sábado, 8 de agosto de 2015

Memorándum esjatológico-profético


Muchos saben o perciben que está cerca el "resplandor de su venida", el Juicio de las naciones, el gran Juicio del valle de Josaphat o la última batalla de "Armagedón".

Lo que no todos logran visualizar es el alcance de dicho evento. Así por ejemplo se han divulgado recientemente unas supuestas palabras de la Hna Lucía (en carta al Cardenal Caffara) y que algunos amigos han asumido como ciertas, por las que habría advertido que la "batalla final entre el Señor y el reino de Satanás será acerca del matrimonio y de la familia...esta es una cuestión decisiva". 

Me permito dudar de que estas palabras sean de la verdadera Hna. Lucía.  En efecto, parafrasea lo de la batalla final que la verdadera Hna. Lucía refirió al P. Agustín Fuentes en 1957, en donde esa batalla final se enmarca en los últimos tiempos, esto es, la batalla entre Cristo y el Anticristo. Esto no quiere decir que la batalla por la familia y por el matrimonio no sean importantes, pero no constituyen el centro de la batalla final, que en tal caso queda reducida a una batalla por el orden natural, cuando en puridad, la última batalla es de orden sobrenatural, se pelea antes que nada en el Cielo y desemboca en la tierra: "Entonces se entabló una batalla en el cielo: Miguel y sus Angeles combatieron con el Dragón. También el Dragón y sus Angeles combatieron, pero no prevalecieron y no hubo ya en el cielo lugar para ellos. Y fue arrojado el gran Dragón, la Serpiente antigua, el llamado Diablo y Satanás, el seductor del mundo entero; fue arrojado a la tierra y sus Angeles fueron arrojados con él" (Ap.12, 7)

Esa batalla, reminiscencia de la batalla del Génesis, se prosigue en las respectivas simientes (la de la Mujer y la del Dragón). Allí tenemos al "Hijo varón", que no es otro que el remanente fiel, representado asimismo en los 144000 que vienen a ser el equivalente de los "siete mil, cuyas rodillas no se doblaron ante Baal, y cuyas bocas no lo besaron" (1 Reyes 19:18), encuadrados por el profeta Elías (ya volveremos sobre él).

Pero aquí también, los "exégetas" de todo pelo se apresuran en negar la realidad. Nos llama la atención cómo proyectan todo para le futuro, cuando está todo o casi todo ante sus ojos. 

Citemos de los comentaristas del blog "Amor a la 'verdad'": "Durante la primera mitad de la semana, el Hijo de Iniquidad buscará consolidar su hegemonía planetaria, durante la segunda mitad, ejercerá su poder efectivo de manera universal y desencadenará la última y gran persecución contra la Iglesia, conocida como « la gran tribulación », acompañada ésta por la predicación de Enoch y Elías, quienes ejercerán su ministerio durante el imperio global anticrístico, y luego serán ejecutados en Jerusalén (Ap. 11, 8)". Asombroso, para este comentarista no estamos viviendo al presente la "gran tribulación"...

Otro comentarista afirma: "Si el Anticristo aparece en 2015 duraría 3 años y medio, o sea antes de 2021, porque tengo entendido que el Anticristo tendrá medio reinado en la sombra y otro medio en lo público, pues planeará la guerra de Oriente para su salida pública, saliendo con un pacto de paz con el que parará la destrucción y el mundo le abrazará". La fecha de 2021 es dada por el autor del blog, no se sabe bien con qué fundamento y de ahí el razonamiento del comentarista. En realidad, la fecha de 2021 sí es profética, porque desde la fecha de supresión del Sacrifico son 52 años, al igual que la otra primera mitad (desde 1917). Hacemos notar que en el calendario azteca los 52 años significaban un ciclo de tiempo y aunque no demos crédito a sus cálculos, sorprende esa cifra y la circunstancia de que la Virgen María de Guadalupe se haya aparecido en tierras aztecas representada con una luna bajo sus pies, tal como en Apocalipsis. No obstante, sabemos que los tiempos "serán acortados" y otras fechas proféticas nos interpelan antes: sobre fin de este año y hacia los años 2017-2018.

Un tercer comentarista se explaya: "Nos esperan grandes combates. Yo pienso que la fortaleza de los últimos fieles va pareja con la Visibilidad completa de la Iglesia Católica. Es necesario que la Iglesia entre al Milenio guiada por su Cabeza Visible, por eso creo que entre los últimos combates está el no rendirnos antes las dificultades que pone el enemigo para que tengamos un Papa. Los Dos Testigos llevarán las almas a la Iglesia, y es el Papa y la Jerarquía unida a él quienes recibirán a los conversos: los judíos y los gentiles. Estamos al final de Filadelfia, el Falso Profeta existe, el Inicuo está creciendo entre las sombras, “cuerno pequeño que se hace grande”, y el Diablo sabe que le queda poco tiempo. Los acontecimientos se precipitarán cada vez a mayor velocidad, debemos conservar “las lámparas encendidas para la llegada del Esposo a las Bodas”. Seguimos en tiempo futuro y curiosamente para un sedevacantista, se le despierta la necesidad de hacer aparecer -de la nada- la "Cabeza visible" que niega al presente. Y por construirse una realidad diferente de la FSSPX, no quiere ver en ella a ese Testigo del fin de los tiempos, con el espíritu de Elías, cuya función principal consistió en restablecer el altar: “Entonces dijo Elías a todo el pueblo: Acercaos a mí. Y todo el pueblo se le acercó; y él arregló el altar de Jehová que estaba arruinado” (1 Reyes 18:30). Acompañado en su función por el espíritu de penitencia de Enoch el cual "fue trasladado al Paraíso, para dar la penitencia a las gentes" (Ecl 44, 16), que es la rama monástica unida a la dicha Fraternidad sacerdotal.

Resumiendo, la batalla final se está librando en las almas -es una batalla de orden espiritual aun cuando el enemigo recurre en ocasiones a matar los cuerpos, lo vemos especialmente en Medio oriente- y su campo son todos los ámbitos de la sociedad, no sólo el familiar, sino también el político, social, religioso...especialmente éste último: "Padre, el demonio está librando una batalla decisiva contra la Virgen; y como sabe qué es lo que más ofende a Dios y lo que, en menos tiempo, le hará ganar mayor número de almas, está tratando de ganar a las almas consagradas a Dios, ya que de esta manera también deja el campo de las almas desamparado, y (el demonio) más fácilmente se apodera de ellas". 

Pero, a un mal inmenso corresponde un remedio de igual naturaleza:  “Cuando viereis, pues, la abominación de la desolación, anunciada por el profeta Daniel, estar en el lugar santo (¡el que lee, entienda!), entonces los que estén en la Judea huyan a los montes... Rogad que vuestra fuga no sea en invierno ni en sábado, porque habrá entonces tribulación grande, cual no la hubo desde el comienzo del mundo hasta ahora, ni la habrá. Y si no se acortaran aquellos días, no se salvaría hombre viviente; mas en atención a los elegidos serán acortados aquellos días” (Mt. 24 15, 20-22)

2 comentarios:

  1. Tan sólo una aclaración: no me queda del todo claro que la expresión "serán acortados aquellos días" no sean más que un recurso literario, de los cuales la Biblia es pródiga (pienses, por ej: en "Dios se arrepintió") que hace referencia a que los últimos tiempos no van a ser ni más ni menos largos que los necesarios para que los elegidos pasen la prueba sin sucumbir en la batalla. Por eso creo que los tres tiempos y medio se respetarán escrupulosamente, pues nada en Dios es puesto desde el principio sin saber su medida exacta.

    Respecto de la alusión a la Virgen de Guadalupe, supongo la imagen debe haber sido inspirada en la parturienta, que incluso la liturgia siempre ha querido asociar a la Virgen María. No obstante eso, tengo mis serias dudas de que se trate de una imagen sobrenatural, cuando no existe siquiera constancia histórica del Indio Juan Diego, ni es tan siquiera mencinado en las memorias del obispo Zumárraga, cosa inexplicable de tratarse de un hecho histórico, dada su relevancia.

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  2. Estimado Francisco:

    Sí, los "tres años y medio" "42 meses" "2300 tardes y mañanas" se cumplirán tal cual y en sí mismos ya contemplan el acortamiento de la persecución. Cuando aludo a que podríamos pasar de un término mayor (2021) a otro menor (2017-2018)me refiero precisamente a lo que ud. apunta, a la dificultad en la prueba que ya ha alcanzado el clímax.
    En relación a Guadalupe, tengo presente que ninguna revelación privada es de Fé, pero también y si la aparición es cierta, nos podemos privar de gracias y ayudas puntuales (ej. medalla milagrosa, escapulario, devoción Sagrado Corazón o del Inmacualado Corazón)a más no ser la de una invocación que sería agradable al Cielo. No tengo estudiada a fondo la aparición de Guadalupe (hay un buen resumen en ewtn: https://www.ewtn.com/spanish/Maria/guadalupe.htm), a la que creo verdadera especialmente por los milagros constatados en la tilma con ayuda microscópica (coloración, etc) y por la declaración mediante una Bula papal como "Patrona de México" en 1754.
    Saludos

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