miércoles, 10 de febrero de 2016

Parábolas y signos de actualidad


A propósito de la última entrada, queremos aclarar que existen dos dimensiones a tener en cuenta, por un lado la de los criterios de actuación en base a la moral y al derecho canónico y por el otro, los designios de la Providencia.

Que en el supuesto de un reconocimiento unilateral de las facultades del poder de orden  sin marco canónico o bien con el ofrecimiento de marco canónico "favorable" (e. g.  Patriarcado de rito latino tradicional) los súbditos deban recibirlo en virtud del deber de obediencia en lo que es legítimo, es un criterio de actuación; que de ello se siga que un reconocimiento u ofrecimiento con esas características representen lo que la Providencia tiene determinado para la Tradición católica, no es posible asegurarlo.

En relación al supuesto mencionado en primer término, desde ya debemos desmontar la parábola-cuento de Mons. Williamson el cual, a fin de justificar su cisma, recurre a la comparación de la Iglesia como una madre leprosa y critica tanto a los que se alejan de ella a causa de su enfermedad (sedevacancia) como a los que se "acercan demasiado" con el consiguiente riesgo de contagio. Podríamos continuar la parábola diciendo que a fin de no ser hijos tan distantes, deberíamos acercarnos de manera de ser reconocidos por la madre enferma  desde una distancia donde no haya peligro ("reconocimiento unilateral")  o que en tales casos un hijo podría acercarse protegido por trajes especiales y ese "traje especial" es el marco canónico favorable...

Dicho esto, la Providencia puede tener reservado algo mejor. Ya hemos dicho que la FSSPX no es una comunidad más, otro grupo con su "carisma",  sino la Iglesia en su prístina expresión, la "Mujer en el desierto" de Ap 12, 6. De allí que seguirá su suerte, en concomitancia con los demás acontecimientos esjatológicos dentro del así llamado "Día de Yahvé". 

Estos no son para un futuro incierto, lejano, sino a más tardar para seis años, pudiendo tener su comienzo en cualquier momento con su punto álgido hacia 2017-2018. Esa es la conclusión a la que hemos llegado después de analizar detenidamente las profecías.  Y si no se convencen, lean atentamente las conclusiones a las que arriba el autor de "Le grand réveil",  que desmistifican a la mayoría de las ideas preconcebidas de muchos católicos con respecto a estos temas, en concreto sobre la necesidad de la implantación previa de un "gobierno mundial", de una "moneda única", de una "paz mundial" y de una "religión universal"...

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