significado de esta expresión, se nos cuenta allíFrase de extensa trayectoria en el lenguaje popular que aún mantiene una vigencia llamativa. Se apela a ella para indicar que una situación incluye aspectos positivos y negativos de forma alternada, tal cual como se mezclaron la cal y la arena tradicionalmente para hacer la argamasa destinada a la construcción. Se considera que la cal (peligrosa en el contacto directo para las personas) representa lo malo y la arena lo bueno.

La de arena del Papa Francisco es la de hoy en su homilía de Santa Marta: El Papa Francisco recordó cuando “Pío XII nos liberó de aquella cruz tan pesada que era el ayuno eucarístico”.

“Tal vez alguno de ustedes lo recuerdan. Ni siquiera se podía tomar una gota de agua. ¡Ni siquiera! Y para lavarse los dientes, se tenía que hacer sin tragar agua. Yo mismo de muchacho fui a confesarme de haber hecho la comunión, porque creía que una gota de agua había ido dentro. Es verdad ¿o no? Es verdad. Cuando Pío XII cambió la disciplina – ‘¡Ah, herejía! ¡No! ¡Ha tocado la disciplina de la Iglesia!’ –tantos fariseos se escandalizaron. TantosPorque Pío XII había hecho como Jesús: ha visto la necesidad de la gente. ‘Pero pobre gente, ¡con tanto calor!’. Estos sacerdotes que celebraban tres Misas, la última a la una, después de mediodía, en ayunas. La disciplina de la Iglesia. Y estos fariseos eran así – ‘nuestra disciplina’ – rígidos en la piel, pero como Jesús les dijo, ‘putrefactos en el corazón’, débiles, débiles hasta la putrefacción. Tenebrosos en el corazón”.

La referencia a los rígidos (y por asociación,  a los "pepinillos en vinagre") es tal cual lo dice el Papa. Y desemboca, consumiendo también a los tradicionalistas, en la acritud y el celo amargo. Así, cuando más que recomendar o sugerir se busca imponer una determinada vocación, devoción o ejercicio piadoso, las cuales siendo buenas en sí mismas, no están destinadas a todos, desvirtuando en ocasiones hasta la misma naturaleza de la práctica (a vía de ejemplo, la oración es ponerse "en presencia de Dios" y no requiere necesariamente la oración vocal). 

El fariseo en el Antiguo Testamento era aquel que colocaba pesadas cargas a los demás que él mismo no podía cumplir: su corazón estaba en la apariencia y no en la justicia. En la nueva ley, la referencia se encuentra bien aplicada a aquellos que se niegan a aceptar la disciplina de la Iglesia cuando ésta -sin conculcar la Tradición o el magisterio infalible- simplemente lo que hace es flexibilizar una norma, tal el caso que evoca el Papa del ayuno eucarístico (y que lo he visto recientemente denostado en algún sitio "tradicionalista"). Por ello, hacía bien el actual Papa cuando "de muchacho" se fue a confesar por infringir la norma. Era a los Pastores a quienes correspondía -en atención a los tiempos acelerados que ya se vivían- atenuar la norma  y no al fiel a juzgar por sí mismo. 

En todo caso, no se trata de condenar a aquellos que por vocación o devoción aceptan y asumen una disciplina más rigurosa pero que no contestan esta otra norma disciplinaria lícita aunque más benigna.

Un caso discutible -y aquí pido consejo a los liturgistas que deseen iluminarnos- sería el del cumplimiento del precepto dominical también el sábado por la tarde: ¿es ésto contrario a la ley de la Iglesia y a la Tradición que ha establecido el domingo como día del Señor? ¿o es posible hablar de un "domingo litúrgico" que podría empezar el sábado como en la ley antigua el viernes vespertino lo era respecto del sábado?

La de cal sería ésta: “Pido al Señor la gracia de que nuestro corazón sea sencillo, luminoso con la verdad que Él nos da, y así podremos ser amables, perdonador, ser comprensivos con los demás, de corazón amplio con la gente, misericordiosos. Jamás condenar, jamás condenar. Si tú tienes ganas de condenar, condénate a ti mismo, que algún motivo tendrás, ¡eh!”. 

Porque no distingue entre la condena al pecador  y la que se debe hacer al pecado. El mismo Papa está condenando a los rígidos -y hace bien- porque de este modo está condenando una desviación que es la del fariseísmo. Pero igualmente se debe condenar la conducta de todos aquellos que no procuran cumplir con las disciplinas lícitas que ha establecido la Iglesia.

diciembre 05, 2014

Misterios Gozosos

noviembre 20, 2014

Girondinos y jacobinos de la "falsa Tradición"



Podemos leer en la wikipedia, dentro del término "reaccionario", la siguiente explicación: Desde la misma Revolución francesa se viene produciendo el paradójico hecho de considerar contrarrevolucionarios o reaccionarios no sólo a los partidarios del Antiguo Régimen, sino también a los iniciadores de un movimiento revolucionario cuando son sobrepasados por la izquierda por los líderes siguientes, e incluso perseguirlos con más fuerza que a aquellos, por considerarlos traidores. Eso ocurrió con los moderados girondinos por los radicales jacobinos, que les llevaron a la guillotina, antes de ser a su vez llevados a ella por la reacción thermidoriana. Ante esto, se ha acuñado el lema, muchas veces repetido y aplicado a distintos procesos revolucionarios, según el cual "la revolución devora a sus hijos". Esta idea es atribuida, en su origen, al francés Pierre Victurnien Vergniaud (un girondino guillotinado por los jacobinos en 1792), quien dijo: Es de temer que la revolución, como Saturno, acabará devorando a sus propios hijos."

Es lastimoso constatar como ese mismo proceso se ha venido dando dentro mismo del movimiento Tradicionalista. Lastimoso pero no  imprevisto, puesto que el diablo (del griego: "diabolos" de la raíz dia-ballo, dividir) se encuentra particularmente interesado en el debilitamiento del remanente fiel.  Y el arma utilizada ha sido la del celo amargo. Recuerda San Antonio María Claret: "Los Apóstoles, adoctrinados por el divino Maestro, todos tenían la virtud de la mansedumbre, la practicaban y enseñaban a los demás, singularmente a los Sacerdotes. Así es que Santiago decía: ¿Hay entre vosotros alguno tenido por sabio y bien amaestrado para instruir a otros? Muestre por el buen porte su proceder y una sabiduría llena de dulzura. Mas, si tenéis un celo amargo y el espíritu de discordia en vuestros corazones, no hay para qué gloriaros y levantar mentiras contra la verdad, que esa sabiduría no es la que desciende de arriba, sino más bien una sabiduría terrena, animal y diabólica. Yo quedé espantado la primera vez que leí estas palabras del santo Apóstol al ver que la ciencia sin dulzura, sin mansedumbre, la llama diabólica. ¡Jesús, diabólica!... Sí, diabólica es, y me consta además por la experiencia que el celo amargo es arma de que se vale el diablo, y el Sacerdote que trabaja sin mansedumbre sirve al diablo y no a Jesucristo"

Allí tenemos, como ejemplo, a los de la "falsa resistencia",  a los del "Non serviam" que dicen reconocer a la autoridad pero no lo ponen en práctica y que son nuestros "girondinos". Se ven sobrepasados continuamente por los jacobinos ("sedevacantistas" -radiales o no- , "recalcitrantes", "dimonianos", etc). A tal punto que, con el tiempo,  han debido acudir a nuestros argumentos y le recuerdan al Padre tal que había advertido en su momento sobre la "postura enfermiza que supone el querer ubicarse siempre en la posición más extrema, propia del celo amargo", los califican (a los jacobinos) de "protestantes" (lo que nosotros hicimos con ellos...), les sacan a relucir las dudas que presenta el "Mensaje de La Salette" (versión 1879) que nosotros expusimos allá por al año 2009 (claro que no nos citan porque somos partidarios del "Antiguo régimen" tan odiado por ellos...)

En Francia, cuna de la Revolución, los girondinos de la "falsa Tradición" se encontraban representados en la "Dame Gentiloup" administradora del foro de discusión "Un Evêque s' est levé" cuyo leitmotiv era el del "no al acuerdo práctico". Pues bien, sobrepasada por los jacobinos participantes de su foro, que le exigían más "pureza", debió cerrar su espacio. Allí se queja de los "métodos revolucionarios que asolan internet aun entre nosotros" pero lo cierto es que ella cumplió su papel de Kerensky de la Tradición y ahora ya no es útil. Como cuña jacobina, el blog "Avec l' Immaculée" se muestra cada tanto reacio a seguir los lineamientos del líder girondino y les señala sus "contradicciones" (la Revolución debe avanzar e ir más rápido...)

Luego está el "valiente" (todos los revolucionarios son calificados así por los girondinos) P. Pfeiffer, el cual emplaza a Mons. Williamson a consagrar un Obispo (esta vez sin ningún tipo de justificación y en consecuencia de naturaleza exclusivamente cismática) ¡amparándose en la Suma Teológica y acusando al líder girondino de "discordia"! (el enlace fue borrado pero existió y de el se hacen eco los jacobinos en una página de facebook)

noviembre 17, 2014

El Padre que no se retracta

El Padre que no se retracta nos da la oportunidad de tratar tres errores recurrentes de quienes piensan como él: el sedevacantismo, la no necesidad (según ellos) de consagrar a Rusia por el Papa y el milenarismo.

El sedevacantismo, aunque más no sea el "teórico" (en realidad éste no existe: o se está sometido al Santo Padre -de Fe para ser salvo- o no se lo está), niega dos dogmas fundamentales: 1º la perpetuidad en los sucesores de Pedro:  "perpetuo" significa que permanece siempre y 2º la visibilidad de la Cabeza de la Iglesia militante: puesto que todavía militamos, una debe ser nuestra Cabeza que nos distinga como Iglesia verdadera. El argumento de que una vacancia se produce también a la muerte (o renuncia) de un Papa con durabilidad variable  y de que la misma puede subsistir en la situación presente es completamente falaz. Esa vacancia es  la excepción que confirma la regla. Por el contrario, una vacancia de más de 55 años atenta contra la "perpetuidad" y contra la "visibilidad". A vía de ejemplo, una sucesión en el ámbito del derecho común lleva un trámite que concluye con una declaración de quiénes son  los herederos del difunto,  la cual, si bien puede estar equivocada (por razones que no pudieron apreciarse en el trámite y que obligarían a su revisión), implica que  pueden disponer de los bienes sucesorios y presentarse ante terceros como tales herederos. Otro tanto ocurre en la Iglesia, con la diferencia de que la elección (seguida de la aceptación) es constitutiva y no meramente declarativa de la calidad de "sucesor" (siempre que éste no sea controvertido por algún contendiente). Y ante la eventual "nulidad" en la elección, la jurisdicción queda suplida por la Iglesia en base al "error común de hecho o de derecho"  o (ésta pudiera ser la situación del Padre que no postula a su sedevacantismo como dogmático) en base a la "duda positiva y probable de derecho o de hecho" (ej . sobre la vigencia de la Bula "Cum est apostolatus officio" o su aplicación a los Papas conciliares). 

La no necesidad (según ellos) de consagrar a Rusia por el Papa ya hemos demostrado que es un error con citas de las visiones de la Hermana Lucía y con sus propias manifestaciones. El Padre afirma que ya con la "aurora boreal" que pre anunciaba la segunda guerra mundial, la consagración de Rusia al Corazón Inmaculado de María no tenía sentido. Nada más alejado de la realidad. Y como muestra, además de las que hemos vertido en otras entradas, citaremos ahora este pasaje del libro de Antonio Socci, "El cuarto secreto de Fátima": "En octubre de 1951, sor Lucía, a través del padre Wetter, el rector del "Russicum", consigue recordar al Santo Padre "que cuanto ha requerido Nuestra Señora en Fátima no ha sido hecho aún". En mayo de 1952, se le aparece de nuevo la Virgen a sor Lucía y la incita: "Hazle saber al Santo Padre que Yo sigo esperando aún la Consagración de Rusia a Mi Inmaculado Corazón. Sin esta consagración, Rusia no podrá convertirse ni tampoco tendrá paz el mundo" (p. 327). Y el último intento que pudo acercarse al pedido de la Virgen (la consagración de Rusia vía la Carta apostólica "Sacro vergente anno" de Pío XII del año 1952) tampoco cumplió con las exigencias del Cielo: no existió la promesa de aprobar la devoción de los primeros sábados, no hubo acto solemne ni se incluyó a los Obispos. Lucía, ante ello, dirá "¡paciencia!" y recordará al P. Fuentes en 1957 que "Rusia será instrumento de castigo...si antes no obtenemos la conversión de esta nación".  Si bien ello envuelve un misterio, es la realidad. Por otro lado, sabemos que la consagración de Rusia finalmente se hará (lo dice el segundo secreto y Nuestro Señor: "la harán, pero será tarde"). No habiendo existido otras ocasiones (las "consagraciones" incompletas de Juan Pablo II o la reciente de Francisco no mencionan expresamente a "Rusia"),  está fuera de toda duda que resta por cumplirse. 

El milenarismo es, de todas las discrepancias con el Padre, la menor de ellas. Es casi una cuestión nominativa, por cuanto entendemos que el Reino de Cristo o tiempo de paz se instaura después de su Venida en la fase de Juicio de vivos. Sólo que ese tiempo no son "mil años" literales ni tampoco un tiempo extenso sino un "cierto tiempo" (quizás el tiempo de una generación) ni finalizan con ninguna rebelión de "Gog" ni ninguna "tibieza" (inventada por los milenaristas para hacerla coincidir con "Laodicea"). La existencia del Reino después de la destrucción del Anticristo (y por tanto de la Venida de Cristo)  queda clara en este pasaje del profeta Daniel: "Pero se sentará el tribunal y entonces se le quitará su dominio, a fin de destruirlo y aniquilarlo para siempre. Y el reino y el imperio y la magnificencia de los reinos que hay debajo de todo el cielo, será dado a los santos del Altísimo; su reino será un reino eterno; y todas las potestades le servirán y le obedecerán" (Dn 7, 26). Los "mil años" son todo el tiempo que no es el "poco tiempo" del dominio del Anticristo o de la última "semana" que refiere el profeta Daniel: Dn 9, 27 y la expresión "vivir y reinar con Cristo mil años" supone la salvación del alma que reina junto con Cristo en el Cielo. De hecho una "primera resurrección" (a que hace referencia el "vivir y reinar con Cristo mil años") supone una "segunda resurrección" (física). Los milenaristas sostienen que la "primera resurrección" sería la de unos santos privilegiados (los mártires y los que no sucumbieron a la Bestia) y la "segunda resurrección" sería la de los réprobos al finalizar el milenio,  pero  en el pasaje de Dn 12, 1 vemos que los resucitados son tanto los salvos como los réprobos: "muchos de los que duermen en el polvo de la tierra se despertarán, unos para vida eterna otros para ignominia y vergüenza eterna" (Dn 12, 1). Por tanto, aunque se tratara de una resurrección parcial al inicio de un "milenio", la "segunda muerte" que es la muerte eterna sí tendría poder sobre aquélla (a causa de los réprobos). La cuestión de "Gog" es la que termina por desbaratar la idea "milenarista". Nos volvemos a citar: Si éste  es el mismo de Ezequiel 38 no podría sobrevenir al final de un largo tiempo de paz y de triunfo sin par como lo entienden los 'milenaristas'.  Y ello por cuanto "Gog y magog" es la cabeza de la nación que invade la tierra de Israel "al cabo de muchos días" contra una "nación salvada de la espada" (la nación hebrea) esto es en este tiempo y que como resultado de la mencionada invasión y de la destrucción de Gog se produce la conversión de los hebreos: "y desde aquel día en adelante sabrá la casa de Israel que yo soy Yahvé, su Dios" [en la opinión 'milenarista' se supone a los hebreos ya convertidos durante el milenio].  Si a ello le agregamos que la conversión se produce a causa de la intervención de Elías a quien se le encomendó el "restaurar las tribus de Jacob" (Ecl 48, 9-10) y éste (sea quien fuere) predica durante el Anticristo, entonces no es al final de un pseudo milenio que actúan "Gog y magog".  Se podría alegar que se trata de dos "Gog y magog" diferentes, pero tampoco es así ya que su intervención en Apocalipsis al finalizar el milenio consistiría en "rodear el campamento de los santos y de la ciudad amada" entendida como Jerusalén [en la explicación 'milenarista'], lo cual se contradice con la promesa de que una vez restablecidos en su tierra los hebreos "habitarán seguros sin que nadie los espante" (como aclara Straubinger: "sin la amenaza o el peligro de otro Gog"). El Juicio de muertos tiene necesariamente que ubicarse después del tiempo de paz y de la resurrección final, puesto que todos los muertos comparecen ante el Trono de Dios (Ap 20, 11-15). 

noviembre 10, 2014

Para terminar con las "historias" de Mons. Williamson



En sus últimos "Eleison", Mons. Williamson ha evocado unos pseudo mensajes de la Virgen a una pseudo mensajera conminando a Mons. Fellay a seguir sus mandatos (convocar a una Cruzada de Rosarios para pedir la consagración de Rusia al Corazón Inmaculado) so pena de una castigo cuyo destinatario sería la FSSPX.

A primera vista, el pedido se encontraría en la línea del mensaje de Fátima (y luego de Tuy) en el sentido de lo anunciado por la Virgen María en aquellas ocasiones: "vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Corazón Inmaculado" en la primera, "ha llegado el momento en que Dios pide la consagración de Rusia" en la segunda. Pedido cuyo cumplimiento se ha visto postergado pero que se encuentra vigente, como hemos demostrado en nuestra entrada precedente sobre el mismo tema ("precisiones sobre una ' trasnochada'").

Pero resulta que esta pseudo aparición -utilizando como canal a una feligresa al parecer de origen norteamericano con nombre presunto "Dawn Marie Anderson"- viene a tomar partido por una postura que se conoce en los ámbitos tradicionalistas como "anti acuerdista" (esto es, que su grupo más representativo, la FSSPX, no alcance un acuerdo canónico con Roma). Y esto sí que es llamativo.

Si comparamos estas "historias" con el mensaje de Fátima, enseguida notamos que constituyen una burda parodia. Hay un pedido,  una amenaza, una postergación de su cumplimiento por parte del destinatario y finalmente, un reproche. Sin embargo, las diferencias son notorias.

En este pseudo mensaje no hay ningún préambulo, como podría serlo un reconocimiento público a la labor pasada (en la óptica de la falsa aparición) de la FSSPX  o de su fundador. O bien una explicación del porqué las últimas "consagraciones" efectuadas por los Papas no satisficieron al Cielo. Piensen ustedes en el secreto de Fátima, el cual es precedido por la visión del infierno y de un relato de los acontecimientos mundiales (fin de la primera guerra, profecía sobre una guerra peor, etc). Aquí no hay nada, sólo el pedido.

Con respecto a la amenaza de destrucción de la FSSPX, ya hemos visto que de las Escrituras no surge que el remanente elegido por Dios para dar testimonio de la verdad  -aun cuando no posea las promesas de infalibilidad e indefectibilidad- defeccione en algún momento. Su fin o el fin de su poder se debe exclusivamente a la persecución del Maligno a través de sus instrumentos terrestres, a saber, las Bestias del mar y de la tierra. Si los partidarios de la falsa aparición estuvieran en condiciones de probar que los enemigos de Cristo y de su Iglesia estaban del lado de los "acuerdistas" podrían hacer valer que esa persecución se concretizó en una defección. Pero se verificó todo lo contrario, una feroz oposición al "acuerdo" entre Roma y la FSSPX de parte de la primera Bestia, como se desprende de la nota de "Vatican insider" de 15 de mayo de 2012 que da cuenta de la "preocupación" de los gobiernos europeos y de la terminante oposición del rabino asquenazi; y de parte de la segunda Bestia, una amenaza de cisma por parte de la Conferencia episcopal francesa. Tal que es dable pensar que la renuncia del Papa (Benedicto XVI), luego de muchos años en que ello no acontecía,  se haya debido al acercamiento de este último hacia la Tradición. Pues bien, al estar de acuerdo la "Virgen María" inventada por Mons. Williamson con el rabino asquenazi y con la Conferencia episcopal francesa, ya sabemos por dónde se concretizó la defección: por los traidores de espíritu cismático de dentro de la FSSPX.

La postergación del cumplimiento del pedido también parodia la de los Papas que no quisieron consagrar a Rusia. Sólo que en el contexto de Fátima, Nuestro Señor dice: “El Santo Padre! Rueguen mucho por el Santo Padre. El la hará, pero será tarde!”. A diferencia de lo que ocurrió en relación a la verdadera aparición (donde, hasta el día de hoy, no se cumplió con lo pedido y en la forma pedida) en este caso se cumplió cabalmente (la Cruzada pidiendo la consagración de Rusia se convocó oportunamente, tal como surge de la "Carta a los amigos y benefactores" Nº 74 del 15 de abril de 2009). Esto es, en la falsa aparición no hay una promesa de verdadero cumplimiento (la aparición-parodia se cuida bien de profetizar algo no sea cosa que se descubra la cola del diablo). En Rianjo, Nuestro Señor profetiza el cumplimiento de los pedidos de Fátima,  pese a la tardanza: “No han querido atender mi pedido! Como el rey de Francia se arrepentirán y lo harán, pero será tarde…”  “Haz saber a mis ministros que siendo que siguen el ejemplo del rey de Francia demorando el cumplimiento de mi pedido, que lo han de seguir en la desgracia. Nunca será muy tarde para recurrir a Jesús y a María”

El reproche, por tanto, es sólo un despecho (¿de "Dawn Marie" o del diablo?): "Fariseos e hipócritas" "No puedo soportarlos más a ellos" dicen que dijo...

octubre 27, 2014

Sermón de Mons. Fellay en Lourdes (extracto en francés)

« On a peur, lorsqu’on risque de perdre quelque chose, d’une certaine manière. Il y a toujours quelque chose à perdre, jusqu’à la vie. Eh bien, c’est ce regard (d’espérance, ndlr) qu’il faut avoir aujourd’hui. Regardez l’histoire comtemporaine. Regardez depuis Vatican II. Au fond, l’Eglise a eu peur de perdre les gens et, au lieu de regarder vers les moyens éternels, elle a cherché des moyens humains pour garder les hommes. C’est l’histoire de Vatican II, c’est l’histoire de ces réformes, de la nouvelle messe. On a prétendu vouloir se mettre au niveau des hommes, on a cherché par des moyens humains à résoudre une bataille surhumaine. Ce n’étaient pas les moyens humains qui allaient compter. Mes bien chers frères, ce problème n’est pas que chez les modernes, il est aussi chez nous. Cette tentation de vouloir résoudre les problèmes par nous-mêmes, avec nos propres forces, n’est-ce pas ce qui guident ceux qu’on appelle les sédévacantistes ou les soi-disants résistants ? On veut résoudre encore une foi par soi-même, par ses propres moyens, des problèmes qui nous dépassent.
La vraie solution, la vraie réponse est dans ce regard vers le Bon Dieu et dans l’attente de son secours qui nous est promis. Il faut garder cette perle, ce trésor du Ciel, de la grâce qui a été déposé en nos mains, sans aucun mérite de notre part, ce trésor de la Tradition, comment pourrions nous prétendre le conserver par nos propres forces, par des moyens humains ? ce combat est immense. Le seul moyen de vaincre il est dans le nom du Seigneur. Il y a un mot dans l’Evangile dont il faudrait se rappeler souvent : Gaudium Domini fortitudo nostra, la Joie du Seigneur, c’est notre force. On ne regarde plus ses propres moyens, ses propres qualités ou défauts, on regarde notre Seigneur : « Sans moi, vous ne pouvez rien faire ». Cela change tout, cela change toutes les perspectives. Et cela permet de vaincre cette peur naturelle qui paralyse, qui empêche d’avancer, qui fait qu’on risque devant la menace de se recroqueviller sur soi-même pour défendre ce bien alors que Notre Seigneur nous dit que la lumière, on ne la met pas sous le boisseau. »

octubre 24, 2014

Precisiones sobre una 'trasnochada'

Comentamos (en azul) el texto divulgado por el P. Méramo "Una visión trasnochada de Fátima":

Lamentablemente, y muy lamentablemente, bajo aspectos de cierta piedad, pero sin doctrina, lo cual es una falsa piedad, o lo que podríamos llamar: pietismo, se enfocan muchas veces mal, grandes verdades; y esto es al parecer el problema, desdichadamente, de Mons. Williamson con su último Eleison n°379 del 18 de Octubre del 2014, en el cual peca por un doble o triple error, valiéndose de lo que Nuestra Señora manifestó en Fátima: “Al fin mi Inmaculado Corazón triunfará” y la consagración de Rusia, al punto de afirmar la necesidad de que Mons. Fellay debe realizar una Cruzada del Rosario, para que Francisco (el Grande) consagre a Rusia y se acaben los males y toda esta crisis.

La necesidad de realizar una Cruzada de Rosarios para  que el Papa consagre a Rusia se enmarca en la tradición de la viejas Cruzadas contra los musulmanes, los comunistas, etc y responde al pedido exacto de la Virgen María en Fátima al cual todavía no se dio cumplimiento en la forma pedida.

La expresión “al fin mi Inmaculado Corazón triunfará”, si se mira bien, es incondicional, como incluso en su momento, el mismo Mons. Fellay afirmaba con cierta lucidez; y digo cierta, pues quizás el mismo no medía la envergadura que sus palabras cobijaban. Si es incondicional, no depende ese triunfo, de ninguna consagración, lo cual vendría a estar reflejado en lo que también por otra parte dice Michel de la Sainte Trinité en su obra en tres tomos que fueron resumidos en uno solo por el Hermano François de Marie des Anges, bajo el título “Fátima, Joie intimes, evénémant mondiale, e de CRC, Francia 1993; Nos dice: “La locución temporal ‘por fim’ en portugués, que significa ‘al final’, o también ‘finalmente’, ‘por fin’…” (Ibídem, p.430).
“Igualmente, cuando el P. McGlynn quería saber si la promesa de la conversión de Rusia era absoluta o condicional, Lucía responde: ‘Al fin, en el texto del secreto, significa que es absoluta” (Ibídem, p.435).
Evidentemente se está asociando indebidamente en la pregunta, el triunfo del Inmaculado Corazón con la conversión de Rusia, identificándolas, y la verdad que este es un error, porque textualmente “al fin”, se refiere al triunfo del Inmaculado Corazón, que no está necesariamente supeditado ni condicionado a la conversión de Rusia, sino que está por encima de la conversión de Rusia. Y la conversión de Rusia sí es lo que estaba supeditado a la consagración al Inmaculado Corazón, para que se diera un tiempo de paz (cierto tiempo).

La expresión “al fin mi Inmaculado Corazón triunfará” no debe separarse de “el Santo Padre me consagrará Rusia, la que se convertirá y le será dado al mundo un cierto tiempo de paz”. No lo decimos nosotros, lo dice Nuestro Señor. En el libro “Toute la vérité sur Fatima- Le secret et l’ Eglise” del Frère Michel de la Sainte Trinité (CRC) en las p. 398-399 se lee que,  en una carta fechada el 18 de mayo de 1936 en respuesta al P. Gonçalves, alarmado por la situación en España, la Hermana Lucía le dice (traducción nuestra del francés):  “De una manera intima hablé a Nuestro Señor sobre este asunto y hace poco, le preguntaba porqué no convertía a Rusia sin que su Santidad realice esta consagración: ‘Porque [dice Nuestro Señor] quiero que toda mi Iglesia reconozca esta consagración como un triunfo del Corazón Inmaculado de María, a fin de propagar acto seguido su culto y colocar, junto a la devoción a mi divino Corazón, la devoción a ese Corazón Inmaculado’ “Pero, mi Dios [le dije], el Santo Padre no me creerá , si no lo mueves por una inspiración especial” “El Santo Padre! Rueguen mucho por el Santo Padre. El la hará, pero será tarde!” “Sin embrago, el Corazón Inmaculado de María salvará a Rusia, le está confiada”

El triunfo del Inmaculado Corazón, no puede ser efímero, pasajero, transitorio, circunscrito a un período de algunos años (25 o más), sino a un triunfo pleno y total que se identifica con el triunfo total de Cristo Rey y esto sólo y únicamente se puede dar, después de su gloriosa Parusía, no antes.
Esto sería además como confundir una merienda o tentempié con una cena y peor aún con un banquete, un gran banquete de bodas incluso con octava; con el agravante que ese reino, además de efímero, sería pisoteado, vilipendiado por el reino del Anticristo, lo cual sería prácticamente hasta blasfemo si se quiere, además de absurdo.

Sin dudas, el triunfo no será efímero, porque nada tiene que ver con el falso mensaje de La Salette versión 1879 -muy del gusto de los amargos- donde se mencionan los pseudo “25 años” sino con un triunfo que antecede, prepara, la Parusía. “Es por María que comenzó la salvación del mundo y es por María que debe ser finalizada” dice San Luis María Grignon de Montfort en el Tratado de la Verdadera devoción  Nº 49. Para luego precisar que Dios quiere hacer que se conozca mejor a María en los últimos tiempos, entre otros motivos “porque habiendo sido la vía por la cual vino Jesucristo por primera vez, lo sea también cuando venga la segunda, aunque no del mismo modo”.

Y todo el problema viene por no tener una contextualización conforme con la hora presente, en la cual nos encontramos en una crisis de dimensiones verdadera y exclusivamente apocalípticas, tanto por la intensidad, cuanto por la universalidad del mal que sacude a la Iglesia y a sus cimientos (la fe y los sacramentos) sobre los cuales está fundada. Pero a esto lleva esa alergia, tirria y hasta odium theologicum antiapocalíptico.
Para decirlo de una vez por todas, hay que ser muy estulto para no entrever por lo menos, si es que no se ve por rudeza mental, que después del año 1948, la diáspora se termina creándose el Estado de Israel, el cual fue inaugurado por David ben Gurión el 14 de Mayo de ese mismo año, lo cual fue el fruto de la II Guerra Mundial.
Negar esto es negar la historia, así como la exégesis cual interpretan todos los exégetas, estando de acuerdo sobre el texto de San Lucas 21, 24 que dice: “Y caerán a filo de espada, y serán deportados a todas la naciones y Jerusalén será pisoteada por los gentiles, hasta que el tiempo de los gentiles sea cumplido”. Y esto siempre fue interpretado que acontecerá hacia el fin de los últimos tiempos apocalípticos, próximos y antesala de la misma Parusía. Y esto es lo que en la nota al pie de la página correspondiente a este pasaje, Mons. Straubinger indica: “El tiempo de los gentiles (v.24) va a cumplirse, ésto es, va a terminar con la conversión de Israel (Rom. 11,24), y el advenimiento del supremo Juez”.

Correcta esta contextualización, por más que conviene aclarar que la conversión de los hebreos -“Israel según la carne” como precisa Mons. Straubinger citando a I Cor10, 18- implica o supone la conversión de los gentiles (los que deban convertirse y entre ellos –porque nos lo dice Fátima-  los rusos): “el endurecimiento ha venido sobre una parte de Israel hasta que la plenitud de los gentiles haya entrado; y de esta manera todo Israel será salvo; según está escrito: De Sión vendrá el Libertador…” (Romanos 11, 25)

Mons. Williamson se aferra a que toda esta crisis descomunal, donde si no son abreviados los tiempos –como dice Nuestro Señor– prácticamente no encontraría fe cuando Él vuelva; y para colmo piensa con ingenuidad anglosajona que todo se arreglaría con la consagración de Rusia hoy. Esto es un desfase de una mente algo trasnochada y responde a una mala interpretación (lectura) de Fátima; como si no estuviéramos viviendo, desde la II Guerra Mundial y hasta ahora, los errores de Rusia esparcidos por el mundo. Eso es como querer parar la bala después de que ya se disparó con un acto de arrepentimiento del criminal que accionó el gatillo; es decir, que todo lo que estamos tragando es crema chantillí y toda la atmósfera excremental que respiramos es perfume francés. Al buen entendedor pocas palabras.

La crisis es descomunal –es la “gran tribulación”- pero no es ingenuidad que todo se arreglará con la consagración de Rusia. El triunfo final es el “aplastamiento de la cabeza del Dragón” por la Santísima Virgen que evoca el Génesis  y ya vimos que ese triunfo  implica –para Nuestro Señor- la consagración de Rusia y la conversión de esa nación. Es lo que por otra parte deja en claro la Hermana Lucía a una pregunta del P. Alonso en relación a la frase de Nuestro Señor: “El Papa consagrará Rusia pero será tarde”: "la consagración de Rusia y también el triunfo final del Corazón Inmaculado de María que le seguirá son absolutamente ciertos y se realizarán a pesar de todos los obstáculos” (en revista “Soul” de enero-febrero de 1976, citado por Frère François en “Fatima joie intime evénément mondial, p 435)

Que la segunda Guerra Mundial fue consecuencia del castigo ya iniciado por no haberse consagrado a tiempo Rusia, lo dice el Hermano Michel: “En 1929-1931, todo dependía del Papa, si Rusia hubiera sido consagrada al Corazón Inmaculado de María, ella se habría convertido y ni la Segunda Guerra Mundial, ni la relampagueante expansión del comunismo se habrían producido. Pero como esto no se había hecho, en lugar de las promesas, fueron los castigos que comenzaron a realizarse” (Ibídem, p.217).
Debe quedarnos claro que hoy, si se hace la consagración, ella no podría impedir los efectos, las consecuencias de todo lo que estamos viviendo y sufriendo, mirado a la luz de la doctrina y de la fe. Incluso si la consagración se hubiese hecho en el mismo año 1938, habiéndose cumplido el signo (la llamada aurora boreal del 25 de enero de ese año), ya era tarde, pues justamente cuando éste se diera, sería la señal de que los males anunciados comenzarían irremediablemente. Luego, a partir de esa fecha, la consagración ya sería tardía y por lo tanto, no podría impedir los efectos desencadenados por los motivos que no fueron quitados a tiempo, como era lo que pretendía nuestra Señora con la advertencia de Fátima, es decir, que por una gracia exclusiva de la Madre de Dios, Nuestro Señor, en virtud de la devoción del Inmaculado Corazón de María, impediría el mal que se había enquistado en su forma satánica, a través del comunismo ateo y humanista que muchos confundían estultamente con los cañones rusos.

Los males que ya pasaron y que todavía pasan (en relación o no a “Rusia”)  fueron consecuencia de no haber obedecido el mensaje de Fátima. Si se hace la consagración hoy, será ciertamente “tarde” como dice Nuestro Señor a la Hermana Lucía en Rianjo en 1931: “No han querido atender mi pedido! Como el rey de Francia se arrepentirán y lo harán, pero será tarde…” Pero “tarde” no quiere decir inútil: dice también Nuestro Señor en la misma ocasión: “Haz saber a mis ministros que siendo que siguen el ejemplo del rey de Francia demorando el cumplimiento de mi pedido, que lo han de seguir en la desgracia. Nunca será muy tarde para recurrir a Jesús y a María” (ob. Cit , p. 344-345)

El signo que marcaba el comienzo de los males anunciados, si no se cumplía la voluntad divina expresada en el llamado Tercer Secreto de Fátima, que consistió en una noche esclarecida por una luz desconocida (que se le llamó o asoció a una aurora boreal inusitada) era la advertencia de que los males irremediablemente comenzarían, por no haber acatado la voluntad divina. Luego, la consagración sería tardía, pues ha debido ser antes, y no después de esa fecha, para que se cumpliera el efecto prometido en aras de que el mundo entero se percatara del poder glorioso del Inmaculado Corazón de María, es decir, que en virtud de su santo nombre y a través de Ella, Dios, el Verbo Eterno, diera un tiempo de paz impidiendo que se expandieran por el mundo los errores del comunismo ruso, lo cual es hoy un hecho más que consumado.
Pero esta paz, jamás se puede confundir, con la paz plena y total que sólo podía venir después de la Parusía. Entonces no había que confundir un tiempo de paz efímero, en honor al Inmaculado Corazón de María, con la paz de la Iglesia reunida bajo un solo pastor, formando un solo rebaño en el reino de Cristo Rey aquí en la tierra, después de la Parusía, que es el que pedimos muy inconscientemente sin darnos cuenta cada día que rezamos el Padre Nuestro diciendo Adveniat Regnum Tuum, –Venga a nos el tu Reino– y que se haga la voluntad del Padre Eterno aquí en la tierra como en el cielo.
Reino claro está, incoado por la Iglesia militante en este mundo, pero que será única y exclusivamente plenificado en el reino de Cristo después de su Parusía y de que haya sido destruido el Anticristo en su doble aspecto: la versión política, la Bestia del Mar con siete cabezas (lo que indicaría una gran coalición política universal de las naciones), y la versión religiosa, la Bestia de la Tierra con dos cuernos de cordero, pero que habla como el Dragón, siendo esta mucho peor que la otra y que hasta nombre propio tiene, pues se le llama pseudo profeta y no es como la otra que mata el cuerpo sino que llega hasta matar el alma, por la perfidia, el error, el engaño, la falsificación y la apostasía, y así se precipiten en el infierno condenándose eternamente.

Esa paz parusíaca es la misma que se promete en Fátima, porque luego (acto seguido) de anunciar el triunfo del Corazón Inmaculado se menciona “el Santo Padre me consagrará Rusia…” Ya vimos que esa es la voluntad de Nuestro Señor (asociar la consagración pública con el triunfo) y entonces debemos preguntarnos: ¿ocurrió en la historia la conversión de Rusia y el cierto tiempo de paz en el mundo? La respuesta claramente es no: ni Rusia se convirtió (la interpretación restringida de algunos en cuanto a que se refiere a la "persecución en Rusia" no se sostiene) ni hubo paz en el mundo. Ergo, el triunfo (y la consagración) todavía no han tenido lugar y es bueno que Mons. Fellay convoque Cruzadas de Rosarios a ese fin.

He aquí lo que decía el mensaje de Fátima al respecto: “Habéis visto el infierno, a donde van las almas de los pobres pecadores; para salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. Si hicieran lo que os voy a decir, se salvarán muchas almas y tendrán paz. La guerra va a acabar, pero si no dejan de ofender a Dios, en el reinado de Pío XI comenzará otra peor. Cuando veáis una noche alumbrada por una luz desconocida, sabed que es la grande señal que Dios os da de que va a castigar al mundo por sus crímenes, por medio de la guerra, del hambre y de persecuciones a la Iglesia y al Santo Padre. Para impedirla, vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la comunión reparadora de los primeros sábados. Si atendieran mis peticiones, Rusia se convertirá y habrá paz; si no, esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia, los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá que sufrir mucho, varias naciones serán aniquiladas. Por fin, mi Inmaculado Corazón triunfará. El Santo Padre me consagrará a Rusia, que se convertirá, y será concedido al mundo algún tiempo de paz. En Portugal se conservará siempre la doctrina de la Fe, etc. Esto no se lo digáis a nadie, a Francisco si podéis decírselo”(Memorias de la hermana Lucía, 3 ed. Octubre de 1988, ed. Vice-postulação, Fátima Portugal, p.165).
Esto prueba y comprueba que después de ese signo luminoso excepcional, comenzarían irremisiblemente los castigos anunciados y la segunda Guerra Mundial, que, aunque comenzó con Pío XII, de hecho, ya estaba iniciada en sus causas, bajo el reinado de Pío XI, como lo afirman los fatimólogos y entre ellos el mismo Michel de la Sainte Trinité.
Hay que precisar también, ateniéndonos a la lengua del escrito original en portugués, que en esta traducción al español hay dos fallas (o errores): una que no dice doctrina sino dogmala otra, que no dice que se consagrará a Rusia indefectiblemente en un futuro, sino que se ha traducido mal, pues el texto dice: “O Santo Padre consagrar me á a Russia que se convertirá e será concedido ao mundo algum tempo de páz”. Como se ve, no dice que indefectiblemente se consagrará a Rusia por un Papa, sino que deberá consagrarme Rusia, para que se otorgue ese tiempo de paz que es muy distinto, es decir, que si no se consagra a Rusia, no habrá ese tiempo de paz, pero aun así, al fin y al cabo, con consagración o sin consagración y todo lo que pase, mi Inmaculado Corazón triunfará por encima y a pesar de todo.
Entonces queda claro, que es: ha de consagrarme, deberá de consagrarme, y no como erróneamente interpretan y traducen: me consagrará. He ahí la pequeña y gran diferencia.

La traducción corriente nos parece acertada. En efecto, si dijera “ha de consagrarme”, la frase quedaría así: “el Santo Padre ha de consagrarme Rusia que se convertirá”. No tiene sentido un condicional seguido de una afirmación.

Además, como lo hace ver Michel de la Sainte Trinité, el triunfo es universal: “Así está claro, cuando Nuestra Señora anuncia solemnemente: ‘Mi Corazón Inmaculado triunfará’, se trata de un triunfo universal” (Fátima, Frére Francoise de Maríe des Angels. Joie intime evénément mundial, ed. Contre-reforme Catholique, France, 1993, p.438).
A la objeción que se puede hacer que la guerra comenzó, no con Pío XI, sino en la época de Pío XII, en el mismo libro vemos: “Es notable que la Virgen haya anunciado que la guerra comenzaría bajo el reino de Pío XI y no bajo el de Pío XII. El P. Jongen interroga
a Sor Lucía sobre esta sorprendente anomalía: ‘la Santísima Virgen María, ha verdaderamente pronunciado el nombre de Pío XI?’ – ‘Sí. Nosotros no sabíamos entonces lo que era un Papa o un rey. Pero la Santísima Virgen habló de Pío XI’ -‘Pero la guerra no comenzó bajo Pío XI?’ –’La anexión de Austria fue la ocasión. Cuando el acuerdo de Múnich fue concluido, las hermanas jubilosas se alegraban porque la paz se había salvado. Yo sabía mejor, por desgracia’ –’Pero ese Padre jesuita [Dhanis] hizo notar que la ocasión de una guerra no es la misma cosa que su comienzo’. Esta observación no hizo ninguna impresión sobre la hermana”. “Esta respuesta de sor Lucía, no tiene nada de sutileza verbal para salirse con la suya. Puesto que los historiadores han a menudo señalado el hecho: ‘La segunda Guerra Mundial había ya comenzado mucho antes que ella fuese declarada sobre el papel’ ” (Ibídem, p.227-228).
Podrá además parecer curioso y contradictorio afirmar que la consagración sería tardía, habiendo puesto sor Lucía por escrito con fecha posterior en sus memorias, que después de la luz misteriosa de la noche del 25 de Enero de 1938, de ese signo, ya comenzarían los males; pero hay que aclarar que una cosa es poner el mensaje por escrito y otra cosa es haber advertido la necesidad de la consagración como lo había hecho mucho antes en 1930.
“Después de la Teofanía de Tuy, al inicio del año 1930, Nuestro Señor hace saber a la vidente que las dos peticiones de la consagración de Rusia y de la devoción reparatriz, debían ser dirigidas conjuntamente al Santo Padre mismo” (Ibídem, p.206).
Por otra parte, cuando se le interroga a sor Lucía por qué no dijo lo del secreto antes, por qué no fue publicado antes, ella responde, porque nadie se lo había pedido, como podemos ver: “Es lamentable, decía el P. Jongen a Lucía en 1946, que el Secreto no había sido publicado antes de la guerra. Así la predicción hubiera tenido más valor. Por qué no lo había hecho conocer antes? –’Porque nadie me lo había pedido’. En efecto, sus confesores no le habían todavía autorizado a revelar el Secreto. La vidente de Fátima no le escribirá sino en una carta al Papa Pío XII, en 1940, después de haber recibido la orden expresa de su confesor. Sin embargo, en este año de 1938, sor Lucía hará todo lo posible de sí, para prevenir a quien corresponda de la inminencia del castigo” (Ibídem, p.225).
Es evidente, para los que no tengan alergia ni tirria antiapocalíptica, que Fátima se refiere a un contexto eminentemente apocalíptico, a tal punto que nuestro autor subtitula: “Un apocalipsis para el siglo XX” y dice: “Nosotros sabemos de fuentes seguras, que sor Lucía, interrogada sobre el contenido del tercer Secreto por una de sus parientes, dio un día esta respuesta: ‘Está en el Evangelio y en al Apocalipsis, leedlos’. Y la vidente indica incluso en otra ocasión, los capítulos VIII a XIII del Apocalipsis. El último secreto se sitúa luego en el cuadro apocalíptico de la lucha final entre la Virgen Inmaculada y el Dragón infernal, tal como se nos describe en el Apocalipsis…” (Ibídem, p.422).
Y en la página siguiente puntualiza: “El combate apocalíptico entablado entre la virgen María y el Dragón, constituye la textura dramática de las tres partes del secreto de Fátima” (Ibídem, p.423).
De otra parte, conviene señalar que una de las grandes razones por la que quizás no se publicó en tiempo de Pío XII el Tercer Secreto y que además no se realizara debidamente la consagración de Rusia, fue porque instintivamente se percibía que ya había sido demasiado tarde, pues la segunda Guerra Mundial había comenzado cual lo había anunciado Nuestra Señora, si no se hacía lo que pedía y se había dado el signo infalible del comienzo de los males del castigo de la misteriosa luz de la noche del 25 al 26 de enero de 1938.
Vemos como Mons. Williamson es poco apocalíptico exegéticamente hablando de una parte, y muy aparicionista de otra. Es evidente que cuando no se tiene como referencia principal la Palabra de Dios manifiesta en las Escrituras, y particularmente en materia de profecías neotestamentarias, el libro del Apocalipsis, no queda más que recurrir a un desmedido aparicionismo por falta de teología exegética. Porque aunque fueran verdad, en el mejor y supuesto de los casos, toda profecía privada debe interpretarse conjugándose armónicamente con la Revelación pública y su Apocalipsis.
De todos modos vemos como Mons. Williamson en el fondo está muy de acuerdo con Mons. Fellay y lo incita a que continúe con la farsa cubierta de piedad, bajo las cruzadas del Rosario y seguir de manera muy sutil haciéndole ver a los fieles que hay que esperar algo de estos apóstatas y herejes que ocupan Roma, volviéndola la sede del Anticristo y que así, por esperar la conversión de Rusia efectuada por esta autoridad deslegitimizada, se afloje la verdadera resistencia, táctica sutil que no puede provenir sino en el fondo de la luz negra de Satanás que ha convertido a Roma en apóstata y en cátedra de pestilencia.
Estamos en pleno y definitivo plano apocalíptico, y Mons. Williamson sigue con sus ilusiones aparicionistas y antiapocalípticas, pleno de un quijotismo restaurador, no hay derecho a despreciar las Escrituras ni el Apocalipsis, que es la gran revelación profética del Nuevo Testamento.
Es ridículo que Mons. Williamson nos dé ahora, como solución de esta crisis de fe, que hay que pedir y esperar de la Gran Ramera o prostituta babilónica (asentada sobre la Roma que ha perdido la fe, convirtiéndose en la sede del Anticristo, como ya nos advirtió Nuestra Señora en la Sallette), de esa cátedra de error y pestilencia, la consagración de Rusia, para que todo se restablezca, cuando son ellos mismos los responsables y artífices de esta crisis apocalíptica de la cual sólo Cristo el día de su Parusía nos puede sacar.
La verdad es que Roma Apóstata y el Príncipe de este Mundo, no podrán encontrar hoy un mejor aliado. Creo que está de más anotar, que Mons. Fellay podrá decir hoy también que están los cuatro Obispos perfectamente de acuerdo. ¡Eureka!
No, Mons. Williamson, esta crisis es total, última y definitiva, es apocalíptica, es la Gran Tribulación, cual nunca se ha visto ni jamás se verá y la Gran Apostasía de las Naciones de los Gentiles anunciada para los últimos tiempos apocalípticos, a tal punto que si Dios no abrevia estos días, nadie se salvaría, todos caerían seducidos y arrastrados por el error hecho cátedra desde la Sede de Pedro, convertida como lo advirtió Nuestra Señora en La Sallette, en Sede del Anticristo por haber perdido la fe.
No queda más que decir al unísono, todos los fieles del pequeño rebaño disperso por el mundo y casi prácticamente sin pastores, pues esto ya no tiene remedio humanamente hablando: ¡Ven Señor Jesús!

Que Fátima se refiere a un contexto apocalíptico, ciertamente es así. Que Mons. Williamson es dado a falsas apariciones y mensajes (La Salette versión 1879, Valtorta, Garabandal, Akita y ahora “Dawn Marie”…) también. Pero que el triunfo final del Corazón Inmaculado de María representa una misma cosa con la consagración de Rusia lo afirma  Nuestro Señor mismo. Claro que deberá buscarse al Pontífice que llevará a cabo dicha consagración (quizás sin el concurso de los Obispos por desobediencia de éstos, ya que sólo se menciona al "Santo Padre") 



Post scriptum: Sugerencia: ¿no le gusta Padre sustituir  la “sede del Anticristo" por “se sentará en el Templo de Dios”?  Es mejor recurrir a las Escrituras y no a un falso mensaje privado. Y me olvidaba, la “ramera” nada tiene que ver con Roma, revise la exégesis…