viernes, 10 de septiembre de 2021

Etiquetas III

Una aclaración previa, en la presente secuela, suprimimos dos de las anteriores "etiquetas" ("acuerdismo" y "resistencia")  por carecer de actualidad y las sustituímos por la de "Neo tradis" (aunque a decir verdad, aquéllas "etiquetas" dicen relación con ésta, por otros motivos que veremos a continuación).

1- "Neo tradis"

Los así llamados "Institutos tradicionales" (Fraternidad San Pedro, Instituto Cristo Rey, Fraternidad San Felipe Neri, Instituto del Buen Pastor entre otros) emitieron un lamentable comunicado en respuesta al motu proprio "Traditionis custodes".  Es lamentable  porque no va a las causas  (aun cuando se puedan lamentar las consecuencias) y protesta aferrarse a los principios que trajeron estos males o peor aún, condesciende con ellos: «Reafirmamos nuestra adhesión al magisterio (incluido el del Vaticano II y lo que sigue) según la doctrina católica del asentimiento que le corresponde», se lee en el comunicado. Adviértase que no es la "lectura a la luz de la Tradición" (que podría 'salvarlos' a ellos pero no los exime de denunciar o criticar los errores que en él se encuentran), ni la mentada "hermenéutica de la continuidad" (una forma de hacerle decir al Concilio lo que éste no dijo, esto es, una falsedad que pretende disculpar a sus autores). No, en este caso, se dice que se presta un "asentimiento" (para un Magisterio "mere auténtico" no vinculante en caso de presentar errores) que supone o implica aceptación (poco importa si es solo al nivel privado o del fuero interno). Como corolario, aceptan el "birritualismo", contrariando el deseo explícito de la "Bula Quo primum tempore" en el sentido de que hubiera "un sólo rito" en la Iglesia latina, condescendiendo con el rito equívoco y vulnerador de la doctrina "de fide tenenda" que implica -entre otras- la de no separar el tabernáculo del altar. Por fin, la plañidera de dirigirse al Papa con sus mismos argumentos (apelando al "diálogo" y a la "misericordia") como si éstos no constituyeran meros vocablos carentes de sustantividad tendientes a desfigurar la  doctrina genuina en relación a ambos.

2- Papado

Se rumorea de que al Papa le quedarían pocos meses en su oficio, bien sea por motivos de salud o de renuncia voluntaria. Lo cual, en forma subliminal (consciente o no) como que se desea por parte de quienes vierten la noticia. A esto decimos y reiteramos (lejos de la fijación de algunos) de que Francisco no es el peor de los Papas conciliares.  A vía de ejemplo, el reciente Motu proprio no hace más que retrotraer las cosas a 1969-1970, cuando Pablo VI suprimió de hecho la liturgia tradicional y la sustituyó por el rito equívoco.  Rito que tuvo su plena expansión en el largo pontificado de Juan Pablo II, el cual "excomulgó" a quienes querían mantener el rito inmemorial, y rito que fue celebrado siempre por Benedicto XVI pese a su declarada "simpatía" por lo tradicional, creando perplejidad entre los fieles.

3- Fátima

Las apariciones y sus mensajes han quedado sepultadas en el olvido por parte de las autoridades modernistas y,  nos parece a nosotros, han sufrido también cierta marginación en ámbitos más tradicionales, Sin embargo, la promesa del "triunfo" final sigue estando allí, junto con la discutida "séptima aparición" allí mismo dónde ocurrieron los acontecimientos (Cova da iria). A la vista de la realidad -cotejada con la interpretación que hacemos del Apocalipsis- pensamos que la "aniquilación de muchas naciones", no es otra cosa que el resultado del "Juicio de las naciones" y de que a raíz de este o en ese contexto, el Papa sobreviviente haría la consagración de Rusia en las condiciones pedidas por la Virgen. La expresión "al fin" vendría a coincidir pues con el "fin del tiempo de los gentiles" y la entrada de la "totalidad" de éstos a la Iglesia, seguida en forma inmediata por la conversión de los hebreos (Rm 11, 25).

4- Apocalipsis

Hemos actualizado el Album con unas pequeñas notas en relación a los "tres heraldos de los juicios de Dios"  en el capítulo XIV. Seguimos manteniendo reserva en cuanto a los componentes del "misterio de iniquidad". En relación a ello y a la actualidad, recomendamos un artículo de Juan Manuel de Prada sobre la "marca de la bestia" y su supuesta identificación con las vacunas del covid-19. Sabemos que el final de las Bestias se aproxima, pero debemos precisar, respecto de lo informado en la misma "etiqueta" de la entrada segunda, de que no habrá "reivindicación" de los Testigos, no al menos en el sentido que podría dársele en nuestra interpretación anterior sobre estos personajes: la "resurrección"  de éstos "a la vista de sus enemigos" aconteció con el nacimiento de la FSSPX, luego de que los enemigos de la Iglesia se figuraran que la "Iglesia pre conciliar" estaba "muerta". El final de los "1260 días" simbólicos nos depara en cambio una multiplicidad de eventos de altísima repercusión: los relatados en la etiqueta que precede ("Juicio de las naciones" a manera de "siega": "Mete tu hoz, y siega; porque la hora de segar ha llegado , porque la mies de la tierra está madura" Joel 3. 13, Ap 14, 20), la "purificación del Santuario" (Dn 8, 14)  y la instauración del Reino mesiánico. 

miércoles, 25 de agosto de 2021

Valiente y sincero testimonio de un Sacerdote diocesano

Hemos descubierto hace poco este canal de apostolado católico tradicional. Y contrastando con otros ejemplos de 'neo tradis' que aún no han soltado todo el lastre del conciliarismo, en este caso el progreso hacia la Verdad viene siendo órganico, como el que debería tener la liturgia, esto es, uno que incorpore verdades al saber pero que no retroceda. 

No decimos que el responsable del canal, Luis Román, o lo mismo el P. Michael Rodriguez de la diócesis de El Paso (Texas), hayan llegado ya a puerto, pero lo vienen haciendo, como decimos, sin retroceder. De hecho, ambos nacieron en el ambiente novusordiano, pero fueron sacando,  con ayuda de la Gracia, las conclusiones que la realidad les imponía; y en el caso del Sacerdote, le fue de mucha utilidad un instructivo que le enviara la FSSPX a todos los Sacerdotes diocesanos explicando cómo celebrar la Misa tradicional. Y de la celebración de esa santa Misa no se vuelve, como lo aclara el Padre Rodriguez en el video que les presentamos a continuación.  



En paralelo, esta postura los ha llevado a sacar la conclusión obvia: Mons. Lefebvre tuvo razón al consagrar Obispos para perpetuar la Santa Misa nunca abrogada (pero prohibida de hecho) y la situación actual con el Motu proprio "Traditionis custodes" es exactamente la misma, lo que lleva a decir al P. Rodriguez que una eventual penalidad de parte de las autoridades, carecería de validez. 

Su pensamiento, gracias a Dios, es compartido por otros Prelados y de él se hacen eco portales como "Rorate Caeli" o "Adelante la Fe". Una muy buena evolución, que va separando el trigo de la cizaña, y hace rabiar a las "mechas humeantes" (o apagadas, como prefieran), que los cataloga como "filolefebvristas"... 

lunes, 23 de agosto de 2021

Los del "Non serviam" y sus modelos de "heroicidad"

En otra ocasión hemos subrayado la raíz común (a ex neocones devenidos en tradis y a ex tradis cismáticos) como siendo de origen farisaico.

Pues bien, una confirmación de ello la tenemos en la reciente entrada del blog "Non serviam" de los pseudo resistentes, la cual pretende ser laudatoria de un Sacerdote diocesano de la Diócesis de Alajuela, al noroeste de Costa Rica, quien oficiaba Misa tradicional y  luego de promulgado el Motu proprio "Traditionis custodes" fuera suspendido por su Obispo y que, de resultas, se decidiera por oficiar la Misa Novus Ordo... pero eso sí, "ad orientem" y "en latín"...motivando que su Obispo (conciliar, afín al Papa Francisco) lo enviara a un Instituto en México para su acompañamiento espiritual y psicológico.

No conocemos el periplo del referido Sacerdote ni si su doctrina era la doctrina católica "íntegra" -lo que implica que fuera anti errores del Concilio Vaticano II- pero si sabemos que ante el injusto "Motu proprio" se decidió prontamente por una farsa, condescendiendo con el rito no católico, equívoco y desvirtuador del Santo Sacrificio de la Misa. Cuando la opción la tenía de allegarse al bastión de la Tradición, la Fraternidad San Pío X, con Sacramentos válidos y lícitos y en perfecta conformidad con la doctrina y liturgia de siempre y con presencia en el país. 

Lo peor de la nota del "Non serviam" es que su "fuente" es la archi modernista agencia de prensa "Aciprensa"... la cual en más de una oportunidad atacó a la Fraternidad San Pío X y a la figura de su fundador, el santo Arzobispo francés Marcel Lefebvre, del cual el referido blog y sus representados de la pseudo "resistencia" dicen ser sus herederos "más puros"...

Pero quizás esta entrada laudatoria de semi tradis y semi conciliares no sea otra cosa que una consecuencia del pensamiento del líder de los pseudo "resistentes", Monseñor Williamson, el cual ya nos demostrara su "amor súbito" por los neo tradis y nos dijera que se puede asistir al novus ordo si "nutre la fe" del que asista y que no descartara la existencia de "milagros" en el mismo...

En esto, los "resistentes" parecen querer identificarse con las palabras de un Sacerdote semi-conciliar, el P. Daniel-Ange, el cual "tiembla" ante la posibilidad de que algunos Sacerdotes perseguidos por oficiar la Misa tradicional, se vean "tentados" de acercarse a la FSSPX  y destaca la "heroicidad" de aquellos que, en 1988,  se desmarcaron de Mons. Lefebvre...

lunes, 26 de julio de 2021

El Novus Ordo Missae en el centro de la cuestión



En el centro de la cuestión generada a raíz del Motu proprio "Traditionis custodes" está el de la legitimidad o no del Novus Ordo Missae promulgado por Pablo VI en 1969. Tanto por el hecho de que se opondría a la teología subyacente en la Misa tradicional como por el hecho de que es el que se quiere imponer como única "lex orandi" en el rito latino de la Iglesia católica.

Ante todo debemos admitir que la ilegitimidad del Novus Ordo Missae que sostenemos, no es algo fácil de percibir en el común de los católicos, ni siquiera entre los más avisados. En lo personal, no fue suficiente que se nos advirtiera sobre el peligro que suponía para nuestra Fé.  Con algo de presunción, pensábamos que la asistencia al Novus Ordo no era capaz de lograr ese propósito. Y siempre quedaba a resguardo, como excusa, lo de la Misa (Novus Ordo) "bien celebrada". 

Luego, más tarde, sobrevino una lectura que nos abrió los ojos, acompañada por el convencimiento con que se sostenía y respaldaba la postura de la ilegitimidad por los propios Sacerdotes de la FSSPX y finalmente, un descubrimiento de que todo esto ya estaba dicho y pre-dicho en las Escrituras, con el nombre de "Supresión del Sacrificio perpetuo y colocación de la abominación de la desolación en el lugar santo" (Daniel 12, 11).

Aún así, quedaba un escollo, de orden puramente de derecho, de la ley divina y de la eclesiástica: ¿cómo es posible que un rito promulgado por la Iglesia contenga o bien algo contra la Fe o sea malo por sí mismo? Maxime que el Magisterio lo negaría, como ser  "Auctorem fidei" de Pío VI, que condena el hecho de que se someta a examen la "disciplina aprobada por la Iglesia...como si la Iglesia que es regida por el espíritu de Dios, pudiera constituir una disciplina no sólo inútil...sino también peligrosa o perjudicial" o "Quo graviora" de Gregorio XVI,  al preguntarse si la Iglesia que "es columna y sostén de la verdad...pudiera ordenar ...lo que podría redundar en detrimento de la salud del alma o al desprecio o perjuicio de un Sacramento instituído por Cristo".

La Enciclopedia Católica de 1909  sostiene como siendo opinión común de los teólogos, la de que las normas de disciplina general, tendrían una infalibilidad negativa pero no positiva. Las bases o presupuestos para esta opinón común radicarían en el hecho, que vamos a señalar acto seguido, de que las mismas podrían estar cubiertas por la infalibilidad del Magisterio. Lo de la 'positividad' no logramos entenderlo, por cuanto, por más que algo no sea reputado como herejía, si finalmente conlleva potencialidad de error o daño para las almas, no tendría sentido alguno.

Así pues, es necesario volver una vez más a la infalibilidad papal. Sólo así se interpretan correctamente las aserciones papales que acabamos de citar. En este sentido, lo primero que advertimos es que una  ley litúrgica no sería, en principio,  expresión del Magisterio extraordinario, por cuanto no "define una doctrina en materia de fe o moral" (Concilio Vaticano I),  pero sí podría ser expresión del Magisterio ordinario infalible, en la medida de su innegable vinculación con la Fe (por aquello de "Lex orandi, lex credendi"). Ahora bien, este se expresa por "sentencias definitivas" que buscan zanjar una cuestión y que requieren el consentimiento universal y constante. 

Hacemos un paréntesis para establecer, en base a estos criterios, la naturaleza de la Bula "Quo Primum tempore" de San Pío V, lo que no es apartarnos del tema, ya que la promulgación del Novus Ordo podría haber incurrido en una negación del Magisterio infalible anterior. Esta Bula sería a primera vista disciplinaria, pero se podría decir que es Magisterio ordinario infalible, ya que es evidente que el Papa emitió una "sentencia definitiva", autorizando la Misa "a perpetuidad"* y prohibiendo su alteración. Por otro lado, la misma fue aceptada por todo el orbe católico y eso hasta 1969. Al haber sido algo que se creyó siempre y en todo lugar, obliga a sus sucesores. Claro que podrían hacerse agregados o supresiones orgánicas (que dejen subsistente el cuerpo de la Misa), tal como ocurrió hasta 1969. En el Novus Ordo los cambios no fueron orgánicos sino una construcción nueva, y no fueron aceptados por todos.  

Estos señalamientos hablan de un género de ilegitimidad, que no es de origen, puesto que, como dijimos, los Papas pueden hacer modificaciones a la liturgia, pero sí es de ejercicio, por cuanto una ley nueva no puede ir contra el Magisterio infalible anterior, que expresa la Ley divina (cómo quiere Dios que lo adoremos) y la ley eclesiástica. Y lo mismo que decimos para el Novus Ordo Missae de 1969 lo decimos para el Motu proprio "Traditiones custodes". 

Ahora bien, esta ilegitimidad del Novus Ordo, también se explica por el hecho de que no mira al bien común, y esto nos lleva a poner de manifiesto los motivos sustanciales que dan cuenta de ello, que ameritan que estemos en presencia de "aquello que causa desolación". Y ellos responden al hecho innegable de que es un rito equívoco (tal como lo dejó dicho el P. Calmel) que puede entenderse de manera protestante. Para ello no es necesario recurrir a estudios complejos como el "Breve examen crítico" firmado por los Cardenales Ottaviani y Bacci. Basta con visualizar que en el lugar del altar se ha colocado una mesa, por lo que cualquier fiel pudiera pensar que allí se va a realizar sólo una Cena y no un Sacrificio. Este tema de la mesa no es menor, por cuanto es considerado como el error del "arqueologismo", condenado por la Encíclica "Mediator Dei" de Pío XII, junto con el "uso de la lengua vulgar" o el "traslado de fiestas para una fecha diversa". 

Hemos dejado especialmente de lado el tema de la validez del nuevo rito, el que consideramos prima facie como subsistente a pesar de los cambios sufridos, si bien pudiera pensarse que, dada la nueva eclesiología que subyace en el nuevo rito, la "intención" del Sacerdote pudiera en ocasiones verse comprometida. A la vez, el descuido de las rúbricas y la inventiva a que se deja librado, pudiera implicar el uso de materia no apropiada para la confección del Sacramento.

En resumen, el Novus Ordo no es expresión del Magisterio extraordinario u ordinario infalible, desde que no se quiso imponer en forma definitiva ("a perpetuidad" o bajo anatemas) y puesto que contradice el Magisterio anterior (no es lo que "se creyó siempre") y que no fue aceptado "por todos" ** al momento de su promulgación (por caso, se opusieron a él el P. Calmel ya citado, el P. Gommar de Pauw, el propio Monseñor Marcel Lefebvre, etc). No es rito católico y por tanto, no obliga al fiel.


* el término "a perpetuidad" no es sinónimo, técnicamente, de irreformable jurídicamente. No lo es, por ejemplo, en la Bula "Cum est apostolatus officio" de Pablo IV, la cual es meramente disciplinaria y fue abrogada por el Código de Derecho canónico de 1917.  Pasa a revestir ese cáracter cuando, acompañado normalmente de anatemas, la Bula es de Fe o Moral y dependiendo de si el Papa ejerció toda su autoridad o no, prescinde o requiere del consentimiento universal respectivamente.

** cierto que el "consenso universal de la Iglesia" no es unanimidad absoluta, sino que basta una 'unanimidad moral´ (la que habría existido en este caso) pero el mismo debe basarse siempre en la continuidad ("Magisterio universal y constante").

miércoles, 21 de julio de 2021

A los tibios los vomitaré de mi boca

 


«Conozco tus obras: no eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Por eso, porque eres tibio, te vomitaré de mi boca." Ap 3, 16


Dios detesta más a los tibios que a los malos. Detesta más a la "Fraternidad San Pedro" en su reciente comunicado o a la "Administración apostólica San Juan María Vianney" en la persona de Monseñor Rifan, que al propio Papa Francisco. Este último es conciliar de formación y en la práctica, pero no anda navegando entre dos aguas, el conciliarismo y el tradicionalismo, como hacen los primeros. En tal sentido, destacamos el lúcido artículo aparecido en el portal "Adelante la Fe" , titulado "Francisco no se equivoca".

Claro está, esta observación que acabamos de hacer no disculpa la maldad del Papa Francisco. Pero la paradoja es que si el contenido del Motu proprio se hubiese acompasado con su título,  "Custodios de la tradición" y,  en forma inversamente proporcional, hubiese prohibido la misa novus ordo y dispuesto que la única "lex orandi" de la Iglesia es la Misa inmemorial codificada por San Pío V, esta medida hubiese sido absolutamente legítima y necesaria. Parecería que estamos ante una de esas monerías del Diablo, adelantándose quizás a una futura disposición en ese sentido, cuando llegue la "purificación del Santuario".

Hemos leído una hipótesis un tanto descabellada pero no inverosímil en cuanto a que la verdadera intención del Papa Francisco sería la de favorecer a la Fraternidad San Pío X, a la que ya reconoció administrativamente en Argentina y a la que concedió facultades de orden sacramental. 

Lo primero que debemos decir a esto es que, si así fuera, el "fin no justifica los medios" (del mismo modo que se nos dijera que la verdadera intención del ecumenismo conciliar es la de traer a los no católicos al redil, puesto que los medios utilizados implican el no proponer la Verdad...). Lo segundo, que la intención última podría no ser la de favorecer a la Fraternidad San Pío X, sino la de constituir a esta en la "reserva de indios" de la Tradición,  para tenerla fuera de los límites de la "incardinación" y quizás la de asestarle un golpe a futuro (¿vuelta a la "excomunión"? ).

Una segunda hipótesis en cuanto a las motivaciones del Motu proprio "Traditionis custodes" es la de que es una decisión eminentemente "política" (de política eclesial), en cuanto a que sería una forma de asestar un golpe a ciertos críticos de su pontificado, que podríamos ejemplificar en un Mons. Viganò, en su calidad de representante de un cierto tradicionalismo. Nuevamente, si así fuera, puesto que las críticas de este último son por lo general justas, el proceder del Papa se apartaría, y por partida doble, de lo que es legítimo. 

La nota que mencionamos al principio (cuyo título conlleva evidentemente ironía) tiene como explicación lisa y llana la de que el Papa quiere  que todo el mundo católico se pliegue a lo que él cree, a los "dioses" a que aludimos en nuestra nota precedente, esto es, a la nueva misa, a los principios conciliares que la sustentan. Una forma de volver a 1970. Es lo más probable y tiene potencialmente un efecto bueno: hacer que los tibios dejen de serlo. Porque debemos dejar en claro que el problema no es la libertad de la Misa para todos sino que la misma debería en todos los casos ser acompañada de la verdadera doctrina. 

Pero por lo visto, por los posicionamientos que evocamos, los tibios quieren seguir siendo tibios y no están dispuestos a comprar "colirio". 

 

viernes, 16 de julio de 2021

Motu proprio "Traditionis custodes" o el incienso a los dioses



Antes de promulgado el motu proprio "Summorum pontificum" por el Papa Benedicto XVI, nos mostramos aprensivos. Nos preguntábamos a qué efectos la FSSPX solicitaba algo (la libertad de la Misa) que ella había logrado salvaguardar y perpetuar. Dedujimos que la petición a las autoridades -a efectos, se decía,  de ´crear confianza'  en vistas a un probable acuerdo canónico- podía ser una concesión a los recalcitrantes o aún una forma de postergar una decisión dificultosa.  Luego, un sacerdote de la FSSPX -que ahora no forma parte de ella- nos argumentó que existía un derecho intrínseco a esa libertad, lo que en un principio disipó nuestras dudas.

Visto así, la cuestión no planteaba problemas, al punto que adherimos no sólo a la petición sino también a su implementación habiendo reunido un "grupo estable" que la solicitó y habiendo contado con el visto bueno de un párroco receptivo y, suponemos, del episcopado. Eran los tiempos del ahora Papa emérito y todos debían, de buena o mala gana, hacer buena letra.

No obstante, las dificultades no se hicieron esperar: por el lado de los oficiantes, una doctrina no del todo íntegra en algunos casos;  por el lado de las graciosas autoridades, una equiparación de ritos contrapuestos en la base misma del documento (tolerable en la medida que "liberaba" la Misa de la prohibición de hecho a la que estaba sometida)  y más "palos en la rueda" a medida que la irradiación de los efectos buenos de la Misa se hacían cada vez mayores. Los institutos "tradicionales" que la promueven o cuyos estatutos se lo permiten u obligan, presentando dificultades para establecerse en algunas diócesis o bien siendo exigidos a renunciar a ciertos principios doctrinales. 

En definitva, un experimento fallido, que lo aproximó -aunque ello no haya sido así en el "espíritu de la ley"- a un indulto más que a un derecho pleno.

Así las cosas, qué debemos pensar de las "restricciones" de "Traditionis custodes"? 1) Dejan de lado el experimento fallido y vuelven a exigir el "incienso" a los dioses: misa novus ordo como única "lex orandi", sometimiento a los principios conciliares que le dan sustento, decisión final de los Obispos ("Nerones" de turno la mayoría de ellos), reducción al estado de "catacumba" para los que persistan en su celebración...2) Ponen en una prueba de fuego a los “neo tradis”: o desobedecen el poder de la "Roma imperial" o pasarán a engrosar (si es que no lo han hecho ya) las filas de los apóstatas del "Falso profeta" conciliar.


Es esto una contradicción con nuestras posturas pasadas? En lo más mínimo: 1) el derecho a la Misa tradicional es absoluto, por ser "norma inmemorial" inderogable, por estar autorizada "a perpetuidad" en la Bula "Quo primum tempore" de San Pío V. Su prohibición de hecho, con "indultos" en abuso de poder, exigía su liberación completa; 2) un instituto que esté en "acuerdo canónico",  ante cualquier limitación a la Misa tradicional, tiene un claro "estado de necesidad" para desobedecer esa orden ilegítima y hacer el bien ("es lícito hacer el bien en sábado..?" Mc 3, 4).

martes, 30 de marzo de 2021

Nuestro comentario al capítulo I de la mini serie documental sobre el Apocalipsis (III)


Antes de proseguir con el comentario, reiteramos que la crítica que hacemos al video en modo alguno supone un demérito para la producción audiovisual, la que por otra parte y dado el medio utilizado,  tiene potencialidad de llegar incluso a no católicos para su instrucción. 

Lo que es de lamentar es el hecho de que se haya perdido la oportunidad de ajustar la interpretación de las Escrituras a la realidad. Aunque ello hubiere supuesto el dejar de lado, por un instante, la exégesis del P. Castellani. El mismo,  sin perjuicio del mérito de haber condensado y conferido autoridad a ciertas explicaciones de autores pasados (por caso, las "trompetas" como herejías, etc), no es ni ha sido "profeta" infalible del último libro de la Revelación, no habiendo percibido, entre otros, el pasaje de la Iglesia de Filadelfia a la de Laodicea mediando los cambios sufridos por la Iglesia en la misma época que él vivía.

Decíamos que había algunos otros errores que no se explicitan pero que se pre anuncian en el video. Pues bien, se trata, en concreto, del hecho de postergar la aparición del Anticristo y de rodear la misma de unas connotaciones de persecución sangrienta que ciertamente están en el imaginario colectivo y que han sido postuladas por algunos autores, pero que no deja de estar completamente alejado de la verdad.

En nuestro Album, si bien mantenemos reserva en cuanto a los principales componentes del "misterio de iniquidad", dejamos traslucir que ese Anticristo ya está entre nosotros y que su persecución, no obstante alcanzar a veces a los cuerpos, se concentra en las almas, habiendo Satanás aprendido la lección que menciona Tertuliano de que "la sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos". Por ello, cuando el video prevé como futura la aparición del Anticristo y le otorga un carácter de persecución sangrienta a su reinado, equivoca el rumbo.

De hecho, el obrar primordial de aquél se dirige a pervertir o desnaturalizar (abolir)  la Fe y la Liturgia: "proferirá palabras contra el Altísimo, oprimirá a los santos del Altísimo y pretenderá mudar los tiempos y la Ley" (Dn 7, 25). Todo esto ya es historia y ocurrió todo a lo largo de las últimas décadas del siglo pasado, estando ahora en los estertores. 

Algunos que no quieren ver esto, no tienen más remedio que inventarse "Anticristos" o buscar el cumplimiento de las profecías en sucedáneos. Así por ejemplo, el candidato para lo primero pasa a ser, indefectiblemente, el Papa Francisco (el cual, con todos sus errores -muchos de los cuales se deben a una deficiente formación- no es el peor de los Papas conciliares) y para lo segundo, se busca el cumplimiento de la "supresión del Sacrificio" no en el Novus ordo sino en la prohibición circunstancial de la Misa a causa del covid o en la prohibición reciente de las Misas en el recinto vaticano, etc

En forma concomitante, el video comete el error de difuminar el "remanente fiel", queriéndolo identificar con los "tradicionalistas" en sentido amplio. Rescatamos que en el pasaje en que se explaya sobre el tema figure el Arzobispo Marcel Lefebvre. Toda la exégesis de los tiempos finales apunta a que ese "remanente" es muy circunscripto: tiene fecha de nacimiento y es expresión fiel de los Testigos del tiempo final (cuyo accionar se corresponde con el "segundo ay" y que luego se proyecta al "tercer ay" o segunda mitad de la última "semana de años" a que alude el profeta Daniel). 

Respecto de estos últimos, recomendamos nuestra entrada "A vueltas con Elías " la que  se ve reforzada por el Capítulo XIV del Apocalipsis en el pasaje relativo a los "tres heraldos de los juicios de Dios", que se pueden corresponder con los Testigos que mencionamos (recuerden que Benedicto XV está entre ellos, por su impronta misionera propia de "Filadelfia") desde que se dice que el primero "tenía que anunciar un Evangelio eterno para evangelizar a los que tienen asiento en la tierra...", al igual que el "tienes una puerta abierta" de Ap 3, 8. Lo interesante es destacar el comentario de Straubinger en el sentido de que los tres ángeles "serían, según el sentir de muchos autores eclesiásticos, tres grandes predicadores,  y este primero sería en tal caso Enoc..." El tercero bien podría ser Mons. Lefebvre, ya en la época anticrística actual. 

La mayoría de los exégetas ubicaron al Anticristo en la Iglesia de Laodicea, por ser la última que se describe y por la expresión "estoy a la puerta y llamo". Debemos reiterar, puesto que ya lo consignamos en el Album, de que somos "intervencionistas no milenaristas" (a la par que Santo Tomás, el Abbé Arminjon, etc). Esa intervención ha sido denominada "juicio de las naciones",  puesto que se trata, ciertamente, del Jinete en el "caballo blanco" de Ap 19, 11. Pero  no debe confundirse con la venida en las "nubes del cielo" para juzgar a vivos y muertos y el juicio final del "gran trono" de Ap 20, 11.

lunes, 29 de marzo de 2021

Nuestro comentario al capítulo I de la mini serie documental sobre el Apocalipsis (II)

Ya nos hemos referido a lo que para nosotros es un error en la secuencia de las "cartas a las siete Iglesias" que exhibe el video que comentamos,  error que,  tal como consignamos en comentario al pie de la entrada anterior, es tanto más de lamentar cuanto que el propio P. Castellani señalaba que los contemporáneos de las profecías estamos en mejor condición que los antiguos para explicar las profecías, no por méritos intelectuales sino por tener ante nuestros ojos lo que antes estaba velado.

Pero en este error (hay otros que no se explicitan todavía pero se pre anuncian) subyace el error fundamental del "milenarismo espiritual o mitigado" el que,  tal como sugerimos en el párrafo anterior, no por el hecho de haber sido sostenido por el P. Castellani debe ser incorporado como una verdad, cuando los acontecimientos actuales nos permiten efectuar otras aplicaciones del texto sagrado. Porque convengamos desde ya que el problema no es la existencia de un tiempo o Reino de paz para después de la caída del Anticristo, sino el de conferirle sin más a ese tiempo o Reino las características del "Milenio espiritual" que le otorga el P. Castellani (y otros autores antes que él) como ser una duración cuasi matemática de "mil años" y la existencia de  una "revuelta final" (de "Gog y magog"), que entonces vendría a ensombrecer el triunfo final de Cristo en su Parusía...

Digamos de entrada que el "milenarismo espiritual" no fue nunca una doctrina común (si así lo fuera hubiese sido parte del depósito infalible de la Fe). Es cierto que Padres de la Iglesia de gran renombre, especialmente en Asia menor, lo sostuvieron, como ser Papías, Justino, Ireneo, Melitón de Sardes, Hipólito de Roma, Ambrosio, Lactancio y el mismo San Agustín en su juventud. Pero siempre fue rechazado por la Iglesia oficial  de Roma (excepto el caso de Hipólito). Justino, por otra parte, se expresa a título particular cuando sostiene su milenarismo : "yo, por mi parte..." , lo cual da a entender que no es opinión común la de sostener esa postura, y afirma que "muchos cristianos, de la pura y piadosa sentencia, no admiten estas ideas". 

De más está decir que el "milenarismo espiritual" tampoco fue sostenido "siempre" tal como se desprende de la crítica de San Jerónimo o de la obra de madurez de San Agustín o  de los decretos del Santo Oficio de 1941 y de 1944 por los cuales "el milenarismo o quialismo (aun mitigado o espiritual) no puede ser enseñado con seguridad" o la fe de la Iglesia, que no conoce más que dos venidas de Cristo y no tres.

El término clave para explicar el capítulo XX del Apocalipsis es el de "encadenamiento" de Satanás. El mismo no es un absoluto que implique, como lo sostuvo el P. Castellani, una ausencia de todo mal. La imagen que lo aclara, atribuida al mismo San Agustín, es la de que el demonio es como el perro atado a  la cadena, que sólo va a morder a quien se le acerca y ello es una constante en toda la historia de la Iglesia. Cristo ya venció: "el príncipe de este mundo ha sido juzgado" (Jn 16, 11) y por ello está "encadenado", pero llegará un tiempo (el actual) en que los hombres se verán más tentados de acercarse a él, poniendo en peligro su alma.

Sabemos (con Santo Tomás y otros autores) que para después del Anticristo hay una victoria temporal de la Iglesia, donde los hombres no volverán a acercarse en demasía a ese "perro encadenado", por lo que bien puede ser llamado "milenio",  pero que sería un "milenio discontinuo" porque , como dijimos, toda la época desde Cristo debe ser considerada "milenio", exceptuado el "poco tiempo" dado a Satanás para una mayor acción, tal como se desprende de la propuesta que formuló el demonio a Cristo en visión que relata León XIII: "de setenta a cien años para destruir a tu Iglesia" y que fuera concedida por Cristo. Dicho sea de paso, el exorcismo inspirado de León XIII a resultas de esa visión, impreca, para nuestro tiempo, "que Satanás no seduzca más a las naciones". Pero en ningún caso hay una doble "soltura de Satanás" (una para la época anticrística -que precede la Parusía- y otra para el final de un pseudo milenio post parusíaco).

El cuanto a la "primera resurrección" que menciona el capítulo XX del Apocalipsis, no parece ser el objeto de la condena del decreto del Santo Oficio, puesto que sería algo accesorio ("sea con la previa o no previa resurrección de muchos justos..."). Hay pasajes escriturísticos que hablan de una  resurrección única y simultánea para todos (Jn 5,  28;  6,  54;   Mt 25,  46;  I Cor 15,  51 - 53) y otros que pueden dar a entender una progresión (además de que una resurrección parcial ocurrió el Viernes santo: Mt 27, 51):  I Cor 15,  22 - 26 , Dn 12, 2.  Puesto que, en nuestra exégesis, hay un anticipo de la Venida física (figurado como "resplandor" o como "soplo de su boca")  pero que es denominado ya como Venida (Lc 18, 8; 21, 34, etc), no es de descartar la última hipótesis.