agosto 01, 2009

¿Coincidencia?


(…) “El Santo Padre, aceptando la petición de Fray Tomislav Vlasic, OFM, miembro de la provincia de los frailes menores de San Bernardino de Siena (L'Aquila), responsable de la conducta perjudicial para la comunión eclesial en las esferas de la doctrina y la disciplina, y en virtud de la interdicción de la censura, le ha concedido el beneficio de la reducción a estado laical y el despido de la Orden. (fuente: santaiglesiamilitante)



"Junto a la lista de víctimas también se amplió hoy la de los monumentos y edificios históricos que sufrieron daños en Italia tras el devastador terremoto que afectó en la madrugada del lunes el centro del país.

Prácticamente todas las localidades en torno a L'Aquila, cerca del epicentro, informaron de palacios e iglesias destruidos en sus centros históricos. En la capital de la región de los Abruzos se derrumbó una parte del ábside de la Basílica de Santa Maria di Collemaggio, así como la cúpula de la Chiesa delle Anime Sante y la torre de la iglesia de San Bernardino.

También se desprendió por el sismo una parte de la fachada de la iglesia de Santa Maria del Suffragio, ubicada en el centro de la ciudad barroca. Al menos la basílica de San Bernardino ya ha encontrado un patrocinador porque el Banco Monte dei Paschi di Siena la "adoptará" (info: abc)

julio 28, 2009

Quietismo vs. activismo o un falso dilema

Mucho se habla y escribe sobre la actitud que debe asumir el católico -consciente de los males que lo circundan- en los tiempos que corren, la cual se podría resumir en el dilema "quietismo vs. activismo".

Por "quietismo" se ha de entender la actitud de quien espera que Dios venga a solucionar los problemas que aquejan al mundo y a la Iglesia, verbigracia con su Parusía; por "activismo" se ha de entender la actitud de quien no queda "cruzado de brazos" ante esos mismos males.

En alguna de nuestras entradas pudimos trasmitir la idea de que nos afiliábamos a un activismo (así de aquella en la que comentamos la negativa del Obispo de Málaga a propiciar la misa tradicional y los remedios que a nuestro juicio corresponde aplicar), en otra a un quietismo (así de aquella en la que comentamos la película "la cuenta regresiva" y terminamos con una exhortación "a no olvidar a Jerusalén").

En realidad, este es un falso dilema. Porque las dos actitudes son válidas y para nada se excluyen.

Podemos propiciar la misa tradicional golpeando puertas aquí y allá (y quien escribe ha participado de esta noble causa y sabe de las dificultades que ello entraña), podemos llevar el problema a Roma (nada tenemos que objetar a las "discusiones doctrinales" que han iniciado Roma y la FSSPX , sólo que las mismas no deberían ser una condición para un acuerdo canónico, léase sino la interesante carta abierta del P. Scalese a Mons. Fellay), en definitiva podemos - y debemos- ir preparando la Cristiandad del mañana.

Pero esa Cristiandad no sobrevendrá por un progreso intrahistórico sino esta vez mediante la Parusía. Con la precisión de que para nosotros el "milenio" transcurrió y finalizó ya con la soltura de Satanás allá por los años sesenta, que lo que nos aguarda es un "tiempo de paz" y que quien lo instaurará es el mismo Cristo por su Parusía (aunque esta sea la "intermedia" a que alude San Bernardo).

Y por tanto, estamos en ese tiempo intermedio (valga la redundancia) en el que el "misterio de iniquidad" es el dueño de todo y de todos: "se le dió el poder de hacerle la guerra a los santos y de vencerlos" (Ap. 13, 7). No querramos pues "infringir" este mandato transformándonos en "mesías" (hay un sólo Mesías que es Nuestro Señor, el cual ya vino en pobreza y mansedumbre y vendrá nuevamente en gloria y majestad) y esto vale tanto para la FSSPX como para los institutos tradicionales.

Se trata nada menos que de conocer nuestras limitaciones, para al mismo tiempo desear la Segunda Venida.

julio 13, 2009

La "cuenta regresiva": película y realidad


No soy un entusiasta del cine "catástrofe" y menos lo soy del cine de "ciencia-ficción". Sin embargo, algo me indujo a ir a ver la "cuenta regresiva" cuyo título original en inglés es "Knowing"

La película no tiene nada de original, es una típica producción hollyoodense, en la que según surge de la reseña del plot en el sitio de imdb: "Un profesor abre una cápsula de tiempo que había sido enterrada en la escuela primaria de su hijo; en ella hay unas asustadoras predicciones -algunas que ya han ocurrido y otras que están por suceder- que lo llevan a pensar que su familia juega un rol en los acontecimientos que se avecinan".

En realidad, la película no hace más que actualizar -a su modo como relataré seguidamente- el "día de Yahweh", "día del Señor" o "juicio de las naciones", como prefieran denominarlo. Ese castigo que amenaza a la tierra entera , claramente explicitado en las Escrituras: Is 24, 1-6; Jer 25, 30 y 30, 23; Miqueas 4, 1-3; Salmos 109, 5-6 y 149, 7-9; Sofonías 1, 14-16; Joel 2, 2; Zacarías 13, 8-9; Pedro II 2, 3-10, Tesalonicenses I 1, 5, 1-3 , Mateo 24, 20, etc

La diferencia está en que en la película (advertencia: si quieren ir a verla no lean este párrafo) el Dios de los Ejércitos es sustituído por el "dios sol" (se aprecia un viejo pergamino con un dibujo del juicio con el nombre al pie del profeta Ezequiel, pero en el lugar del Dios trino es el sol el que se prepara a castigar a la humanidad caída), el profeta o los profetas que anuncian el castigo son ahora el científico y su hijo, niño que por pura casualidad se llama Caleb, al igual que el personaje bíblico que fue uno de los dos hebreos de la travesía del desierto que fue encontrado digno de entrar en la tierra prometida (figura del Cielo). Así, él y otra niña, símbolo de la pureza y cual nuevos Adán y Eva, son introducidos en el paraíso (atención que hay un bonito árbol allí que prefigura el "árbol de la ciencia del bien y del mal") por extraterrestres , que los "raptan" en su nave espacial.

Esto es, sobre una base "cristiana" se fabrica esta película, que como dije no tiene nada de original y que sólo sirve para pasar el tiempo.

Todo ello si es que nosotros no hacemos nuestra propia película, la de la triste actualidad que nos ha tocado vivir, y allí todo se vuelve realidad. En lo personal, no creo en un "preterismo" , es decir que haya que interpretar todas las profecías como habiendo ya tenido lugar en un pasado remoto (en el caso, que la destrucción de la "tierra" es en realidad la invasión babilónica o griega o romana a la tierra prometida), pero tampoco, esto es lo importante, como un exclusivo "futurismo" (todo va a ocurrir en un futuro distante que nunca lo veremos). Creo más bien que hay que interpretar las profecías bíblicas con un criterio de "preterismo inmediato", esto es, verificar si tal o cual profecía no ha tenido lugar ya, en nuestro tiempo. Y luego recién preveerlo como acontecimiento futuro.

En ese sentido, no tengo dudas de que estamos en el tiempo de la tribulación final -apostasía mediante- , de la "abominación de la desolación en el lugar santo" (¡pero esto desde los sesenta!) y no digo más...Y que por la lógica de los acontecimientos nos acercamos al temido "día de la ira del Señor" (¿el "aniquilamiento de muchas naciones" de que habla la profecía de Fátima?) sin que podamos ni debamos establecer fecha alguna atento a la prohibición emanada de la misma Roma (León X, Sess XI, "Constit. Supernae majestatis praesidio").

Y que no nos queda otra que cantar con David el salmo "Super flumina Babylonis" o, si prefieren, escucharlo en su versión decadente y moderna...

julio 07, 2009

¿Fiel a su misión y agradecido a la confianza del Papa?

Escúchese la homilía de Mons. Jesús Catalá al asumir como Obispo de Málaga (España) (minuto 0 al 3.15): ¿fiel a su misión y agradecido a la confianza del Papa?

Ha sido muy comentada la negativa del Obispo de Málaga a permitir la misa tradicional a un grupo de fieles que la demandó al amparo del motu proprio "Summorum Pontificum".

Consideraciones:

La primera es lamentar la negativa de este Obispo -y personificado en él la de muchos otros Obispos- a las aspiraciones no sólo de los fieles tradicionales sino del propio Papa.

La segunda es constatar cómo el motu proprio, pese a las expectativas creadas, no ha logrado su propósito. Y no se debe esto a su contenido, respecto del cual lo único que prodría decirse es que pecó de ingenuo o de bueno, al creer en la receptividad de los Párrocos y Obispos.

La tercera es verificar que a dos años de la promulgación de "Summorum Pontificum" se hace necesario implementar cambios, pero no ya al documento papal sino a la situación de hecho planteada. Siendo que el peligro mayor o el abuso está en la marginación de los Sacerdotes que se arriesgan a oficiar el Santo Sacrificio según este "modo extraordinario", centralizar, organizar y promover a los Institutos tradicionales llamados "Ecclesia Dei" y regularizar cuanto antes a la FSSPX, mediante la creación de una Administración Apostólica universal, imponiendo que los mismos cuenten con al menos una Parroquia personal por cada Diócesis a la manera del "apostolado especial" recientemente concedido a una comunidad benedictina.

julio 03, 2009

Suscribimos in totum


Se me parte el alma tras leer el sermón de Fellay

He de reconocer que pocas veces me ha quedado un sabor tan agridulce en la boca después de leer un sermón. Me refiero al que predicó monseñor Fellay el pasado día 19 en la ordenación de sacerdotes de la FSSPX en Ecône. Si se lee el texto sólo a partir del tercer párrafo, se encuentra una predicación impecable, extraordinaria, católica de la A a la Z, con garra, excelsa en no pocas ocasiones, perfecta para que los ordenantes, si la graban en su alma y la llevan a cabo, sean sacerdotes íntegros.
Monseñor Fellay no deja nada en el tintero a la hora de explicar cómo debe ser un buen sacerdote. Aborda el dogma de la transubstanciación y del resto de la doctrina sobre la misa con una claridad expositiva que no es fácil de encontrar en muchos obispos. Habla de la Iglesia Católica en unos términos a los que sólo cabe responder con un amén rotundo y tajante. Incluso cuando toca el tema del papado, vemos una exposición inmaculada de la fe católica sobre el ministerio petrino.
Especialmente impactado me he quedado al leer este párrafo:
Queridos ordenandos, si aguardan tener una vida sacerdotal tranquila, en un sillón, sin pena ni lágrimas, entonces, les suplico, no se acerquen. No es el programa que presenta la Iglesia a sus sacerdotes. No es el programa de Nuestro Señor Jesucristo. “Si alguno quiere ser mi discípulo, renúnciese a sí mismo, lleve su cruz todos los días y sígame”. ¿A dónde fue Nuestro Señor? A la cruz, a ser clavado sobre la cruz. Es hermoso hablar de la resurrección, pero no habría resurrección sin antes Cruz y pasión. La resurrección será para el cielo. Aquí abajo el sacerdote es a la vez sacerdote y víctima. Es lo único seguro en esta vida. Si están unidos al sacerdocio de Nuestro Señor, también están unidos a la hostia, a su sacrificio. Hoy en día el mundo se muere, la Iglesia está en esta crisis por no querer escuchar hablar de eso. Es como si se hubiera eliminado la cruz. Para la Iglesia, el único medio de salir adelante es abrazar de nuevo la cruz, exigir a sus ministros que abracen la cruz, que vivan del espíritu de Jesús. Este es el programa. Querer buscar otro camino es equivocarse.
¿Quién puede decir no a esas palabras? ¿quién?

Es por eso que afirmo que se me parte el alma al leer ese sermón. Porque por más que me parecen “entendibles” las razones que da Fellay para defender su decisión de llevar a cabo las ordenaciones a pesar de que desde Roma se ha insistido en que son ilegítimas, y por más que me parece “inteligente” su forma de explicar su situación ante el resto de la Iglesia, no acabo de captar cómo es posible que diga lo que dice del Papa y al mismo tiempo no le obedezca en TODO.
Si tan siquiera fueran pacientes, confiados en el Señor y en la buena intención del Papa y se humillaran hasta la obediencia plena, ¿qué bien no traerían a la Iglesia? ¿qué bien no aportaría a todos la reconciliación plena de la FSSPX, o al menos de lo mejor de ella? Quiera Dios que así ocurra. Que les conceda la gracia que les permita derribar los resabios de orgullo y prepotencia que les quedan. Porque una cosa es clara. En la Iglesia hacen falta muchos sermones como el que Fellay dio a los que estaba ordenando como sacerdotes.
Luis Fernando Pérez

junio 21, 2009

Kafka o la relación Roma-FSSPX

Una objeción por un canonista en potencia pero muy versado me sumergió en las profundidades de "Kafka o la relación Roma-FSSPX".

Me comentó el susodicho que Roma no "impone" un marco canónico, dándome a entender que el mismo siempre es el resultado de un consenso.

Entonces ¿la FSSPX cayó en una excomunión válida en los años 2000-2001 cuando se erigió la Administración Apostólica San Juan María Vianney y , según trascendidos, también se 0freció la misma solución pero con carácter universal para la FSSPX? Y en el mejor de los casos de que esto no haya sido así en esa oportunidad ¿sucedió finalmente esto con los ofrecimientos -dos, según Monseñor de Galarreta- del 2008-2009?

¿Qué hay del marco canónico originalmente concedido a la FSSPX el 1º de noviembre de 1970 como "Pía Unión"? ¿Ha sido éste válidamente retirado? (léase lo que decía al respecto el mismo Monseñor Lefebvre en 1987)

Porque en todo este entramado parecen haber tres secuencias absolutamente diferentes entre sí respecto del status de la FSSPX que serían: la de Roma, la de la FSSPX y la real u objetiva.

La de Roma: supresión legítima de la Pía Union en mayo de 1975, suspensión a divinis válida en 1976, excomunión válida en 1988, levantamiento de la excomunión en 2009, FSSPX dentro de la Iglesia pero ejerciendo un ministerio en forma ilegítima (léase la carta de Benedicto XVI a los Obispos).

La de la FSSPX: supresión ilegítima de la Pía Unión en mayo de 1975 (por contravenir el canon 493 del CIC de 1917), suspensión a divinis inválida en 1976, excomunión inválida en 1988, levantamiento de la "excomunión" (inexistente) en 2009, FSSPX ejerciendo una jurisdicción de suplencia por existir una crisis de la Iglesia y ser la salvación de las almas la "suprema ley".

La real (o la que a mí me parece que es la real): supresión ilegítima de la Pía Unión en mayo de 1975 (por contravenir el canon 493 del CIC de 1917), suspensión a divinis inválida en 1976, excomunión inválida en 1988 a causa de la existencia de un estado de necesidad que consistió en la falta de un Obispo que en forma regular y con jurisdicción internacional prosiguiera la obra de la Tradición, presunta excomunión válida en 2000-2001 al rechazar el marco canónico ofrecido, levantamiento de la "excomunión"(inexistente) en 2009, presunta excomunión válida en 2008-2009, y finalmente, "Kafka"...

¿Porqué decimos "presunta excomunión válida"? Porque si bien las negativas a aceptar los ofrecimientos (a falta de imposición que no correspondería según mi objetor) de marco canónico de 2000-2001 y 2008-2009 respectivamente harían nacer la pena por el ilícito de 1988, 1º no conocemos el tenor de los mismos ni si contenían algún tipo de concesión para la Fé, 2º no hubo en ninguno de los casos declaración de la pena "latae sententiae" que hubiere correspondido (en 2000-2001 se entiende por el hecho de que para Roma ya se encontraba vigente una sanción, en 2008-2009 no lo sabemos).

Lo de la vigencia actual de la Pía Unión o según algunas tesis la de una Sociedad de vida en común sin votos, parece difícil sostenerla desde que Roma impuso las sanciones de 1976 primero y de 1988 después (nulas en cuanto a su objeto pero claras en cuanto al propósito de privar de jurisdicción a la FSSPX).

Pero he aquí lo "kafkiano": la FSSPX no quiso poner fin al estado de necesidad de 1988 habiendo tenido presumiblemente la ocasión y Roma no sanciona las ilicitudes de la FSSPX debiéndolo hacer. ¿Alguien lo entiende?

junio 17, 2009

Nuevamente (y todavía) el "estado de necesidad" en el centro de la cuestión


Ante la amenaza de los Obispos alemanes de proceder a una excomunión de los Obispos y sacerdotes de la Fraternidad San Pío X que piensan participar de las anunciadas ordenaciones del 27 de junio próximo, queremos puntualizar:


Antes del levantamiento de las "excomuniones" acaecido a principios de año, la FSSPX se encontraba -para Roma- fuera de su alcance jurisdiccional; una vez levantadas -en el papel- las excomuniones de 1988, los Obispos y sacerdotes de la FSSPX se encuentran bajo su disciplina.

Así, asiste razón a los Obispos alemanes: las ordenaciones contravendrían el canon 1015 y ello ameritaría las sanciones correspondientes.

De hecho, Roma viene permitiendo una "ilicitud" en la administración de los Sacramentos impartidos en la FSSPX.

Y llegamos al punto clave: nuevamente (y todavía) el "estado de necesidad" en el centro de la cuestión.

La FSSPX en su comunicado público invoca el difuso estado de necesidad de siempre y en esto se equivoca, al punto de poner en riesgo la comunión con la Iglesia.

El estado de necesidad de Monseñor Lefebvre, ya lo dijimos y lo volvemos a decir una vez más, consistió en la falta de un Obispo que con jurisdicción internacional prosiguiera la Tradición.

Lo que equivale a decir que si Roma otorga un marco canónico -sea este definitivo o provisorio- que contemple la concesión de facultades a un Obispo tradicional (téngase en cuenta que los Obispos de la FSSPX están válidamente ordenados) para ordenar sacerdotes con ese espíritu tradicional, cesa tal estado de necesidad.

De hecho, el estado de necesidad cesó cuando Roma ofreció el marco canónico al que aludió Monseñor de Galarreta en su sermón al asumir en el cargo de Rector en el Seminario de La Reja el 15 de marzo de 2009.

De derecho, aunque parezca inverosímil, la situación permanece incambiada: Roma no le impone ese marco canónico a la FSSPX (bajo pena esta vez de excomunión válida) y entonces ésta puede seguir invocando un estado de necesidad y ejerciendo una jurisdicción de suplencia conforme al canon 1335.

La incoherencia está pues del lado de Roma, y el peligro de excomunión del lado de la FSSPX.

Salvo que creemos en el buen criterio de Mons. Fellay, el cual ya adelantó lo que sigue cuando se le preguntó si aceptaría facultades provisorias: "Si Roma nos da suficientes garantías, por así decirlo, de supervivencia, pienso que probablemente lo consideraremos realmente -dijo-. No tenemos ningún problema con que la Iglesia nos reconozca, por supuesto".