miércoles, 20 de abril de 2016

De exilios y desiertos


La excelente Carta del P. Schmidberger ha provocado, como podía esperarse, la reacción de los cismáticos. Dicha reacción es proporcional a la verdad de los dichos. Cuantos más aciertos, más rabia.

Nada hay para reprochar a las consideraciones de quien fuera en su tiempo Superior General de la FSSPX por mandato del mismísimo Mons. Lefebvre: la distinción entre el cargo (papal) y la persona que lo inviste, la FSSPX como "signo de contradicción", la respuesta a las objeciones a un reconocimiento por parte del Papa, etc.

Sólo queremos hacerle una precisión a su afirmación de que "en 1975 la Fraternidad fue enviada al exilio". De hecho, es lo que podría pensarse a primera vista. Pero en nuestra exégesis de las Escrituras ello no es así, tanto que la huída al desierto del remanente fiel no es paralela a la "suspensión a divinis" sino al momento de su surgimiento.

En efecto, el "hijo varón" nace y al instante es "arrebatado para Dios y su trono" (Ap 12, 5-6). Esta última expresión es sinónimo de poner bajo su protección. La escena se repite unos versículos más adelante (14) donde a la Mujer se le dan "dos alas de aguila grande para que volase al desierto", tal como ocurrió con la travesía del desierto por los hebreos (Ex. 19, 4 e Is 40, 31). Allí se nos dice que la Mujer (remanente fiel) es sustentada en el desierto "por un tiempo y (dos) tiempos y la mitad de un tiempo", lo cual nos remite a Dn 7, 25 y 8, 14. Es interesante notar que para Fillion el sentido es "hasta la Parusía de Cristo" ...

Las citas, a su vez, refieren a la Supresión del Sacrificio, por tanto no es en 1975 que el remanente fiel vuela al desierto sino en 1969-1970, fecha en la que precisamente nació la FSSPX, erigida canónicamente el 7 de noviembre de 1970.

De ello puede concluirse: 1) el comienzo del "exilio" de la FSSPX no ha sido en 1975 (ni en 1988...) sino en 1970. Como dijimos en alguna oportunidad: el "desierto" no es un lugar "acanónico", ni tampoco un lugar físico (el desierto de Moab u otro) sino un lugar de protección divina, esa a que alude el P. Schmidberger en la parte final de su Carta; 2) el final del "exilio" de la FSSPX no tiene que ver con un eventual reconocimiento canónico, si bien nada impide que Dios pueda hacer coincidir ambos eventos.

Pero en este último caso, no habrá tiempo para constatarlo, porque "las potencias de los cielos serán sacudidas" (Lc. 21, 26)

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