agosto 06, 2014

¿Veneran las tres religiones al mismo Dios?

A propósito de esta pregunta formulada en el Foro hispanismo a raíz de unas afirmaciones del Papa Francisco y de una carta de San Gregorio VII a An Nadir, las cuales se encontrarían en consonancia con lo dicho en Nostra Aetate en el sentido de que "La Iglesia mira también con aprecio a los musulmanes que adoran al único Dios, viviente y subsistente, misericordioso y todo poderoso, Creador del cielo y de la tierra",  fuimos a buscar los extractos de una discusión mantenida años atrás con una x persona que defendía el aserto y éste fue el centro de nuestra argumentación:

Cita de San Gregorio Magno:

"La santa Iglesia Universal predica que a Dios no se le puede honrar con verdad sino dentro de ella, afirmando que cuantos están fuera de ella de ninguna manera se salvarán".

La adoración es : Reverencia y honra a Dios.

Los musulmanes no están dentro de la Iglesia Católica.

Ergo 1: Los musulmanes no adoran con verdad a Dios.

Ergo 2: Decir que "La Iglesia mira también con aprecio a los musulmanes que adoran al único Dios, viviente y subsistente, misericordioso y todo poderoso, Creador del cielo y de la tierra" es falso.

En efecto, los musulmanes no reconocen a la Santísima Trinidad, y como siempre es la forma la que da el ser a las cosas, como decían los escolásticos, decir que se adora a la Santísima Trinidad "materialmente" es lo mismo que decir que no se adora a la Santísima Trinidad.

Por otro lado, no es posible argumentar, como hacen algunos, que su situación es igual a la de quienes vivieron bajo el Antiguo Testamento, diciendo que ellos tampoco adoraban a la Trinidad, por cuanto: cito del Compendio Moral Salmaticense según la mente del Angélico DoctorImprenta de José de Rada, Pamplona 1805:
P. ¿Después de la caída de Adán, y antes del Evangelio fue necesaria para la salvación la fe acerca de Cristo a lo menos implícita? R. Que lo fue; porque supuesto ya el pecado, y atenta la presente providencia de Dios, ninguno podía salvarse sino Cristo Salvador, y Mediador. Y así fue a todos necesaria, a lo menos la fe implícita de Cristo, para salvarse. Lo mismo decimos del misterio de la Santísima Trinidad. Hemos dicho, que fue necesaria la fe, a lo menos implícita; porque algunos la tuvieron también explícita de ambos misterios, como advierte S.Tom. 2. 2. q. 2. art. 7 y 8. 
P. ¿Supuesta la promulgación del Evangelio es a todos para salvarse necesaria con necesidad de medio la fe explícita de los misterios de la Trinidad y Encarnación? R. Que lo es, como consta del cap. 16 de S. Marcos en aquellas palabras: Qui crediderit, et baptizatus fuerit, salvus erit; qui vero non crediderit, condemnabitur. Consta también del Símbolo de S. Atanasio, donde se propone la fe de uno, y otro misterio, como necesaria para la salvación eterna. Así S. Tom. cit. 
P. ¿Podrá alguno en algún caso salvarse per accidens sin la fe explícita de los dos misterios dichos? R. Que no; porque aunque la sentencia afirmativa no carezca de fundamento en S. Tom. art. 7. Ad. 3, más expresamente defiende la negativa in 3. Dist. 25. q. 2. art. 2. quaestiunc. 2, donde dice, que cumplido y predicado el misterio de Cristo: Omnes tenentur ad explicite credendum, et si aliquis instructorem non haberet, Deus ei revelaret, nisi ex sua culpa remaneret

julio 25, 2014

Espejismos



El primero, en relación a un aniversario:



Lo que da que pensar es que este "salto para la humanidad" coincide temporalmente con un evento de suma gravedad para las almas: la "supresión" (desvirtuación) del Sacrificio perpetuo con la introducción del Novus ordo missae...


El segundo, en relación a un eterno conflicto en Medio oriente:



Claro que que hay que rechazar la teoría de que los descendientes de hebreos no existen en ninguna parte  y de  que fueron todos exterminados en el año 70, puesto que en las Escrituras claramente se menciona la dispersión, la cual fue decretada como una de las maldiciones de Moisés en el Deuteronomio en previsión de la infidelidad del pueblo (Dt. 28), y el retorno del pueblo a su tierra (Is 14, 1-2).


Y, por fin, llegamos al tercero, de reciente creación:

http://hispanismo.org/religion/19594-nueva-union-sacerdotal.html 

Un grupito signado por la disidencia y el cisma,  hacia el primado de jurisdicción (al que increíblemente dicen reconocer) y hacia las autoridades legítimas y naturales de la propia FSSPX, nada más alejado del pensamiento y de la obra de Mons. Marcel Lefebvre...

junio 28, 2014

Notas a propósito de nuestra entrada sobre Garabandal

Nota 1: un blogger que leemos con asiduidad por sus llamativos artículos y que no enlazamos por ser de la corriente sedevacantista, se ha sorprendido de nuestra crítica a la frase supuestamente pronunciada por la Virgen "pero antes tenemos que ser buenos".  Es acertado lo que dice el blogger en cuanto la expresión "buenos" y más si ésta está dirigida a niños se encuentra enraizada en la Tradición. No veríamos ninguna objeción de haber sido dirigidas a otros videntes niños en su debido contexto:  una aseveración del estilo "antes de comulgar debéis ser buenos o comportaros bien" en lugar de "debéis estar en estado de gracia" podría entenderse. Pero en este caso, las frases que anteceden son: "hay que hacer muchos sacrificios, mucha penitencia. Tenemos que visitar al Santísimo con frecuencia. Pero antes..." Hacer muchos sacrificios, mucha penitencia y visitar al Santísimo con frecuencia son actos buenos y por tanto quien los realiza es bueno. No es de estricta necesidad poseer la gracia para realizarlos por más que su ausencia haga que los mismos no conlleven mérito sobrenatural y que tengan sólo un valor "impetratorio". Por tanto la necesidad de "antes ser buenos" no se condice con el contexto y es, como dijimos, redundante.  Y al ser redundante, resulta también pueril. Redundante es sinónimo de superfluo y superfluo es sinónimo de nimio , baladí y baladí es sinónimo de pueril (Diccionario Espasa-Calpe)

Nota 2: el mencionado blogger insiste -con bastante habilidad hay que reconocer- en inclinarse por la veracidad de esta falsa aparición. En concreto responde a nuestra opinión basándose en la respuesta de Abraham al rico Epulón: "tienen a Moisés y a los profetas" como dando a entender que no era necesario que esta aparición advirtiera de la apostasía y de los cambios en la Misa, al tiempo de acusarnos de una suerte de fariseísmo por querer reclamar un "signo" del Cielo a ese respecto. Nada de ello es cierto: no pedimos ningún "signo", por la simple razón de que ese signo o señal YA tuvo lugar en Fátima, muy probablemente el "Signum Magnum"  o la "Mujer vestida de sol" del Apocalipsis que da inicio a los últimos tiempos. Esta aparición, cuya veracidad fue acredita por el "milagro del sol" y otras manifestaciones, es la que la falsa aparición de Garabandal quiso distorsionar.  El tercer secreto de Fátima que debía revelarse "a más tardar" en 1960  y que permaneció oculto desde entonces, pudo ser el objeto de Garabandal y claramente no lo fue, nada "terrible" (calificación del núcleo del secreto según el P. Malachi Martin) fue revelado entonces, nada que impusiera un silenciamiento tan prolongado y tanto hermetismo. Decimos que "pudo ser el objeto" puesto que también dejaría dudas el proceder divino en ese caso, ya que el Cielo obviamente sabía que el tercer secreto no se iba a revelar y el hecho de que se torne necesaria una nueva aparición para decir lo mismo que ya se dijo no parece coherente. Entonces, mientras la "misión profética de Fátima" (al decir de Benedicto XVI) no haya finalizado y atento a la gravedad y a la amplitud de lo que se profetiza en dicha aparición, toda otra "aparición" que no refrendara, concluyera o develara el mensaje completo de Fátima carece de toda lógica y no puede ser considerado en ningún caso como formando parte del plan divino. Que la "aparición" de Garabandal no advirtiera los peligros que se cernían sobre la Iglesia es una omisión que nos da la pauta de su falsedad, pero no se limita a ello sino que DISTORSIONA el mensaje de Fátima introduciendo nuevos elementos extraños que en la alusión bíblica a la que se acude por el blogger, son elementos que no están en lo que prescribieron "Moisés y los Profetas" esto es la "Reina de los Patriarcas y de los Profetas", en 1917.

junio 25, 2014

La manzana podrida, el virus y la bestia de la tierra


Recientemente se han propuesto dos imágenes para explicar el concepto de "Iglesia conciliar": la "manzana podrida" (Mons. Williamson) y el "virus" o el "tumor canceroso" (Mons. Fellay). Nosotros vamos a acudir a otra imagen, tomada ésta no de nuestra razón sino de las Escrituras, que es la que ofrece la más exacta descripción de lo que ocurre en la Iglesia desde los años sesenta.

Existe una dificultad en definir a la "Iglesia conciliar" sin adelantar algo de lo que pensamos en cuanto a su entidad y composición, pero provisoriamente podríamos decir que es aquella congregación cuyos miembros han adoptado las novedades del Concilio Vaticano II que se encuentran en contradicción con la enseñanza tradicional de la Iglesia católica (ecumenismo relativista, libertad religiosa, colegialismo, antropocentrismo, etc). En lo que no dudamos es en calificar a estas "novedades" y a sus receptores como elementos patógenos al cuerpo de que se trate. 

Ahora bien, a la imagen de la "manzana podrida" la podríamos catalogar, siguiendo con el recurso a los procesos morbosos, como la tesis patógena-endógena: "En la vida real solo existe una Iglesia, la Iglesia Católica, sufriendo hoy en día en casi toda su extensión la podredumbre del Conciliarismo" (Mons.Williamson). 

La tesis de Mons. Fellay  la podríamos catalogar como la tesis patógena-exógena. En efecto, un virus proviene fuera del cuerpo y se instala en él para desarrollar su proceso infeccioso, valiéndose muchas veces de anticuerpos debilitados: "La ventaja de la imagen del virus es que tenemos un elemento externo que entra en el cuerpo y que utiliza las funciones del organismo para producir algo distinto a lo que debiera encontrarse en el cuerpo" 

Veamos: es de Fe que hay una única Iglesia verdadera, y ésta es la Iglesia santa, católica, apostólica y romana. Se pregunta el Catecismo de San Pío X: ¿qué es la Iglesia católica? y se responde: "La Iglesia católica es la sociedad o congregación de todos los bautizados que, viviendo en la tierra, profesan la misma fe y ley de Cristo, participan de los mismos Sacramentos y obedecen a los legítimos Pastores, principalmente al Romano Pontífice" 

Los conciliares, si bien están bautizados, viven en la tierra, NO profesan la misma fe (puesto que dijimos que las novedades conciliares son heterodoxas), tienen la misma ley (no todos, porque hay quienes quieren "revisarla"), participan de los mismos Sacramentos (no confundir Sacramento con rito), obedecen a los legítimos Pastores, principalmente al Romano Pontífice (no todos, algunos están dispuestos a desobedecerlos en lo que es legítimo: allí tenemos las desobediencias a "Summorum Pontificum", etc).

En consecuencia, la "iglesia conciliar" NO es la Iglesia católica. Es lo que avizora el mismo Mons. Fellay: "vemos que la Iglesia no ha desaparecido. La sustitución no es total. De hecho creo que debemos tomar la palabra "Iglesia" por lo que es, es decir una analogía. Cuando nos referimos a iglesia conciliar, no usamos la palabra Iglesia exacta o estrictamente con el mismo sentido que cuando decimos Iglesia católica. Pienso que parte de la explicación esta allí" .

Ahora bien, sostenemos que los fieles debemos someternos a las autoridades que conocemos como conciliares esto es, integrantes de la "iglesia conciliar". ¿Cómo es esto posible? Por la simple razón de que la potestad la retienen,  ya sea a) porque no obstante profesar herejías no han cometido el delito correspondiente y no se han autoexcomulgado (tesis patógena-endógena y patógena-exógena puesto que ambas consideran a la "podredumbre" y a la "infección" como formando parte de la "manzana" o del "cuerpo humano") o b)  porque habiéndose autoexcomulgado, no perderán nunca el carácter bautismal que es el fundamento junto con el sello del orden sagrado (igualmente imborrable)  del poder de jurisdicción y porque el "error común" en cuanto a la ausencia de esa potestad en el recipiente hace que la Iglesia supla la jurisdicción.

Y aquí es donde la imagen de la "Bestia de la tierra" o del "Falso profeta" entra en juego.  Apocalipsis 13, 11: "Después vi otra bestia que subía de la tierra; y tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero, pero hablaba como dragón". La "tierra" -a diferencia del "mar" que simboliza lo cambiante, los poderes políticos- es lo firme, la religión. El "cordero" es Cristo o la Iglesia que El fundó, es decir la Iglesia católica. Pero las Escrituras se concentran en los "cuernos", que en el lenguaje bíblico significan el poder, la potestad (léase la jurisdicción) tal como puede apreciarse en Salmos 75, 6, 11; 132, 17; Si 47, 11; Lc 1, 69. La otra nota distintiva de esta Bestia es que "hablaba como dragón".  Ninguna mejor descripción de la "iglesia conciliar".

junio 23, 2014

Las omisiones de Garabandal, prueba de su falsedad


Ya advertimos sobre el fenómeno de la "aparicionitis",  especialmente agravado desde que entramos en los últimos tiempos. Pero vamos a decir unas líneas con respecto a la falsa aparición de Garabandal, la cual se encuentra en el tapete en estos momentos a causa de la muerte de Joey Lomangino a quien, siempre según la "Señora" aparecida en Garabandal, se le darían nuevos ojos (de los que carecía desde un malogrado accidente en su juventud) el día del supuesto "Milagro" anunciado como profecía en la susodicha aparición. 

Estas falsas apariciones, más que complementar a Fátima como se ha sugerido (afirmando sin ninguna prueba que la Virgen de Fátima se habría despedido "hasta San Sebastián de Garabandal" cuando lo que prometió es aparecerse una "séptima vez" en la misma Cova da Iria), son un intento del demonio para desprestigiarla. Es uno de esos "falsos prodigios" de los cuales ya nos previno Nuestro Señor que iban a tener lugar en estos últimos tiempos. Quizás una de las apariciones más peligrosas, porque a diferencia de otras apariciones falsas (la más clara, la ecuménica Medjugorje) ésta no presentaría en sus mensajes elementos heterodoxos. Sólo que se evidencia una omisión en tratar los temas esenciales que seguramente son objeto del verdadero tercer secreto de Fátima: la apostasía y la manifestación del Anticristo. Se menciona sí que muchos prelados "van por el camino de la perdición" pero se omite la causa (el abandono de la verdadera doctrina) y también se omite el ataque de los enemigos externos que presionan para que ocurra esa apostasía. Luego se alude a que "a la Eucaristía se le da cada vez menos importancia" (estamos hablando de los años de preparación del Concilio e inmediatamente previos a la reforma de la misa) pero nuevamente ese no es (no era) el problema; éste era que sólo unos pocos años más tarde se desvirtuaría la esencia sacrificial de la misa (aun sin llegar a la invalidez en nuestra opinión) cumpliéndose la profecía de Daniel sobre la "abolición del Sacrificio" y la colocación de la "abominación de la desolación" en el lugar santo. Vemos entonces que bajo la excusa de la denuncia de un aflojamiento de la devoción a la Eucaristía se produce una gravísima omisión, impensable en la Santísima Virgen. Agravada si se quiere por un condicionamiento (redundante y hasta pueril) de "antes tener que ser buenos".  

La falsedad apunta (con los pseudo "aviso", "milagro" y "castigo") a que las personas estén pendientes de un castigo físico cuando el castigo ("inminente" ya en 1957 según la entrevista de Sor Lucía al P. Fuentes) es de naturaleza más que nada espiritual. Y, asimismo,  a dejar sin efecto la advertencia de Nuestro Señor de "velar y orar"  a causa de que "nadie sabe el día ni la hora" lo que se traduce en que Cristo vendrá cuando menos se le espera, "como ladrón en la noche". No es que no vaya a ocurrir un evento sobrenatural (de hecho estamos convencidos de que sí lo habrá) que sacudirá a todos (posiblemente el "arrebato" de los Testigos) y que ello pueda constituir un aviso a la vez que un milagro concomitantes con un "gran terremoto" (castigo), pero los mismos (al igual que las señales cósmicas "en el sol, la luna y las estrellas") se sucederán tan seguidos unos de otros que casi, al parecer de Santo Tomás tendiente a explicar lo sorpresivo de la Parusía de Cristo no obstante todas esas señales, parecerán un único acontecimiento.

mayo 16, 2014

Fandango


"Entonces la virgen se alegrará en la danza, los jóvenes y los viejos juntamente; y cambiaré su lloro en gozo, y los consolaré, y los alegraré de su dolor” (Jer. 31:7-13)

mayo 10, 2014

Explicación canónica: "Ecclesia supplet"



Esta fue la respuesta de Mons. Tissier de Mallerais a Stephen L. M. Heiner en Colton, California el  21 de abril de 2006 a una pregunta  acerca de la herejía papal: "Ecclesia supplet; la Iglesia suple. Está incluso en el Código de Derecho Canónico: “en caso de duda, la Iglesia suple el poder ejecutivo.” Él es el Papa; Ecclesia Supplet, pero debemos saber que ha profesado herejías".

En efecto, todas las explicaciones sobre la jurisdicción papal y su subsistencia en los Papas conciliares radicarían en esta previsión de la Iglesia que tiene como fundamento (retengamos esto) el evitar a los fieles errores o situaciones que fueran materia de error. 

Con esto aprovechamos a responder a las preguntas sedevacantistas que quieren dar por zanjado el tema con la máxima "Papa hereje no puede ser Papa" y de modo especulativo a nuestra propias preguntas motivadas en las recientes canonizaciones de Juan XXIII  y de Juan Pablo II.

Está claro que un hereje pertinaz se autoexcomulga e incurre en excomunión "latae sententiae" sin necesidad de proceso ni de declaración. También resulta claro que  según el can. 194.1 "queda de propio derecho removido del oficio eclesiástico quien se ha apartado públicamente de la fe católica o de la comunión de la Iglesia; pero la remoción sólo puede urgirse si consta de ella por declaración de la autoridad competente"

La Sentencia declarativa de remoción del oficio tendría una triple finalidad: 1) confirmar la herejía preexistente ("formalizarla") 2) hacer pública la remoción (lo que es de importancia capital como veremos) y 3) habilitar la sustitución en el oficio.


Porque es cierto que en el Papa hereje el oficio se pierde y con él la potestad de jurisdicción en cuanto "la potestad ordinaria se extingue por la pérdida del oficio al que va aneja" (canon 143. 1).

Pero también es cierto es que "en el error común de hecho o de derecho, así como en la duda positiva y probable de derecho o de hecho, la Iglesia suple la potestad ejecutiva de régimen, tanto para el fuero externo como para el interno." (canon 144.1)

A este respecto conviene tener presente que "Ecclesia supplet" no refiere a la sanación de un acto inválido, sino que se concede la potestad ejecutiva o facultad por decisión del derecho, para que los actos realizados no sean inválidos, o sea se confiere verdadera jurisdicción y esto por la sola circunstancia del "error común de hecho o de derecho" o de la "duda positiva y probable".

Y este error común (sobre la falta de posesión de jurisdicción en el Papa herético)  es posible porque no hubo sentencia declarativa que la hiciera pública (de igual modo, en el poder de orden , la ausencia de declaración de excomunión posibilita a los fieles el ampararse en una justa causa para pedir los Sacramentos: cfr. canon 1335).

La subsistencia de la jurisdicción -bien que suplida- en el Papa herético encontraría su explicación teológica, como hemos sostenido,  en el fundamento de la jurisdicción que radica en el sello del Orden sagrado según el can. 129 y en rigor, el Bautismo necesario para que alguien pueda ser elegido Papa. Ambos -Orden y Bautismo- imprimen carácter y no se borran ni aun en herejes y cismáticos.

De todas maneras y en esto podría estar la explicación al problema planteado en torno a las canonizaciones del 27 de abril pasado, la jurisdicción de suplencia alcanzaría sólo actos con una finalidad buena. En respuesta del sacerdote Mark J. Gantley a un consultante de Ewtn, aquél descarta que "Ecclesia supplet" pueda volver válido un Sacramento que contuviera un defecto de forma. Y lo que es de resaltar: "no estarían cubiertas situaciones de malicia" (él pone el ejemplo de un matrimonio celebrado fuera de los límites diocesanos  y con el único propósito por parte del sacerdote de satisfacer a unas amistades). "Canonizar" Papas por el sólo hecho  de que fueron propulsores o artífices de cambios que son afines al declarante sin escuchar las críticas fundadas de una parte de los fieles, sería ciertamente motivo de malicia o al menos de temeridad y no estaría comprendido en la suplencia de la Iglesia. 

Así pues,  confirmamos lo que veníamos sosteniendo  que contraría las tesis sedevacantistas y a su vez estaríamos dando  respuesta a nuestra propia interrogante del numeral 12º.

No obstante,  esta "explicación"  no es más que una hipótesis (precisamente porque no hubo declaración de la autoridad sobre las herejías papales). Si bien se la conoce en ámbitos sedevacantistas como la del "Papa putativo", en realidad es perfectamente compatible con un verdadero Papa (con jurisdicción suplida). Decimos ésto porque esa jurisdicción es "verdadera"  (no falsa o aparente) y "propia" (ejercida por él y no a nombre de otro), requisitos ambos de la jurisdicción papal (Concilio vaticano I). De hecho, aun cuando se considerara que ese Papa herético con jurisdicción suplida  "hace las veces de" Papa, si nos guiamos por el caso de San José, éste si bien hace "las veces de" Padre, no era menos "Cabeza" de la Sagrada Familia y Cristo le "estaba sometido" (cf Lc 2, 51).

Por otro lado, esta suplencia, que propende a evitar que se produzca el incumplimiento de un dogma de Fe como es el de la perpetuidad de la Cabeza de Pedro y de su visibilidad (con el caos subsiguiente de una falta de jurisdicción a nivel práctico), tiene como contrapartida que se produzcan o puedan producir errores de otro tipo, doctrinales (estas "canonizaciones"), por lo que pensamos que Dios podría llegar a evitarlos (las más graves, por ej. el que se llegue a permitir la comunión a los divorciados vueltos a casar) en una suerte de suplencia negativa.

Todo ello si la explicación no es la que se viene sosteniendo hasta ahora por la FSSPX, de que al no ser materia de infalibilidad, al no usarse el magisterio extraordinario o no querer definir nada en el ordinario, por allí es que se cuelan los errores.