miércoles, 24 de mayo de 2017

Criticómetro vs Testimonio

Parece que ahora para medir si alguien es merecedor del título de "Defensor de la Fe" hay que recurrir a un criticómetro que contabilice la cantidad  -y a veces la intensidad- de las críticas proferidas al Papa Francisco. No importa que al Papa le lluevan las críticas (las más de las veces justificadas): todos estamos obligados a aportar nuestro granito de arena para aumentar el volumen de las mismas, so pena  de quedar fuera de la carrera por la impoluta categoría que mencionamos al principio.

Nosotros hemos sido los únicos -que sepamos- en haber otorgado a la FSSPX y a las Comunidades amigas, el carácter de Testigos escatológicos: un blogger francés (autor de "Le grand réveil") lo retomó a instancia nuestra, cambiando su identificación a partir de un comentario nuestro en su bitácora. Esa adjudicación implica -si seguimos las Escrituras en filigrana- que esos Testigos cumplieron una etapa exclusivamente testimonial que culminó en su "muerte" (la presunta "excomunión") y otra como "cadáveres" (presuntamente "excomulgados"), pero en las cuales han siempre "profetizado" (puesto que el total de la predicación es de "1260 días", los cuales no han finalizado aún). 

Los errores conciliares ya fueron denunciados por Monseñores Lefebvre y Castro Mayer: colegialismo, libertad religiosa, ecumenismo, modernismo, etc. En la medida que las autoridades romanas prosigan en la línea denunciada sin recapacitar, se encuentran alcanzadas por dichas críticas. Pero la FSSPX ha seguido profetizando "a tiempo y a destiempo" (2 Timoteo 4, 2), tal como se desprende del sitio de la Casa general, de las páginas de cada una de las Sede de Distrito, del sitio de Noticias y de los múltiples órganos de prensa vinculados de una u otra forma al apostolado de la FSSPX. 

Muchas veces se retoman las críticas que otros efectúan (de nuevo, no se trata de una carrera infantil para ver quién llega primero...), como ha sido el caso de las "Dubia" presentadas por cuatro Cardenales de la Iglesia y respecto de las cuales se hace necesario no interferir con ellas. Por otro lado, y así lo ha puntualizado el Superior del Distrito de Francia, la crítica resulta "sorda, parcial, a veces insuficiente incluso incoherente, desde que se inspira en los falsos principios de los cuales las últimas recaídas no son, sino por desgracia, más que sus consecuencias lógicas" (en "Fideliter" Nº 235). Lo que venimos diciendo desde aquí hace tiempo, a las críticas muchas veces les falta contextualizar: de nada sirve ensañarse con Francisco si al mismo tiempo no enmarcamos su pontificado en una línea de malos pontífices que lo precedieron en los errores y defecciones. La falta de coherencia se vuelve a repetir cuando en una muy buena toma de posición del Cardenal Burke, que aplaudimos, se pide la consagración de Rusia al Corazón Inmaculado, pero se evoca la fallida consagración de "San" Juan Pablo II...

Siguiendo con la adjudicación que mencionamos, sólo queda una reivindicación del testimonio y de la profecía que en forma continua e íntegra han realizado los dos Testigos. En el pasado hemos formulado la ecuación: muerte/"excomunión" y reviviscencia/reconocimiento canónico. No la descartamos, tiene sentido. Pero el reconocimiento canónico no es en absoluto una necesidad: es una obligación de Roma, pero la reivindicación puede adoptar variadas formas, empezando por la más clara que sería la vuelta a la Tradición en la Iglesia (ya lo decía Mons. Lefebvre: "Entonces, el problema de la reconciliación ya no tendrá razón de ser y la Iglesia volverá a tener una renovada juventud"). Esto que parece imposible está profetizado para estos últimos tiempos, cuando las Escrituras hablan de la "purificación del Santuario" (Dn 8, 14)

Concluimos pues: el argüir es "a tiempo y a destiempo", esto es , siempre, pero "siempre" no quiere decir en forma torpe (superponiéndose a otras críticas) o descontextualizada (avalando errores anteriores por parcialidad).

domingo, 14 de mayo de 2017

La alteración del mensaje de Fátima



En coincidencia con la conmemoración de los cien años de la primera aparición de la Virgen en Fátima, Portugal, hemos sido testigos de cómo el diabolus se ha ensañado con el mensaje de Fátima. Decimos bien el "mensaje", porque no sólo se busca alterar los secretos sino todo lo que lo rodea, su alcance y su significado escriturístico. Ya lo hemos mencionado pero vale la pena reiterarlo: el alcance del mensaje de Fátima es escatológico y la aparición de la Virgen de Fátima en 1917 es la "señal" de la "Mujer vestida de sol" del Apocalipsis, con la cual se inicia el último tramo -la última "semana de años"- de la humanidad antes del "resplandor de su Venida".

En el centro de los ataques están las últimas declaraciones de la auténtica (ya volveremos sobre ésto) Hermana Lucía del Corazón Inmaculado que pronunciara en 1957 en una entrevista al Padre Agustín Fuentes, postulador de la causa de beatificación de los otros videntes, Francisco y Jacinta Marto. 

El pasado año surgió la noticia de que, según unas confidencias hechas por la Hermana Lucía al Cardenal Caffarra, "la batalla decisiva entre Cristo y Satanás sería acerca del matrimonio y de la familia". Curiosamente, estas afirmaciones, que habrían llegado a conocimiento del purpurado en 2008, se descubrían a poco de salir la Encíclica "Amoris laetitia". Como ya hemos dicho, esta "noticia" es atractiva para los neocones (y algunos neo tradis), lo cuales centran su "combate" en los temas morales en los que el enemigo es lo más difuso posible y les permite distraer la atención sobre la verdadera "batalla final"

En efecto, en la entrevista que mencionamos de 1957, la auténtica Hermana Lucía dice: ‘Padre, el demonio está librando una batalla decisiva con la Virgen; y como sabe qué es lo que más ofende a Dios y lo que, en menos tiempo, le hará ganar mayor número de almas, está tratando de ganar a las almas consagradas a Dios, ya que de esta manera también deja el campo de las almas desamparado, y más fácilmente se apodera de ellas". Esta es pues la verdadera "batalla decisiva": la del diablo contra los clérigos, que habría de conducir a la apostasía de muchos de ellos en los años subsiguientes.

De ello, y en virtud de la contradicción en los términos, podemos extraer dos conclusiones: o lo reportado por el Cardenal Caffarra no es verídico o realmente le fueron confiadas dichas revelaciones pero no por la auténtica Hermana Lucía sino por quien, casi con certeza, la suplantó a partir de los años sesenta.

Y aquí introducimos el segundo ataque al mensaje de Fátima y en concreto a la entrevista de 1957, que es el llevado a cabo por sedevacantistas ante el miedo que les produce el tener que reconocer que la consagración de Rusia resta por hacerse, por cuanto, de ser así, se estaría confirmando la legitimidad del Papa y de los Obispos unidos a él, a los cuales va dirigida la petición. 

Los sedevacantistas refieren que la consagración de Rusia ya estaba hecha en 1952 mediante la "Carta apostólica a los pueblos de Rusia" efectuada por Pío XII (sin la participación de los Obispos del mundo). Aquéllos alegan que la "conversión de Rusia", que es uno de los efectos de la consagración, no significa la conversión a la fe católica sino el "cese de la persecución en Rusia" (tomando como referencia algunas relaciones epistolares de la Hermana Lucía que así lo consignan); y que el "cierto tiempo de paz dado al mundo", que es otro de los efectos de la consagración, no significa una paz mundial sino una relativa, la que habría empezado a verificarse en 1991 (sic!) luego de la caída del muro de Berlín.

En contraste, la referida entrevista alude a una Rusia no convertida y a un peligro para la paz del mundo cuando dice: "Dígales, Padre, que la Santísima Virgen, repetidas veces, tanto a mis primos Francisco y Jacinta como a mí, nos dijo: Que muchas naciones de la tierra desaparecerán sobre la faz de la misma, que Rusia sería el instrumento del castigo del Cielo para todo el mundo, si antes no alcanzamos la conversión de esa pobre Nación". Notemos el tiempo verbal de "alcanzar" u "obtener" -presente del indicativo- y el año en que fueron dichas estas palabras -1957. Esto es, queda claro que para ese año, la consagración no se había efectuado tal como la Virgen pidió, de lo contrario la Hermana Lucía no habría insistido sobre el punto.

Por nuestra parte, en concordancia con los dichos de la auténtica Hermana Lucía, sostenemos que los castigos anunciados en el segundo secreto de Fátima se extienden más allá de la Segunda guerra mundial hasta nuestros días (baste pensar en las "persecuciones a la Iglesia") y los "errores de Rusia" son hoy los del socialismo democrático extendido por todo el orbe, las teorías de género y contra la natalidad propagadas desde gobiernos de "izquierda", etc (y ello sin entrar en disquisiciones sobre la connivencia del marxismo con el liberalismo y otras cosillas); en cuanto a la "paz mundial" en ningún lugar se dice que sea relativa, el adjetivo "cierto" indica indeterminación temporal pero no sustancial, y queda claro que desde el fin de la Segunda guerra mundial y hasta nuestros días no hubo nunca una paz real.

El otro tema que es objeto de ataques es el del tercer secreto de Fátima, respecto del cual ya mencionamos en una entrada anterior el último intento tendiente a desvirtuarlo. Primero fueron los modernistas, haciéndonos creer que el tercer secreto refería al pasado y al (¿auto?) atentado a Juan Pablo II y ahora son los sedevacantistas y algunos despistados que quieren enterrarlo con un extraño pseudo secreto. 

Recurriendo una vez más a la importantísima entrevista de 1957, allí la Hermana Lucía dice: "Pero, créame, Padre, Dios va a castigar al mundo, y lo va a castigar de una manera tremenda. El castigo del Cielo es inminente. ‘¿Que falta, Padre, para 1960; y qué sucederá entonces? Será una cosa muy triste para todos; y no una cosa alegre si antes el mundo no hace oración y penitencia. No puedo detallar más, ya que es aún un secreto ... ‘Es la tercera parte del Mensaje de Nuestra Señora, que aún permanece secreto hasta esa fecha de 1960" 

Está claro entonces que el tercer secreto gira en torno a la crisis en la Iglesia a partir de los años sesenta, pero con detalles que lo hacen "terrible" (de carácter apocalíptico) y no con vericuetos como hace el pseudo secreto de los sedevacantistas al revelar una "apostasía" surgida de la nada, con elementos extravagantes como "iglesias feas", "ojos del mal" y "piedras angulares" y en el que se menciona al pasar a Juan Pablo II (uno de los principales artífices de la apostasía) sin el más mínimo reproche hacia él.

Por último, quisiéramos hacer una mención al tema de la sustitución de la Hermana Lucía de Fátima por una impostora. Los sedevacantistas hacen retrotraer la sustitución al 31 de mayo de 1949 en base a las fechas de un catálogo de Carmelitas informatizado en el cual se encontró que la fecha de defunción de la Hermana Lucía era en esa fecha. En realidad, ese día y año resulta ser el de la profesión como Hermana carmelita, por lo que es dable pensar en una confusión. En todo caso, esta conclusión de los sedevacantistas se debe a querer negar el carácter verdadero de la entrevista de 1957. 

No somos expertos en morfología humana y por más que estudiamos las muchas fotos que se pueden encontrar en internet, no podemos llegar a algo concluyente al respecto, si bien nos inclinamos por pensar en que existe -en el aspecto físico- alguna diferencia entre la Lucía de antes de los sesenta y la que hace su aparición en la visita de Pablo VI a Fátima. La actitud de una y otra son por su parte claramente diferentes, especialmente en los últimos años de la segunda, con su adulación a Juan Pablo II. En relación a los escritos, encontramos una línea bastante clara hasta los años ochenta (a vía de ejemplo, una carta al P. Humberto fechada en 1980 reitera con precisión los pedidos de consagración de Rusia y su diferencia con el pedido de consagración del mundo y la contestación al Obispo de Boston en 1989 declarando que la consagración de Juan Pablo II de 1984 no había cumplido con los requisitos de la Virgen). 

Lo que nos parece imposible es la participación de la verdadera Hermana Lucía en las misas novus ordo, puesto que tenemos por cierto que uno de los elementos del tercer secreto es precisamente la "Supresión del Sacrificio perpetuo" en 1967-69 (no nos referimos a la invalidez sino a la maldad del nuevo rito, que desvirtúa -sinónimo de "abolir"- el Sacrificio eucarístico). La verdadera Hermana Lucía, en conocimiento de ese detalle, no podría haber participado en liturgias novus ordo ni siquiera por "obediencia". En definitiva, pensamos que la verdadera Hermana Lucía (que aparece en la foto que publicamos) pudo haber vivido hasta finales de los años ochenta (por lo epistolar que mencionamos) pero su actuación pública fue cumplida desde los años sesenta por otra persona. Y así vivió un "tiempo más" como le prometió la Virgen, tiempo suficiente para testimoniar de la devoción al Corazón Inmaculado y del mensaje recibido.

domingo, 7 de mayo de 2017

Notas relativas a la carta de la Comisión "Ecclesia Dei" sobre los matrimonios FSSPX

[Hemos editado la primera parte y nos limitamos a comentar la carta de la Comisión "Ecclesia Dei"]


El Comunicado de la Casa general agradece el gesto papal el que a su vez no hace otra cosa que recoger el principio (bien decimos, el principio) para la validez  y licitud del Sacramento del matrimonio: que éste sea celebrado ante el párroco o su delegado, con la presencia de dos testigos y reconoce que esta circunstancia alcanza también a los Sacerdotes de la FSSPX en ciertos casos. 

Lo primero que sobresale es que este "reconocimiento" en nada afecta ni niega  la jurisdicción de suplencia invocada por la FSSPX y basada en la "causa justa" de los fieles (ya decía Mons. Lefebvre que los Sacerdotes de la Fraternidad no se arrogarían jurisdicción propia sino sólo la de suplencia en virtud del pedido de los fieles). Esta solución nada tiene que ver con estructuras canónicas o reconocimientos como el presente, rige siempre en la Iglesia cuya máxima es que "la salvación de las almas es la ley suprema".  

De hecho, la "causa justa" debe ser ponderada en cada caso: a vía de ejemplo, somos de la opinión de que el Sacramento de la Confesión es perfectamente válido y lícito con un Sacerdote "oficial" siempre y cuando nos conste que confiere la absolución (las dudas de orden doctrinal pueden perfectamente ser evacuadas fuera del Sacramento ante Sacerdotes ortodoxos y lo único que se requiere para el penitente es la acusación de sus pecados con la debida contrición y el propósito de enmienda). Y sucede lo mismo con el Sacramento del Matrimonio, donde el peligro para la Fé podría estar en una mala preparación de los futuros cónyuges (de ahí que el Comunicado de la Casa General recuerde que la misma seguirá siendo privativa de la FSSPX) y no en la sola presencia de un Párroco "oficial" en la ceremonia de celebración del Sacramento. 

Claro está, puede haber excepciones  que hagan necesaria la ocurrencia a Sacerdotes de la FSSPX en invocando la aludida "causa justa" : necesidad de confesar alguna falta que tenga que ver, en forma mediata o inmediata, con la crisis de la Iglesia en el primer ejemplo [esta era la situación antes de la autorización del Papa Francisco respecto de las confesiones en la FSSPX]o una prédica adrede errónea en algún Presbítero o su falta de sacralización en el segundo ejemplo o, como menciona la nota aclaratoria propuesta por la misma FSSPX, el desconocimiento que se tenga del referido Presbítero.

Lo segundo, esta disposición es evidentemente provisoria, siendo que se comenta que Roma ya tiene en mente una estructura canónica para la FSSPX consistente en una Prelatura personal  en cuyo caso  la solución definitiva debería pasar por una delegación formal por parte del Obispo local a los Sacerdotes de la mencionada estructura para celebrar válida y lícitamente todos los Sacramentos en el rito tradicional.

Dicho esto, sigue vigente la necesidad de extremar la atención en cada una de las proposiciones romanas, a fin de estar seguros de que lo que se reconozca implique siempre el mantener a la FSSPX tal cual ha sido desde sus fundación y continúa siéndolo al día de hoy, mal que le pese a los cizañeros.

sábado, 1 de abril de 2017

El bulo más expuesto de Fátima



El falso tercer secreto expuesto en el libro de José María Zavala "El secreto mejor guardado de Fátima" (sic) ha sido reproducido y para peor comentado como si fuera genuino por los imprudentes autores y comentaristas del blog-que-no-ama-la-verdad y otros sitios interesados.

El bulo se publicó por primera vez hace siete años en el sitio "Tradition in action", cuya autora remonta sus raíces a la controvertida secta "Tfp", de allí que algunos hayan concluído que el manuscrito tiene su origen en alguien de ese entorno. Ya hemos discurrido en esta casa sobre la manipulación que han ejercido estos círculos en relación al mensaje de Nuestra Señora del Buen Suceso, pues parece que también les gusta ensuciar el mensaje de Fátima...

En efecto, estamos en condiciones de afirmar  que después de muchos años de investigación conocemos el *contenido* (no así las palabras) de lo que vendría a ser la "explicación" del Tercer secreto de Fátima. Y no es ésto que se divulga ahora. Por otro lado y es fácil advertirlo, el bulo no empieza con la frase que en forma unánime los especialistas entienden es el comienzo de la (explicación) del tercer secreto: "En Portugal se conservará siempre el dogma de la fé, etc" (frase que aun conociendo el contenido nos parece de difícil interpretación, no obstante tener algunas ideas). Asimismo, el bulo no contiene nada tan "aterrador" (P. Malachi Martin), ni que se hubiese "percibido más fácil  en los sesenta" (Hermana Lucía) o que "de cierta manera ya se encontraba dicho en las dos primeras partes" (Hermana Lucía)

La respuesta más acertada que ha tenido el bulo es la que formula el autor Antonio Socci en su sitio web (AQUI) , en la que el autor recuerda unas revelaciones que fueran  divulgadas por el Carmelo de Coimbra en "Sob olhar de María", las que curiosamente (lo decimos por la importancia de lo revelado) no han tenido tanta repercusión (que en cambio sí ha tenido este bulo). Refiere a unas impresiones que dejó consignadas la Hermana Lucía de Fátima en relación a las circunstancias de la redacción del Tercer Secreto.

Allí se habla claramente de la existencia de un texto (el que aparentemente coincidiría con la visión divulgada por el Vaticano en el año 2000) y de la "explicación" de ese texto que la Virgen María le proporciona a la Hermana Lucía y respecto de la cual se le pide mantenga el silencio (y ésta sería la parte que permanecería oculta hasta el día de hoy). 

Luego también, tenemos el relato de una aterradora visión por la cual se le muestra a la Hermana Lucía  un Angel que toca con su espada de fuego el "eje de la tierra" y se produce una devastación general (¿el "gran terremoto" de Apocalipsis 6, 12 ?). Y luego unas consoladoras palabras: "en el tiempo, una sóla Iglesia, santa, católica y apostólica (¿el "tiempo de paz"?) ; en la eternidad, el Cielo!"

El tercer secreto se enmarca en ese contexto, los últimos tiempos del Apocalipsis, y lo que ocurre antes del tiempo de paz y que estamos viviendo ahora, la Gran Tribulación,  con todos los detalles (las dos Bestias, los dos Testigos, etc)...no busquemos más y sobre todo, no nos dejemos marear por el diablo y sus secuaces (tfp's, sedevacantistas, resistentes, tradis tardíos, etc)

lunes, 21 de noviembre de 2016

Mísera...



"En el Año del Jubileo había concedido a los fieles, que por diversos motivos frecuentan las iglesias donde celebran los sacerdotes de la Fraternidad San Pío X, la posibilidad de recibir válida y lícitamente la absolución sacramental de sus pecados[15]. Por el bien pastoral de estos fieles, y confiando en la buena voluntad de sus sacerdotes, para que se pueda recuperar con la ayuda de Dios, la plena comunión con la Iglesia Católica, establezco por decisión personal que esta facultad se extienda más allá del período jubilar, hasta nueva disposición, de modo que a nadie le falte el signo sacramental de la reconciliación a través del perdón de la Iglesia"

Y es "Mísera" por lo que ya se dijo: porque no deja en claro o manifiesto que todos los Sacramentos de la FSSPX son perfectamente válidos y lícitos. Sin embargo, como hemos notado desde aquí y otros también lo han hecho, si bien una "suspensión a divinis" puede recaer en todos o alguno de los Sacramentos (canon 1331. 1 1), validar la Confesión (y el Orden) equivale a autorizar los demás, puesto que se descuenta que los Sacerdotes de la la FSSPX no van a considerar como una falta moral la recepción -supuestamente "ilícita"- de todos o cada uno de los Sacramentos impartidos por ellos mismos o se les autoriza a conferirlos lícita y válidamente desde que no se necesita permiso para su ordenación. 

Pero lo pobre, lo desgraciado o infeliz, lo mísero, es por la falta de claridad. El Papa pudo, aunque sea por razones de estrategia, mover el tablero, buscar un efecto y dejó pasar la oportunidad...

Conste que el reconocer la validez y licitud de los Sacramentos de la FSSPX es un acto de justicia y no como se mal interpreta, de "misericordia"...



Prochain rendez-vous, août 2017, Fatima, Portugal

jueves, 17 de noviembre de 2016

Ante un posible reconocimiento canónico

El posible próximo "reconocimiento canónico" de la FSSPX está poniendo nervioso a más de uno, al coludo y a sus adláteres, a los que abandonaron el barco de la pequeña pero señera embarcación así como a los que nunca posaron sus pies en ella y a los que sí lo hicieron -y lo hacen- pero hesitan si tirarse por la borda o no. 

La urgencia viene dada por el vencimiento del plazo del "Año de la Misericordia" -durante el transcurso del cual se concedió validez al Sacramento de la Confesión impartido por sacerdotes pertenecientes a la FSSPX- que hace suponer que la "misericordia" habrá de proseguirse de algún modo respecto de la mencionada institución. Algunos dichos recientes del Superior General, interpretados en forma algo sesgada, lo confirman.

Repasemos las actitudes que mencionamos al principio: la del coludo y sus adláteres no es nueva, se manifiesta cada tanto a través del Anticristo o de algunos Prelados o conjunto de ellos llamados "Conferencias episcopales" bajo amenazas más o menos veladas;  la de los que abandonaron la Institución es enfermiza y proviene de gatos de distintas razas: british shorthear, exóticos, pelicorto americano o europeo y algún siamés,  aunque todos ellos con una característica en común y es que son algo asustadizos (no los criticamos por ello, sí por ir a refugiarse en una cuna de gatos que no es la debida); los que nunca posaron sus pies, no han entendido nada del combate de la Tradición, pero si se avienen, no debemos reaccionar respecto a ellos como lo hizo el hermano mayor del "hijo pródigo"; los que hesitan son un caso difícil, y en virtud de que la línea marcada desde la Superioridad es clara, si por caso tuvieran tentaciones gatunas, ya deberían haber tomado la decisión que más les conviene, porque eso de esperar a los acontecimientos para "rasgarse las vestiduras" no es de buenos cristianos...

Veamos ahora la actitud católica. Supone el reconocer el carácter testimonial-esjatológico de la FSSPX, el cual tuvo este derrotero: una parte exclusivamente testimonial (de defensa de la doctrina y liturgia de siempre) con un status al principio canónico y luego otro en apariencia ilícito ("suspensión a divinis") hasta desembocar en la "muerte espiritual" también aparente ("excomunión" de los Obispos de la FSSPX) infligida y festejada por los enemigos de la Iglesia (a cuya cabeza se encontraba un pretenso "santo"). Luego, una etapa en la cual quedaron expuestos sus "cadáveres" los cuales "no estaba permitido sepultar", etapa que permanece hasta el día de hoy, si bien existe la posibilidad de que aquellos testigos se hayan "puesto de pie" con los levantamientos de las "excomuniones" y otros reconocimientos romanos. 

Hacemos notar que sólo resta una reivindicación formal del testimonio dado, cuyo tenor no podemos determinar al presente, pero que en ningún caso conlleva otra "muerte", otros "festejos" por parte de los enemigos, otras "exposiciones" de sus cadáveres, otras "puestas en pie"...Si esa reivindicación pasa por la vuelta a la canonicidad oficial, bienvenida será; si lo es por cambios en la Iglesia que hagan que ésta rectifique su rumbo en aras a la "purificación del Santuario", también lo será. 

Ya hemos aclarado que por nuestra parte el "nunc dimittis" sería la validación oficial de todos los Sacramentos impartidos por la FSSPX esta vez sin extensión de plazo y ello por una finalidad exclusivamente apostólica. Tampoco es que nos hagamos muchas ilusiones en ese sentido, pero al menos habremos quitado la "excusa" a los invitados que no quieran acercarse. No nos interesa "per se" un marco canónico, pero recordamos una vez más que  Roma está obligada a otorgarlo (canon 265) y que sólo en caso de esgrimir una causa de justificación legítima es posible sustraerse al mismo.

martes, 15 de noviembre de 2016

Las señales cósmicas en las Escrituras


Nos hemos propuesto indagar sobre el significado de las referencias al sol, a la luna y a las estrellas en la perspectiva de las Escrituras.  Convencidos, como estamos, de que el presente es el tiempo de la "gran tribulación", resulta de interés desentrañar ese significado, con el propósito de estar atentos a los cada vez más interpelantes "signos de los tiempos".

La tradición patrística ha reconocido en el sol, al "Sol de Justicia" (Malaquías 4, 1-6), esto es a Jesucristo, que irradia su luz propia; y en la luna, a la Iglesia, que recibe de este Sol su claridad, y que en la noche brilla en medio del mundo. Finalmente, en las estrellas, a la luminarias de la Iglesia, los maestros y doctores o las dignidades eclesiásticas. Así queda demostrado en el pasaje de la Mujer 'vestida de sol' del Apocalipsis, que simboliza a la Iglesia de los últimos tiempos (y asimismo a la Virgen de Fátima). Y en el "tercio de las estrellas" que son derribadas en tierra por el Dragón  (Ap 12).

Recientemente, a raíz de nuestra interpretación de los septenarios del Apocalipsis y de la mención al oscurecimiento del sol, al enrojecimiento de la luna y a la caída de las estrellas que menciona Nuestro Señor en su discurso esjatológico (Mt 24), hemos discurrido con un amigo de esta casa sobre el alcance de esa simbología. 

Si bien es dable pensar que las señales cósmicas que evocamos signifiquen respectivamente la negación de Cristo por los católicos (en concreto, a través de la desvirtuación del Santo Sacrificio), la crisis de la Iglesia ("gran tribulación") y la apostasía del clero, tal explicación encuentra un (aparente) desmentido en la ubicación de esas señales ex post tribulación:  "después de la tribulación de aquellos días el sol se oscurecerá y la luna no dará más su fulgor, los astros caerán del cielo" (Mt 24); "y despues que seas extinguido cubriré el cielo y haré ennegrecer sus estrellas, cubriré el sol con una nube y la luna no dará su luz" (Ez 32, 7); "el sol se convertirá en tinieblas y la luna en sangre  antes que llegue el grande y terrible día de Yahvé" (Joel 2, 30).

Ahora bien,  la cita de Mateo 24, como lo menciona nuestro corresponsal, podría ser la descripción del estado de la Iglesia al finalizar la tribulación; la cita de Ezequiel, es un tanto misteriosa (al igual que la que refiere a Tiro y a su rey, que se le emparenta), pero hay indicios de que pueda referir a la caída de Babilonia, la que se produce a manos del Anticristo y por tanto las señales cósmicas sí pueden referir a la crisis que éste último desata; la cita de Joel es perfectamente compatible con la crisis actual, la que es 'antes' del "Día de Yahvé". De hecho, otra cita del profeta Joel es clara muestra de que los fenómenos cósmicos ocurren a consecuencia del accionar del Anticristo (Joel 2, 20).

Dicho esto, también es cierto que  las señales cósmicas son el reflejo del triunfo de Cristo: "la luna se enrojecerá y el sol se oscurecerá, porque Yahvé de los ejércitos reinará en el monte Sión y en Jerusalén y delante de sus ancianos resplandecerá su gloria" (Is 24, 23)

Así pues, ambos significados son plausibles y pueden coexistir.