lunes, 18 de abril de 2016

A propósito de la Virgen de la Revelación

Circula por internet (inclusive en el habitualmente serio "Rorate Caeli") el texto (*) de un mensaje atribuído a la "Virgen de la Revelación", cuya historia y la de su vidente Bruno Cornacchiola, pueden encontrar aquí.



El presunto mensaje -la fuente del texto, a defecto del original, resulta ser una página en italiano (aquí)- calza muy bien -demasiado bien- con la situación actual después de la publicación de la nefasta Exhortación apostólica "Amoris laetitia". Pero calza tan bien que despertó nuestras sospechas sobre la referida aparición.

Aclaro que el texto no contiene nada intrínseco que permita concluir en su falsedad ( a menos de haber sido inventada por la fuente para la ocasión). En él se habla verosímilmente de Francisco a quien se lo denomina "falso Vicario". Esto ya lo hemos explicado en nuestra entrada "Petrus romanus": en la hipótesis de que Benedicto XVI haya renunciado en forma inválida, Francisco no es Papa, lo que no quiere decir que no ejerza el oficio papal mediante la jurisdicción de suplencia dada por la Iglesia en caso de "error común de hecho o de derecho". Luego se habla sobre cuando "falsificaron el Santo Sacrificio del altar" lo cual es igualmente cierto con el novus ordo. Y también sobre la fallida consagración de Rusia, la que hemos demostrado en nuestra entrada "Fátima requeteinvertida" que resta por hacer. Nada que objetar por allí.

La aparición, por su lado,  parece tener una etapa perfectamente católica durante el pontificado de Pío XII. El mismo año de la aparición, el 5 de octubre de 1947, el Papa Pío XII bendijo una estatua de la Virgen, que fue llevada triunfalmente hasta Tre Fontane por más de cien mil personas. El mismo Papa, el 1º de noviembre de 1950, proclamó solemnemente el dogma de la Asunción de María a los cielos, del cual Ella le había hablado en la primera aparición.

Pero las dudas emergen con la aparición posterior de 1980, puesto que se relata: "María se le siguió apareciendo unas 26 veces más a lo largo de los años. El 12 de abril de 1980, 33 años después de la primera aparición y ante treinta mil personas reunidas en la gruta, en el momento de la consagración de la misa, ocurrió el milagro del sol, durante media hora. El sol podía mirarse directamente sin que dañara la vista y giraba vertiginosamente sobre sí mismo, irradiando diversos colores. El sol apareció como una gran hostia blanca y en el centro se veían las letras JHS para indicar la presencia de Jesús en la hostia blanca de la Eucaristía. Este prodigio se repitió el 12 de abril de 1982" 

Debemos precisar que se trataba de una misa concelebrada del novus ordo (por tanto de la "misa falsificada" según el texto aportado al principio) lo que nos conduce al manido tema de los "milagros" del novus ordo. Ciertamente, pudo tratarse de un milagro para probar la certeza de la aparición, pero ¿qué necesidad había de hacerlo durante una misa novus ordo? puesto que en tal caso y por vía indirecta se estaría demostrando su bondad, lo que no es cierto desde que el nuevo rito es ilegítimo por su ejercicio. 

Asimismo, en 1982 la Virgen se le aparece a Bruno Cornacchiola y le manda construir una "casa-santuario" en honor a la Virgen de la Revelación (santuario que por tanto se dedicará a celebrar el novus ordo), la que se puede ver aquí: 


Luego, otro evento inquietante es el de la falsa vidente María Valtorta, la que "descubriendo la imagen de la Virgen de Tre Fontane quedó perpleja porque tenía cabellos negros cuando ella la había visto siempre rubia. La Virgen María la tranquiliza: en el contexto de la aparición Bruno Cornacchiola vió cabellos 'oscuros' lo que él tradujo por negros. Confía a María Valtorta que no se reconoce en esa imagen suya". Como puede apreciarse, la falsa Virgen que le habla a la falsa vidente no pone en duda la aparición, sólo la circunstancia de la imagen...En el mismo sentido, Juan Pablo II le dice al vidente en 1978: "has visto a la Madre de Dios, tienes que transformarte en un santo!"

En resumen, debemos ser cuidadosos al prestar asentimiento a apariciones supuestamente del Cielo, aunque nos digan alguna que otra verdad. No decimos que la aparición de "Tre fontane" sea falsa, pero sí marcamos las dudas que nos genera la secuela de la misma. Igualmente, no afirmamos que el texto divulgado sea falso, pero sí que debemos hacer un discernimiento: "Examinadlo todo y quedaos con lo bueno" (1 Tes. 5-21)


(*) Aclaración:  aparentemente el texto no es todo él de la Virgen de la Revelación sino que una parte son reflexiones de un sacerdote ("Don Elia") y la otra sí (en negrita en la página que enlazamos) es una transcripción del mensaje. Lo dicho, salvo en lo primero que comentamos, no cambia el análisis que hacemos de la presunta aparición.

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