lunes, 10 de julio de 2017

¿"La Veritá" o la Verdad?

Ya sabemos que mientras algunos veríamos con buenos ojos un reconocimiento romano de la FSSPX tal como ella es y ha sido desde su fundación o al menos una extensión plena de facultades para administrar los Sacramentos, otros lo desean en secreto para justificarse en sus posiciones materialmente cismáticas, aunque para el público se presentan a sí mismos como opositores a dicho reconocimiento, al que denominan "acuerdo".
                     
Tal es el caso del blog "Non serviam", el cual anuncia el "bloqueo" de las tratativas entre Roma y la FSSPX haciéndose eco de una nota publicada en el periódico italiano "La Veritá".  Pareciera que es gracias a ese órgano de prensa o vaya a saber a quiénes, que la Verdad se impone.

Los hechos relatados en la nota - una misiva entregada por el Cardenal Muller, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, a Mons. Fellay el 26 de junio pasado exigiendo a la FSSPX la aceptación de la legitimidad de ejercicio del novus Ordo  y de los postulados del Concilio Vaticano II, rechazada por el último- nos son contados como el resultado de la "mala suerte" ("algo salió mal") o de desinteligencias romanas. 

Lo cierto es que lo ocurrido es una demostración de que la Verdad - defendida siempre por la FSSPX- se impone una vez más por el rechazo, por parte del fidelísimo Mons Fellay, de condiciones inaceptables para la Fe.  Pero sobre las verdaderas causas del "bloqueo" nada dirán  estos  medios. 

Ya lo dijimos en una entrada anterior: al buscarse acuerdos "doctrinales" difícilmente habrá reconocimiento, puesto que tales documentos necesariamente llevarían la impronta del cuerpo "doctrinal" que infesta la Iglesia. 

Ello , sin perjuicio de que los  deseos de que finalmente recaiga un acto de Justicia hacia la FSSPX sigan  vigentes, mientras su apostolado crece cada vez más y pese a los que abandonaron el barco de  la señera embarcación llamada Tradición católica, fiel a la Iglesia y al Papa. 

4 comentarios:

  1. Mi conjetura sobre lo ocurrido:

    a) De parte de la CDF, están convencidos de que en los coloquios se ha demostrado que las novedades del Vaticano II son desarrollos homogéneos de la doctrina anterior, unidos a cambios (a veces, contradictorios) en materias contingentes y por ello modificables. Luego, pretenden imponer un “preámbulo” doctrinal “maximalista”.

    Albergaba la esperanza de que no se impusiera una fórmula “maximalista”, sino un mínimo semejante al protocolo de 1988, dejando el resto para coloquios futuros.

    b) De parte de la FSSPX, me pregunto, si la teoría del sub-magisterio por defecto de voluntas docendi, no ha contribuido a una sobre-reacción de la CDF. Pero ignoro si esa teoría ha sido un pilar en la exposición de la postura oficial de la Fraternidad, o si la misma es tan sólo la opinión de algunos de sus sacerdotes.

    Si queremos saber cuál fue la intención de Cervantes en tal capítulo de El Quijote, como el autor está muerto, no tenemos más remedio que hacer una reconstrucción histórica. En cambio, el Magisterio es un autor siempre vivo, al cual podemos interrogar sobre su intención. Y aquí puede darse un punto conflictivo si la CDF ve que la teoría del defecto en la voluntas docendi se sostiene contra expresas declaraciones en contrario de la autoridad. Es complicado decirle a un autor que manifiesta “quiero enseñarle, de modo vinculante” con un “a pesar de lo que dice, en realidad usted no tiene intención de obligar”.

    Saludos.

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  2. Estimado Martín:
    Interesante lo que nos comenta. El tema del magisterio -que incluye lo litúrgico por conexión en cuanto la ley disciplinaria que prescribe la misa tiene connotación magisterial- no ha sido del todo clarificado y se sigue escribiendo. El Concilio Vaticano I no definió sobre el magisterio ordinario y de allí todas las dudas. La posición de siempre en la FSSPX y en la CRC era de que las novedades conciliares no tenían el carácter de 'universal y constante' (dejamos a un lado la problemática relativa a enseñanzas sobre temas nuevos, ej fecundación in vitro en las cuales no resulta tan claro el carácter de constante). La nota de la 'intencion' (que es clara en lo sacramental) no lo es tanto en lo magisterial (que parece exigir solo la definición o la sentencia) parece un desarrollo nuevo y localizado en la FSSPX . No lo descarto (ej. es claro que si la voluntad no fuera libre la sola definición sería nula), pero se corre un riesgo (ya visto en lo sacramental) y es que el fiel no puede conocer esa intención (o falta de intención). En la primera explicación, el fiel compara el magisterio nuevo con el antiguo y dado el principio de no contradicción saca sus propias conclusiones; en la segunda, se corre el riesgo de subjetivizar. Sin ir más lejos , en 'Amoris laetitia', la contradicción con la enseñanza de Cristo es clara, pero la intención pudo ser perfectamente la de definir (en sentido contrario a la Tradición). Vuelvo a algo que comenté una vez: el magisterio extraordinario es sin el consentimiento universal y constante, pero el ordinario requiere como condición ese consentimiento.
    Parece que todas estas cuestiones sin resolver y la firme posición de Mons Fellay han desbaratado por el momento un avance en la cuestión. Saludos

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  3. Repasando la historia de las herejías, creo que con quienes mejor se adecuan los resistentes, aparte del Jansenismo, es el Donatismo, ambas coincidentes en promover una moral rigorista. Si se leen las objeciones al estatus regular de los matrimonios con solicitud al ordinario, lo que objetan es la eventual presencia de- ¡horror!- un "sacerdote modernista". El problema de fondo es siempre el mismo, un eclesio vacantismo práctico: a autoridad es legítima pero no puede ordenar nada, ni bueno ni malo, ni sirve para nada tampoco. hay que rehuiría por peligro de contagio. La Iglesia católica sólo la conforman los puros (ellos). Tocarlos es sinónimo de herejía, liberalismo, modernismo, defección y lo que sea que suene mal.
    Para mí esta gente posee una mentalidad fariseo muy difícil de curar y que hemos visto como ha carcomido el alma de tantos.
    Insisto, el lado bueno de este proceso de acercamiento está a la vista: despejar el árbol de las ramas secas que aún no se habían caído; quitar las máscaras, clarificar conceptos.
    Lo del "preámbulo doctrinal" no lo veo malo en la medida que evita malos entendidos futuros. Ciertamente Roma puede detener toda discusión y reinsertar de plano a la FSSPX sin que sea legítimo rehuir de ella, bajo pena de cisma. Pero si parece prudente, si se da el espacio de discusión fijar un marco doctrinario que comprometa a Roma misma para que en caso de exigir luego lo que no deban, se tenga un escudo que evite traiciones de lado y lado.

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  4. Estimado Francisco:
    Los pseudo resistentes presentan esas características y otras como el sectarismo.
    En cuanto al "preámbulo doctrinal" si el mismo se ajustara a la Verdad sería si un ideal, pero no lo creo posible por lo apuntado en un comentario anterior, por esa suerte de determinismo que implica la existencia de un cuerpo doctrinal dentro de Roma cuyo final será sorpresivo pero es difícil determinar cuándo.
    La Providencia tiene sus momentos, los cuales son independientes a la razón o justicia de la recepción de un reconocimiento. Pero los pseudo resistentes invierten la cuestión y se adelantan a la Providencia. Saludos

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