jueves, 21 de abril de 2016

Razones de fondo y de forma para un reconocimiento unilateral

Se nos ha solicitado que dejemos por escrito las razones esgrimidas como comentario en otras bitácoras que justifican o impelen la aceptación de un reconocimiento unilateral de la FSSPX por parte de Roma.

Aquí las razones de fondo: 

1- Es un deber y es de justicia que la Iglesia reconozca a la Tradición tal cual es.
2- Es un deber el aceptar una orden legítima emanada de la autoridad.
3- Es lo que pretendía Mons. Lefebvre cuando pedía que se le dejara hacer "la experiencia de la Tradición" (obviamente se refería a un ejercicio regular y no al que se vió obligado por las circunstancias)
4- Supone el cese de "estado de necesidad de Mons. Lefebvre" esto es, la necesidad de dar continuidad a la Tradición mediante el reconocimiento de Obispos plenamente católicos.
5- Ad extra: constituye un aliciente para el apostolado, teniendo presente que muchas personas no se acercan a la Tradición por temores (infundados) en relación a la licitud de los Sacramentos impartidos por la FSSPX.
6- Ad intra: constituye una forma de purificación, una división clara entre los que queremos permanecer católicos y los cismáticos de celo amargo. Lamentablemente, no podemos decir que esa separación entre el trigo y la cizaña se haya completado aún.

También comentamos los posibles efectos de este eventual reconocimiento:

El hecho objetivo, en las condiciones apropiadas, será bueno. En cuanto a la respuesta, es probable que no sea de "masas". Como alguien señaló antes, eso no pasó con el "Motu proprio" (otro hecho objetivo bueno). Pero no adjudicaríamos la poca receptividad sólo a una cierta mentalidad moderna que se rebela ante lo solemne y espiritual sino también a las trabas que desde la oficialidad se pusieron a la Misa tradicional. Si lo mismo ocurriera con la FSSPX, al menos ésta debería quedar como está (sin pérdidas). En todo caso, nuestra experiencia con el "Motu proprio" es la del refrán : " a río revuelto, ganancia de pescadores" (de almas). Que no serán muchas, es probable, porque la Tradición seguirá siendo un "resto". Pero el intento bien vale la pena. La mayor o menor receptividad dependerá de la habilidad de los sacerdotes de la FSSPX. Se debe pedir por ejemplo la encargatura de alguna parroquia o a lo menos, la celebración de la Misa tradicional en algún horario en alguna Iglesia importante (como ocurre por ejemplo en el Brompton Oratory de Londres) de manera de reforzar la comunidad.

Y las razones de forma para su aceptación:

En cuanto a la eventual orden -porque es una- de regularizarse para la FSSPX, se debe tener en cuenta que no es discrecional de Roma el otorgar un marco canónico. Es un deber: "no se permitirán los curas vagus.." (anárquicos, ya que estamos en tema) dice el CIC. Y si hay un deber, hay una obligación correlativa a seguirlo por parte de los súbditos. Obligación de la que sólo puede sustraerse el receptor invocando un estado de necesidad o alguna otra causal prevista en el Derecho canónico. Si nos permiten la supervivencia no hay tal "estado de necesidad"; tampoco un "miedo grave", puesto que éste no puede consistir en “sospechas, temor hipotético”, debe ser “inminente y grave” (Diccionario de Derecho canónico, C. Corral, José Ma. Urteaga, p.39)

Lo que pueda pasar una vez que se obedezca es otra cuestión. Nosotros mismos hemos dicho que los Franciscanos de la Inmaculada se encontraron ante un "estado de necesidad" por la prohibición de oficiar en exclusividad la misa tradicional. Pero resulta que ellos no hicieron lo que deberían haber hecho: acercarse, como comunidad o individualmente, a la FSSPX. Por ello, su caso no es de recibo. De ocurrirle algo similar a la FSSPX, ella misma debería invocar la causal de justificación apropiada a la situación.

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