lunes, 12 de septiembre de 2016

El "mensaje de Elías" (sic) a...Elías



Nunca vimos una tergiversación o inversión tan marcada como en la entrada del blog "Sursum corda" titulada por su autor  como "El mensaje de Elías. Respuesta a un lefebvrista" . Título por demás desafortunado, por lo que diremos a continuación y llamativo en una persona que ha dado muestras de inteligencia y de una eficaz defensa de la Fé en otros campos, por ejemplo, frente a la herejía protestante...

Se trata de la "respuesta" a la entrada de nuestros amigos del blog "Hacia la verdadera cristiandad" que destacaba las dos notas predominantes en la FSSPX en el momento crucial que vive en espera de un justo reconocimiento romano: "Identidad y confianza".

La nota pretende ser un "llamado a nuestros hermanos que están en el error a seguir a Dios, al Señor, al Unico y a permanecer fieles dentro de su pueblo" (sic seg) y de allí el recurso al profeta veterotestamentario.

Como hemos demostrado en esta bitácora, ya desde la primera época, hay un sólo candidato para reunir las características de los "dos Testigos apocalípticos": la FSSPX como Elías y las "comunidades amigas" como Enoc. Para muestra, nuestras entradas: "La balanza del Santuario", "Memorandum esjatológico-profético", "Y se pusieron de pie", "En el monte Horeb", "De exilios y desiertos"...

Tanto es así, que un comentarista del blog "Sursum Corda", que no somos nosotros, ni lo conocemos, ni es mandatado por nosotros  pero que quizás ha sido lector nuestro, le espeta: "A mi me parece lo contrario, creo que [el autor del blog] derrapó con el Apocalipsis...".

Desglosando la entrada, la primera parte alude a la distinta categorización del desvarío sedevacantista: usurpacionistas, sedevacantistas, sedeprivatistas, conclavistas, mentevacantistas, ritualistas, etc; la segunda, a los esfuerzos realizados por la FSSPX  ya desde los tiempos de Mons. Lefebvre para ser reconocidos por Roma, lo cual es perfectamente legítimo desde que se tiene a los Papas por verdaderos; la tercera, a una acusación a la FSSPX de ser "semi-modernistas" (sic ter), por el sólo hecho de considerar que la única Iglesia de Cristo se encuentra enquistada de modernismo; la cuarta a una consideración de tipo esjatológico: que con la llegada de la apostasía (Juan XXIII) la Sede está "usurpada", calificativo que el autor reivindica para sí (y que es contestado por los "sedevacantistas", como el autor del blog que no-ama-la-verdad).

Llegados a este punto nos vemos obligados a preguntarles a los referidos bloggers en qué quedó el dogma de que "habrá perpetuos sucesores en la cátedra de Pedro" y el de que éste último fué constituído "Cabeza visible de la Iglesia militante" (¿es que acaso fuimos dispensados de militar porque llegó la apostasía?) y cómo se gobiernan los católicos hoy ante situaciones diarias (a quién acuden o deberían acudir para dilucidar cuestiones que los incumben como católicos) y, por caso, a cuál de todas esas categorías de "sedevacantismos" o "usurpacionismos" deberían obedecer...

Pero la respuesta es que este desvarío se parece cada vez más al cisma protestante, tal como lo admite la misma entrada al contraponer la autoridad de Mons. Fellay con la de Cristo, mediante la cita de Hech 4, 12, como si aquél no tuviera la calidad de Obispo a quien debemos escuchar por mandato divino: "El que recibe al que yo enviare, me recibe a mí (Jn 13,20)", "El que a ustedes oye, a mí me oye (Lc 10,16)","Yo les digo: todo lo que aten en la tierra, será considerado atado en el cielo, y todo lo que desaten en la tierra, será considerado desatado en el cielo (Mt 18,18)",  "Jesús les volvió a decir: «La paz esté con ustedes. Así como el Padre me envió a mí, así yo los envío a ustedes». Dicho esto, sopló sobre ellos: «Reciban el Espíritu Santo; a quienes ustedes perdonen, queden perdonados, y a quienes no libren de sus pecados, queden atados» (Jn 20,21-23)"

2 comentarios:

  1. Creo que lo hemos comentado en otra oportunidad: detrás de todo este supuesto lefebvrismo "ortodoxo" hay sólo sedevacantismo puro y duro, aún cuando no lo quieran reconocer. En el fondo, o hay un problema intelectual o, lo que es peor, volitivo, al no querer aceptar lo que en consecuencia corresponde conforme al estatus de auténtica autoridad canónica.

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