miércoles, 26 de agosto de 2015

El caballero que gobierna tergiversa


Rioult: de origen germánico, Ridwald (Rid= caballero + wald=que gobierna)

Pero más se parece a ésto: "Digo pues, que con todo su acompañamiento, llegó Sancho a un lugar de hasta 1.000 vecinos, que era de los mejores que el Duque tenía. Diéronle a entender que se llamaba la Insula Barataria, por lo barato con que se le había dado el gobierno".

Dice por allí, tratando de buscar la paja en el ojo ajeno (revista interna de la FSSPX “Cor unum” de agosto de 2015): "El peligro que acecha a la Fraternidad sería entonces el de combatir demasiado el Vaticano II. Pero ¿quiénes son los cofrades que se limitan a fustigar cada domingo los errores del Vaticano II”¿No es esto lo caricaturesco? Se combate un defecto que no existe pues, en nombre de una pretendida fidelidad a la gracia y al deber de estado, se justifican implícitamente los silencios oficiales y escandalosos sobre ciertas“consecuencias trágicas del Concilio”

Primera tergiversación, puesto que el "silencio oficial y escandaloso..." adjudicado a Mons. Fellay no es tal sino todo lo contrario. Este afirma: "Ciertamente no se trata de descuidar la gravedad y las consecuencias trágicas de este Concilio, sino más bien de estimar correctamente los medios que necesitan nuestros fieles para trabajar por su salvación y de procurárselos efectivamente”.  Tiene presente la "gravedad" del Concilio y califica a  sus consecuencias de "trágicas", buscando cómo remediar en la práctica dicha realidad. Estos quijotes hablan pero ¿qué hacen en la práctica? Acto seguido, el caballero cita a Mons. Lefebvre pero la cita es de 1976 cuando era necesario "desmistificar el Concilio", pero habiendo pasado casi cuarenta años se supone que ese Concilio ha quedado ya desmistificado...Sobre la supuesta "exculpación" a Francisco, el mismo caballero cita a Mons. Fellay que no exculpa "el espíritu de las reformas del Papa Francisco" en relación al falso concepto de misericordia. Pero a lo que se refiere Mons. Fellay en esta carta es a que el Papa no ha zanjado oficialmente la cuestión por pronunciamientos de su magisterio, i.e de permitir la comunión a los divorciados vueltos a casar.

Segunda tergiversación: se trae una frase trunca (lamentablemente no hemos podido dar con la carta original, seguramente filtrada por los secuaces del caballero) respecto de la misa antigua y de la valoración que le merecería a Francisco. Y en este punto ha habido ambivalencia, puesto que por un lado "permite la explosión" de los Franciscanos de la Inmaculada (llama la atención la súbita preocupación  por parte del caballero respecto de este grupo calificado por él como "comunidad conciliar", el cual de hecho consideró no estar ante un "estado de necesidad" cuando se le prohibió la celebración del vetus ordo) y por otro reconoce como de "derecho pontificio" en Argentina a la FSSPX...Ambivalencia que excluye una preocupación o fijación con el tema, a lo que se refiere Mons. Fellay.

Tercera tergiversación: sobre la posición de Mons. Lefebvre en relación a las autoridades romanas. Se trae a colación, como siempre, las palabras que pronunciara tras el desencuentro de 1988, las que rechazan el "diálogo" en miras de un "acuerdo" pero no la aceptación de un reconocimiento unilateral perfectamente legítimo y al que se debe aspirar. La catolicidad de las autoridades no es la que está en juego en este caso, sino su potestad para mandar cosas legítimas, que es lo que oculta el gobernante de Barataria. Alude luego a las visitas romanas, las que entran dentro de esas facultades legítimas de que hablamos y llega al colmo de atacar las "palabras que no significan nada" (ironía que denota impotencia para rebatir lo que se dice) de Mons. Fellay: "Nosotros ponemos como condición “sine qua non”, antes de toda regularización canónica, la aceptación por parte de estas autoridades de nuestra identidad católica, con la garantía que no se nos obligará a adoptar este espíritu y estas reformas” con una cita de Mons. Lefebvre ¡que dice exactamente lo mismo!: "No somos nosotros los que debemos firmar algo. Son ellos que deben firmar, garantizar que aceptan la doctrina de la Iglesia. Ellos quieren nuestra sumisión, pero no nos dan la doctrina”

Cuarta tergiversación: sobre el juicio de los romanos respecto de las reformas conciliares. Nuevamente, no se distingue el hecho de que "la autoridad confirme oficialmente"  (se entiende,  por un acto magisterial) el carácter no vinculante de esas reformas con declaraciones hechas por los interlocutores, aun por  los mismos Pontífices, en cartas o revistas. Y se recurre, falseando una vez más el pensamiento de Mons. Lefebvre, al argumento de que es un deber el separarse de la "Iglesia conciliar", puesto que él lo decía en el aspecto doctrinal, no en el disciplinar. La "Iglesia conciliar" no es otra Iglesia sino el modernismo en la Iglesia, como bien decía Mons. Fellay y que cita el caballero como queriendo ver una contradicción: "“En cambio, nosotros nunca quisimos pertenecer a este sistema que se califica a sí mismo de Iglesia conciliar y que se define por el Novus Ordo Missae, el ecumenismo indiferentista y la laicización de toda la sociedad. Sí, no tenemos parte alguna, nullam partem habemus, con el panteón de las religiones de Asís".

Termina su panfleto el caballero  conminando a los destinatarios a la deserción, diciéndoles que son bienvenidos a la ermita u otra parte...de Barataria.

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